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Full text of "Aves de la Isla de Cuba"

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AVES , 

DE LA ISLA DE CUBA, 

POR 

JUANLEMBEYE. 



HABANA. 

XMtPRSNTA DEL TISMPO, 

CALLE DE AGUIAR NÜM. 45. 



1850. 



NOTICE 



AFTER CAREFUL EXAMINATION OF THE 
INNER MARGIN AND TYPE OF MATERIAL 
WE HAVE SEWN THIS VOLUME BY HAND 
SO IT CAN BE MORE EASILY OPENED 
AND READ. 



L 



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\ 



PK OLOGO. 



Muchas veces la crítica ha condenado los prólogos, y aunque 
reconozco que en no pocos casos podrán ser censurables, así prr 
su forma, como por su inutilidad, creo sin embargo que hay perso- 
nas que no pueden eximirse de colocar al fr-ente de sus trabajos las 
razones que les movieron á publicarlos, con doble motivo si se les 
ofrece algo importante que añadir á ellas. En mi concepto, tienen 
principalmente ese derecho los que como yo son desconocidos del 
público y lo respetan bastante para que no les sea indiferente su 
severidad ó benevolencia, á lo cual se agrega por mi parte el deseo 
de consignar diferentes hechos y la gratitud de que soy deudor á los 
que rae han ayudado y favorecido de algún modo para hacer mas 
completa esta obrilla. Sírvame pues esto de escusa para los opues- 
tos á esta clase de introducciones. 

Aficionado desde mis primeros años á las ciencias naturales, 
me dediqué con amor y entusiasmo al estudio de algunos de sus ra- 
mos, sin perdonar ocasión, como quien halla en 61 no solo la ocupa- 
ción mas conforme con sus inclinaciones, sino el mas grato de los 
recreos. Circunstancias particulares en los primeros años de resi- 
dencia en este pais contribuyeron á alentarme; pues ya por encar- 
gos especiales, ya llevado de mi sola inclinación, he recorrido una 



6 PRtÍLüGO, 

buena parte de la Isla, la central sobre todo, en cuyos para^eá uj.is 
olvidados lie pasado algunos de los dias mas deliciosos de mi vida, 
admirando las maravillas con que el Criador se ha complacido en 
enriquecerla naturaleza de este privilegiado suelo. Entregado á mis 
propios recursos y falto de libros, no pude siempre aprovechar cuan- 
to hubiera deseado en mis escursiones; pero las notas que en cada 
localidad fui tomando y que alguna vez confié á amigos igualmente 
aficionados á la Ornitología fueron bastantes para que estos toma- 
sen con empeño el decidirme ¿publicarlas. La novedad que en no 
pocas se advertía y hasta cierto punto las equivocaciones en que 
otros han incurrido, eran ciertamente un grande estímulo no solo 
para acceder á sus deseos, sino para emprender un trabajo mayor 
cual seria el de un catálogo de las aves de la Isla en que se incluye- 
ran las descriptas por Mr. Alcides d' Orbigny en la Historia física, 
política y natural del Sr. D. Ramón de la Sagra; pero ocurriéndome 
todavía dudas sobre la determinación de algunas, y dudas de que 
no han podido sacarme ni la lectura de los mejores autores, ni la 
ilustración de amigos muy distinguidos ornitólogos, he preferido 
aplazar esa tarea y limitarme ahora á continuar la obra que Mr. 
d' Orbigny empezó. 

Pero aun respecto de esta mas fácil tarea debo declarar, y en 
ello me complazco, que al coordinar y extender mis imperfectas no- 
tas, no solo procuré recordar las indicaciones que acerca de ellas 
se me habían hecho, sino que me aproveché de las luminosas noti- 
cias que en cuanto á algunas especies me proporcionó el Sr. Dr. D, 
Juan Gundlach, sabio naturalista alemán de Hessen-Cásel, á quien 
tuve la dicha de visitar en Cárdenas en 1846, y que con la mayor 
bondad me facilitó su preciosa colección ornitológica, en la cual, al 
lado de algunas aves indeterminadas, tales como el Ardea n. 94, Ar- 
den n. 17-3, Hemipalama n. 126, figuran el Ardea rvfescens, Astur 
Coojyeri, Víreo Jiavifrons, Víreo novehoracensis, Víreo solitarim, 
Sylvia striata, Helmaia verwívora, Hírundo riparia, Hirundo ame- 
ricana, Hirundo bicolor, HÍ7-undo corónala, Caprimulgus virginia- 
nus, Coccoihrausies ruhricollis, Emberiza pallida, (Agelaius) Icte- 
riis n. 132, Icterus Baltimore, Ortiiorhynchus Annae, Coccyzus 
erythrophthalmus, Coccyzus seniculus. Ardea occidentalis, Ibis Gua- 
rauna, Numenius longirostris, Livinodromus griseus, Totanus semi- 
pahnafus, Totanus speculiferus, Totanus vocíferus, Totanus lúmanto- 
puSf Hemípalama semipalmata, Tringa refesccns, Arenaria calidris, 



r'KoLüGO. 7 

Chaladríus Wihonii, Ilullus minutus, Phalacrocorax foridanus, 
Eterna nigra, y Eterna inijiuta. 

Así, pues, aumentado mi catálogo me decidí á ofrecerlo al públi- 
co, y aunque ansioso de que este trabajo sobre la Ornitología Cubana 
pueda contribuir de algún modo al progreso de la ciencia, doilo á 
luz no poco temeroso de que abunde en imperfecciones, sin embar- 
go de que las descripciones por una parte fueron hechas en las mis- 
mas localidades en que las aves residen y extendidas después de al- 
gunos años de observación, y por otra, en cuanto á aquellas espe- 
cies cuyo modo de vida no me fué posible estudiar, me he valido de 
las fieles y poéticas con que el célebre norte-americano Audubon 
nos las ha pintado en su Biografía de las aves americanas. De esta 
obra he extractado ó traducido escrupulosamente cuanto me pare- 
ció necesario, con la doble mira de que los apasionados á este ramo 
de los conocimientos humanos hallasen en mi tratado las preciosas 
noticias que da el ilustre ornitólogo, y que deben contribuir no poco 
á recomendar mi trabajo. 

Muy lejos de creerlo concluido, juzgo por el contrario que el 
catálogo que agrego á las aves conocidas ya como de la Isla puede 
ser todavía muy enriquecido, y me fundo para ello en que si de un 
lado la situación de este país y su dulce clima deben atraer conti- 
nuamente á sus costas nuevas especies de los vecinos continentes» 
de otro conozco que hasta ahora poco ó nada se han esplotado los 
extremos oriental y occidental, puntos en mi concepto de la mayor 
importancia. 

Grande será el servicio que preste á la ciencia y á esta misma 
Isla el que llegue á completar la obra en lo posible. Mis aspiracio- 
nes al escribirla han sido íinicamente las de presentar algún pro- 
greso sobre los que me precedieron, estimular á otros mas aventa- 
jados á llenar el gran vacío que mis escasas fuerzas dejan, y contri- 
buir á despertar de algún modo en esta venturosa tierra la afición 
á Jas ciencias naturales, poco cultivadas todavía en ella, para que 
al menos dentro de algún tiempo se pueda decir que no solo á los 
estranjeros se debe el estudio y conocimiento de las riquezas que 
posee. 



ADVERTENCIA. 



En la parte descriptiva empleo, lo mismo que Mr. el' Orbigni, las vo- 
ces usadas por el naturalista español Azara, variando tan solo la palabra 
líanos en Remeras por ser hoy mas admitida en las obras ornitológicas. 

Para las dimensiones se ha empleado el pié de Burgos, tomando las 
medidas del modo siguiente. 

Longitud total, desde la punta de la cola liasta el extremo del pico, 

■ de la cola, desde la glándula pituitaria hasta el extremo de la pluma 

mas larga. 

del pico, desde el ángulo de la boca hasta el extremo de la mandíbula 

superior. 

de las biazas, desde la punta de un ala á la de la otra, estando ambas 

bien tendidas. 



AVES DE RAPI-NA. 



(ACCrPrTfíES, Linn.) 



La degradación de la luz nos place mas en la mañana, cuando las 
tinieblas van despareciendo ante los bellos y benéficos rayos del astro 
creador, que cuando la oscuridad sucede al dia; lo que seduce y encanta 
ejerce mayor influjo en el ánimo después de escenas ó espectáculos que le 
repugnan y disgustan. Si pues al empezar describiendo las sanguinarias 
costumbres de las aves de rapiña no se hallase recreo en ellas, ni tuvie- 
sen otro interés para el lector que la fidelidad de la narración, su pena y 
displicencia podrán encontrar compensación , cuando me ocupe de los 
inocentes y preciosos seres que en el variado esmalte de sus vivísimos 
colores, en sus melodiosos cantos, en su genio mismo, si así se me per- 
mite esplicarme, ofrecen al espíritu el mas dulce esparcimiento, y á la 
imaginación los mas deliciosos caprichos. 

He indicado ya que lo ventajosa situación de la Isla y su proximi- 
dad á las costas continentales, eran motivo suficiente para que no creye- 
se completo este trabajo; no debe pues estrañarse que una ornitología en 
que con tanto acierto se han ocupado Oviedo, Vigors, la Sagra y otros, 
presente hoy en la sola sección de las rapaces nueve especies, tres de las 
cuales por lo menos son indígenas, y aparezca por consiguiente duplicado 
el número de las que se conocían. 

Sus costumbres son tan diversas como sus tamaños y colores: unas, 
como el Gavilán, prefieren la aspereza de las lomas a las llanuras visita- 
das por los Halcones: otras se mecen á una altura inmensa como el Cer- 
nícalo morado, al paso que los Halcones de monte reunidos en bandadas 



10 



AVES dí: rapi^Ja. 



de cinco á seis individuos, se ciernen sobre los árboles y se espacian por 
momentos describiendo círculos concéntricos. No menos dilijente recorre 
el Gi.iiicko la superficie de las aguas entre los cayos, rios y esteros, mien- 
tras el mas apático de todos, el Batista vocinglero, se sitúa entre los alegres 
maíTiglares con que se engalana la ribera. Al cerrar la noche y á la esca- 
sa luz de las estrellas, cometen sus rapiñas los Cárabos y Cotuntos, des- 
lizándose como somb;as fantásticas al través de los árboles que mecidos 
por la brisa mezclan el sueurro de sus hojas con el alarido temeroso que 
perturba de vez en cuando el imponente silencio de las selvas. 



FALCONIDAE. 

Los colores sombríos, miembros reforzados y gritos feroces de todas 
estas aves revelan á primera vista la tiranía que ejercen sobre los de- 
mas animales de su especie: armadas de garras poderosas y de un pico 
propio para despedazar su presa, atacan ventajosamente á todo el pue- 
blo alado y sacian su decidido instinto de rapiña; así es que al percibirlos 
las tímidas avecillas suspenden de pronto las diversas melodías con que 
alegran el campo y cantan sus amores, buscando presurosas un asilo en- 
tre las malezas mas impenetrables. 



Gen. falco, Lin, 



Pico corto, robusto y encorvado desde su base: mandíbula superior 
armada de dos dientes agudos cerca de su extremidad; ventanas nasales 
con un tubérculo en el centro: tarsos cortos y escutelados; dedos robustos 
y armados de uñas aceradas y agudas; alas largas con la segunda remera 
niayor que las otras. 



AVES UE RAP15)A. 



li 



i. FALCO PEREGRINUS, GmeL 

I-Ai\i!N.V I, FiGlUíA I. 

HALCON. . 

l'alco peregrinus, Gmel. Sj/st., vol. í, p. 272. — -Falco peregrinus, Lath. Ind. 
Orn., vol. I, p. 33. — Falco pencgriiius, Bonap. Syn., p. 27. — Grmt^ 
footed Hawk, F. peregrinus, Wils. Am. Orn., vol. IX, p. 120. 



Longitud total — 1 pié 

— del pliegue (í la extremidad del ala 1 

— de la cola , 

— del pico w. » , 



/ pul 



2 lín. 
2 



La variedad de libreas á que está sujeta la especie dio' margen á una 
numerosa sinonimia, y á la formación de otras nuevas según el sexo, 
edad o estación en que se observaron. Los dos individuos que pude pro- 
porcionarme tienen la parte superior teñida de azul negruzco tirando á 
pardo: la inferior de un color anteado mas encendido sobre el peclio, gar-- 
ganta y megillas, en las que se dibujan dos fajas á manera de bigotes. 
La parte inferior del ala, así como los flancos, se hallan cubiertos de plu- 
mas blancas con estrías oscuras, que corren por el berejon de cada plu- 
ma: el ojo es grande, negro, vivo y está rodeado de una membrana muy 
amarilla que se extiende por el lorum con un tinte algo verdoso. La cera 
del pico es del mismo color y muy desarrollada. Su tibia es corta, robus- 
ta, provista de fuertes garras que resaltan sobre el amarillo encendido 
de la piel. 

Según la opinión de los mejores autores, es el mismo tan apreciado 
en la edad media para la caza de cetrería, y parece que no ha mucho 
traspaso' los límites de su primitiva patria para establecerse en las cam- 
piñas de America, pues nos refiere Audubon que en la época de su niñez 
eran sumamente raros, á la vez que hoy se hallan en gran niimcro. Tam- 
bién en esta Isla son muy escasos, y el único que pude observar vi- 
vo en marzo del año pasado, cojido según me 'lan dicho en la costa do 
Bacuranao, se acostumbro muy pronto á tomar ia comida de la mano, y 
hasta se mantenía quieto sobre una peana donde me entretenía en con- 
templar sus graciosas actitudes; pero su inclinación á encaramarse sobre 
todos los objetos, me decidió á encerrarlo en una jaula, contra cuyos hier- 
ros se mato' desesperado. 

"Su vuelo, dice Audubon, es sumamente rápido, y solo lo ejecuta con 
pausa para reconocer el terreno: bate sus alas á la manera de la paloma, 
y cuando descubre alguna presa, la persigue con admirable rapidez, in- 
terceptando su huida con vueltas y cortes agilísimos: llega, plega sus alas, 



12 



AVES UE RAPLÑ'A. 



extiende su garra poderosa, se eleva sobre la víctiina y lucha con ella si es 
demasiado pesada, abatiéndola de trecho en trecho contra el suelo, hasta 
que encontrándola exánime la devora en el acto. 

"He visto al Halcón llegar al ruido del tiro, y arrebatarme un pato 
á treinta pasos de distancia, con un descaro tan sorprendente como ines- 
perado: esta conducta observada por rrmchos puede considerarse como 
un rasgo distintivo de la especie. 

"Suele posarse á veces en la rama seca de algún árbol que domina 
una comarca pantanosa donde abunden las Becasinas; allí se le ve mover 
continuamente la cabeza, ya de un lado, ya de otro, como si tratase de 
reconocer por todas partes el terreno. En cuanto descubre alguna Beca- 
sina, se lanza sobre ella como una exhalación; la asegura, y va á devo- 
rarla á un parage oculto y solitario, operación que no ejecuta sin haberle 
desplumado antes la pechuga con sumo cuidado: cuando deja ima parte 
descubierta, la hace pedazos y la devora con avidez. 

"Varian mucho sus libreas según la edad, cambiando del color de 
chocolate mas profundo hasta un azul ceniciento y pardusco." 



Gen. PANDION, Sav., Cm: 

Pico recto en su base, turgente y encorvado cerca de su extremo; 
plumas tibiales cortas y apretadas; tarsos cubiertos de escutelas hexago- 
nales y azules; uñas encorvadas, agudas y redondas por debajo, al con- 
trario de las demás rapaces que tienen esta parte acanalada: la mayor 
pluma de sus guias es la segunda. 



2. PANDIOÍVÍ HALIAETUS, Sav. 

LAM. II. 

GUINCHO. 

Fish-hawk or osprcy, Wils. Am. Orn., vol. V, p. 13, pl. 37, f. 1. — Falco 
haliaétus, Carolina osprey, Lath. Syn., I, p. 46. — Falco piscator, Briss., 
I, p. 361. — Faiicon pécheur de la Carolina, BuíF., I, p. 142. — Fishing 
hawk, Catesb., Car. I, p. 2. — Col. de Gundl. n. 149. 

Longitud total 2 pies. 3 pulg. ,, líii. 

— de las brazas 5 11 8 

— desde el pliegue del ala á su extremidad. ..1 11 4 

— de la cola „ 10 3 

— del pico „ 1 10 



Adulto en ambos seros. — • Toda la parte superior, las escapulares, las 
coberteras superiores del ala y de la cola inclusa la parte de la rabadilla;' 



AVE.-< DK RAPIÑA. 



13 



son de un color pardo con reflejos bronceados tirando á violeta, según la 
posición en que la luz las hiera. Desde la frente á la nuca se dibuja una 
faja de plumas oscuras interceptadas do blanco, color que termina en una 
hermosa garzota que el ave eleva según la afecte el miedo o la co'lera. 
Tiene la garganta, el cuello, el vientre y costado de los muslos, así como 
las coberteras inferiores de la cola, de un blanco resplandeciente: las 
guias o remeras primarias, asi como la» timoneles o' plumas caudales, de 
un color parecido al del lomo, con la sola diferencia de carecer de refle- 
jos y ser mas oscuras. Los muslos están cubiertos de plumas recias y cor- 
tas á manera de escamas. La cera del pico es azulosa, lo mismo que las 
garras, que son enormes y armadas de fuertes uñas de cerca de dos pul- 
gadas de largo. El iris del ojo es amarillo, mas ó menos vivo según la es- 
tación, pero siempre punteado con manchitas verdosas. 

En la mayor parte de los rios, particularmante en sus desemboca- 
duras, donde los peces abundan, se le suele ver hendiendo con magestad 
los aires. Sostenido por sus enormes alas, ya se desliza á flor de agua 
sin mas movimiento perceptible que el que da á su cabeza escudriñando 
á uno y otro lado, ya suspendido á regular altura espía los peces que sa- 
len á la superficie: en este ejercicio despide unos sonidos muy agudos, se- 
mejantes á los del pollo de gallina, y pocas veces se precipita sobre las 
aguas sin asegurar alguna presa. 

Engañado por su valor, ataca sin reparo á las mayores lisas y roba- 
los, luchando obstinadamente sin soltarlos hasta no haber hecho los últi- 
mos esfuerzos para sacarlos del agua. Con frecuencia he presenciado 
estos ataques en que cada uno trata de aprovechar las ventajas que le 
presta su elemento; el pez procura calar á pique, y sacude el agua con 
bruscas ondulaciones, salpicando a su enemigo con la espuma teñida de su 
sangre. El Guincho pugna por elevarse, pero el último esfuerzo de su des- 
esperada víctima le hunde, hasta que no se le perciben mas que las alas, 
que agita presuroso para evitar una inmersión completa. Si sale victo- 
rioso, vuela en línea recta á la orilla mas cercana para devorar co'moda- 
mente su presa, mirando en derredor á cada instante como si temiese ser 
descubierto. Su voracidad le hace olvidar entonces el peligro; y esta es, 
diré de paso, la ocasión mas favorable al tiro del astuto cazador. Al 
acercarse la noche busca su dormitorio en la eminencia de alo-un árbol 
que desprovisto de vegetación le proporciona una atalaya en qne descan- 
sar seguro de toda sorpresa. 

A fines de marzo comienzan los amores de estas aves: colocan su 
nido formado de palos y malezas entre las grietas de las rocas, ó en los 
árboles pendientes de los precipicios contiguos al mar, y allí crian dos po- 
lluelos cuyo desarrollo es tan rápido, que á los j)ocos días abandonan ya 
su cuna para acompañar á sus padres. 



14 



AVES DE RAPIÑA. 



Ge.n. MORPHNUS, Cuv. 

Este género se distingue por sus tarsos elevados y delgados, sus de- 
dos débiles y alas cortas. Su pico, por lo común, es grande, ligeramente 
encorvado y convexo por encima desde la base. Tarsos desnudos, y las 
ventanas nasales en forma de elipse. 

3. MORPHNUS URUBITINGAt Cuv. 

LAÍI. III. FIG. III, 

BATISTA, 

Aquila Brasi/icnsis, Briss., Oni., p. 44.5. — ■ Aguila Uruhitinga, Temrrl. — » 
Urubitino-a Brasiliensibus, Margr., Hist. Br., p. 214. — Col. de Gundl. 
n. 17,5 adult. y n. 184 jo'v. 

Longitud total 1 pié. 10 pulg. 8 llu. 

-~ de las brazas 4 4 2 

— del pliegue á la extremidad del ala 13 6 

— de la cola „ 9 9 

— » del pico ^ ,,18 

El color de estas aves en su primera edad es amarillo leonado o tos- 
tado por la parte inferior: el centro de cada pluma chorreado con man- 
chas negras en lágrimas; la garganta y mejillas con estrías pardas sobre 
fondo claro, y le han designado los autores en esta librea Azor Uruhiiin-' 
ga {F. Uruhitinga, Lath., Tem., pl. 5.) 

Macho adulto. — Tiene toda la parte superior cubierta de plumas par- 
das muy oscuras con visos aceitunados y orilladas de un color de avella- 
na, sobre todo en el cuello, donde campea mas el amarillo. Las guias 
primarias presentan sus extremidades teñidas de negro lustroso y el res- 
to de un ceniciento claro que corre por la hijuela y codo del ala. La par- 
te inferior es del propio color pardo, el cual se encuentra en toda su pu- 
reza sobre la garganta y pecho, ondeándose ligeramente en la región ab- 
dominal y sobre los muslos. Las plumas caudales son negras, con una 
faja en el medio de quince líneas de anchura, y otras manclms arqueadas 
de tres á cuatro líneas, fundidas con el color general y colocadas á igual 
distancia de la rabadilla: todas ellas terminan en un borde blanco sucio de 
dos á tres líneas. Las tapadas superiores é inferiores de la cola son negras 
con fajas blancas; el lorum y base del pico cubiertos de plumas apartadas 
y cerdosas á la manera de la Caraira, Lacera del mismo amarillo encen- 
dido de este pájaro. lais patas con diez escutelas, y el pico amarillo ter- 
minado de negro. La librea de la hembra es lo mismo que la del macho. 



AVES DE RAPl5iA. 



15 



Esta descripción conviene perfectamente con la ilel Urubitinga del 
Brasil, y la sola diferencia que se nota en la nuestra es tener en el medio 
y no en la base de la cola, el color blanco. 

Para observar sus hábitos tendremos que renunciar á la belleza de la 
campiña y á la sondira de sus bosques y florestas: nos deberemos prepa- 
rar á sufrir los rigores del sol entre los canalizos y inéganos de las ense- 
nadas, o en la desembocadura de algiin rio, sin que nos arredren la inse- 
guridad del fondo ni el zumbido continuo de los innumerables mosquitos 
que pululan entre sus manglares. Estos peligrosos parages son la morada 
del pájaro descrito, pues en ellos pasa la mayor parte del dia entregado 
al reposo y sobre la cima de los árboles mas elevados, de los que solo des- 
ciende de vez en cuando para coger moluscos y otras presas no menos 
fáciles y abundantes. Su natural pereza o poca agilidad hacen (pie jamas 
se le vea en persecución de los peces, como se observa en las águilas ma- 
rinas y otros muchos de sus congéneres. Bien al contrario, indiferente á 
cuanto le rodea, no toma parte en las evoluciones de las demás aves, ni 
apenas participa de sus alarmas: lo mas que hace, al oir los graznidos de 
las bandadas fugitivas, es prepararse á seguirlas, inclinándose hácia ade- 
lante con las alas entreabiertas: necesita gran motivo para determinarse 
á huir. 

Si es un cazador y se le dirige de frente, espera tranquilo, fiando su 
seguridad en la altura á que se halla encaramado, y ni aun la esplosion 
del tiro le hace franquear grandes distancias. 

Casi siempre los he visto apareados, repitiendo horas enteras un 
chillido con que imita la palabra Bafisfa, apoyando mucho la segunda sí- 
laba. Este grito resuena á mucha distancia al empezar un aguacero, o 
cuando se encuentra separado de su compafiera. 

Varios cazadores me aseguraron haber encontrado sus nidos en las 
bifurcaciones mas elevadas, pero siempre á la inmediación de algún es- 
tero. Esta circunstancia, que conviene con su método de vida, la de ha- 
berlo hallado en todos tiempos, y de no encontrarse descrito en ningu- 
na obra norte-americana, me hacen sospechar que sea natural de este 
suelo; y si es el verdadero Urubitinga, tan frecuente en las cálidas playas 
del Orinoco, nada tendría de estraño que hubiese venido pasando sucesi- 
vamente de una en otra Antilla hasta fijar el término de su viaje en pa- 
rages tan análogos á los de su nacimiento. 

Gen. ASTUR, Bechsf. (DAEDALION, Sar.; SPARYIUS, Jleil/.) 

Se distinguen por su pico corvo desde ¡a base; su cola mucho mas 
larga que las alas; tarsos altos, desnudos y con los dedos exteriores reuni- 
<los por una membrana. 



16 



AVES DE RAPl.SA. 



4. ASTUR FUSCUS, Gmel 

I.AM. III. FKí. I. 



CERNÍCALO MORADO. 

Slate-coloiired Hawk, Falco PemyJranicm, Wils., Amer. Orn., vol. VI, 
p. 13, m. adiil.— F. Velox, Wils., Amer. Orn., vol. YI, p. 116. Joven y 
hembra. — F. velox, Bonap., Sijn., p. 29. — F. fuscus, Bonap., 8yn., 
Appetid., p. 4:33. — AccipUer Pcnsylvanicus, Swains. et Rich., F. Bor. 
Amer., vol. II, p. 44. — Sharp-Skinned or Slate-coloiired Hawk, F. fus- 
cus, Aud; Orn., Biog., vol. IV, p. 522. Adulto. 



Longitud total 1 pié 1 pulg. 3 Un. 

— del pliegue del ala á su extremidad 7 

— de la cola „ 5 6 

— del pico „ G 



Parte superior cubierta de plumas pardas, festonadas de avellanado, 
chorreadas á los lados de la nuca, y finamente rayadas en las mejillas; 
remeras primarias algo mas oscuras, atravesadas por fajas negras. La 
cuarta de estas plumas es la mayor: las timoneles son cenicientas atrave- 
sadas por seis fajas negras y terminadas en un color mas claro. Gargan- 
ta amarillosa con rayas finas que toman una figura lanceolada sobre el 
pecho, y se adelgazan en el vientre; tapadas de la cola blancas; tarsos 
amarillos; ojos castaños y pico oscuro. , , 

Este pequeño Azor indígena de los Estados-Unidos, huyendo de los 
rigores invernales llega á la Isla y se alberga en sus bosques mas frondo- 
sos y solitarios. 

Esbelto, vivo y lijcro, su vida es una serie de ataques y sorpresas, de 
giros y evoluciones. Lánzase en los aires y se remonta sin esfuerzo; hien- 
de el espacio como una saeta, describe círculos en todas direcciones ele- 
vándose mas y mas hasta perderse de vista. A veces se cierne como el 
cernícalo sin catribiar de dirección, y al observar su presa, desciende sobre 
ella veloz como el rayo, casi seguro de no errar el golpe: si el inde- 
fenso paj arillo tiene la dicha de libertarse de tan poderoso antagonista, 
los chillidos de éste dan bien pronto á entender su despecho y manifies- 
tan cuan burlado quedo' en su acometida, mas si logra arrebatarlo, lo des- 
pluma y despedaza en el acto sin dejar mas señales que algunas plumas 
amontonadas y revueltas. 

Estas aves dejan la Isla á principios de la primavera, pasan á los 
Estados-Unidos, donde se les ha visto formar su nido en los agujeros dé 
las rocas, á dos o' tres pies de la boca y ponen en el cuatro huevos muy re- 



AVES I)K RAPi:^'A. 17 

dolidos, cubiertos por partes con rayas y inancluis t'erniginosas, sobre uu 
fondo blanco algo Ci^rdeiio. 

*. 

5. ASTUR COOPERH, Bonap. 

AZOR AMERICANO. 

Falco Coopera, PhUadelphia ñltisenm, n. 40-3 — Astur Cooperii, Bonap., Si/n. 
vol. II, p. 1, pl. 10, ñg. 1. — Stanley Hawk, Falco Staiile/i, Aud., Oni. 
Biog., vol. II, p. 245 macho adulto, y p, 186 Jo'ven. Col. Gundl. n. 112. 



Longitud total 1 pié 8 pulg. ,, lín. 

— de las brazas 2 10 3 

— del pliegue del ala á su extremidiid ,, 10 6 

— de la cola „ 9 3 

— del pico 1 1 



Parte superior teñida de pardo oscuro; las plumas de la cabeza, las 
de la nuca, (esceptuando algunas que están festonadas de blanco) y las 
cobijas chicas del ala, orilladas de un color ferruginoso. Remeras con fa- 
jas transversales oscuras; timoneles con cinco fajas: garganta cubierta de 
plumas blancas con una estría parda muy fina; las plumas del pecho del 
mismo color con fajas transversales también pardas, y la última prolon- 
gándose en una mancha angular cpie corre por el mástil hasta el extremo. 
Vientre blanco con visos parduzcos, y el mástil de las plumas teñido de 
un color pardo mas intenso rpie se ensancha hacia la punta. Las plumas 
tibiales de un fondo amarillo con e! mástil negro y orillado de unas man- 
chas en figura de lágrimas ferruginosas cruzadas con fiijas mas pálidas 
del mismo color; tapadas de la cola enteramente blancas; sobacos blancos 
con manchas pardas lanceoladas: mandíbula superior de un color co'rneo; 
la inferior y la base mas claras; cera del pico amarillo verdoso: patas é 
iris amarillos. El ala en estado de reposo tapa la cuarta parte de la cola. 

Esta especie ha sido descubierta en las inmediaciones de Cárdenas 
por mi amigo el Sr. Gundlach en el mes de julio del año de 1841. La ra- 
pidez de su vuelo y la osadía con que ejerce sus rapiñas, le hacen temi- 
ble á las aves domésticas. Se aparta poco de las costas y aun gusta de 
vivir en las cercanías del agua. En la costa del Jácaro se le ha observa- 
do varias veces. 

Gen. BUTEO, Cuv. 



Los caracteres de este grupo consisten en tener regularmente sus 
alas rn estado de reposo hasta cerca de la extremidad de la cola, que se 



18 



AVKS DE RAI'I5ÍA. 



compone de plumas iguales: el intervalo entre el ojo y el pico estálijera- 
mente cubierto de algunas plumas delgadas y fuertes á manera de cerdaa;^ 
los tarsos reforzados y cortos; las uñas aceradas y agudas; el pico above- 
dado por encima, y con un festón en la mandíbula. 



6. BUTEO BOREALIS, (Jnul 



LAM, I. FIG. li. 



GAVILAN COLI ROJO. 



Falco hortaUs, Gmel., Syst. nal. — American Biizzard, Lath., 1, 50. - — Fa¡c& 
leverianus, Wils., Am. Orn., vol. VI., p. 18, pl. 51. — Aquilinus cauda 
ferruga, Grcat Eaglc Haick, Bart., p. 290. — Rcd-tailed HawJc, Aud., 
1. 1, p. 32. — Col. deGundl. núm. 181. 

Longitud total 2 piea. } pulg. 5 lín, 

— de las brazas , 4 5 7 

— desde el pliegue del ala á su exlreniidad- ..1 7 1 

— de l;i coia „ 9 10 

— del pico, 1 5 



Tiene las plumas de la cabeza blancas en su base, y pardas por fuera: 
las del cuello y las coberteras, de un color moreno negrusco en el medio y 
claro en las orillas: el primero forma dibujos dentados en cada pluma. La 
parte superior de la cola, color de canela y atravesada por nueve líneas ne- 
gras levemente indicadas: media pulgada antes del extremo se encuentra 
otra lista mucho mas intensa. El fondo de la parte inferior es blanco con 
manchas de tres colores; negras sobre la garganta, de un pardo tostado 
sobre el pecho, corriendo en lágrimas muy oscuras hasta la región abdo- 
minal: dos bigotes oscuros parten de los ángulos de la boca y bajan hasta 
los encuentros de las alas. Tarsos amarillos muy robustos; garras arma- 
das de uñas poderosas: iris de un color pardo. Los colores en las hembras 
son mas apagados. 

"Con vuelo firme y movimiento sosegado, dice Audubon, se deslizad 
lo largo de las haciendas y á la altura de los mayores árboles, lanzando 
lastimeros y prolongados gritos, con el objeto sin duda, de hacer rebullir 
á los tímidos seres de que se alimenta. 

"Al atisbar á alguno, detiene un poco su vuelo para marcar el lugar: 
se posa luego en el árbol mas cercano, permaneciendo inmóvil en acecho 
del objeto descubierto, y un memento después, ciñendo sus alas, se arroja 
sobre la víctima con tal rapidez y acierto que casi nunca yerra el golpe; 
pero si no vé cosa digna de su atención, descansa un rato, arregla sus plu- 
mas, especialmente las de la cola, y después de emplear algunos momen^ 



AVES DE KAP15ÍA. 



10 



íüs en su aliño, se kiiizíi de nuevo al aire, hace oir su grito acostumbrado 
y comienza á elevarse describiendo círculos sobre el mismo terreno, re- 
montándose á una altura tal que solo se percibe como un punto en el cielo. 

"Su vista es tan perspicaz que desde aquella inmensa altura distin- 
gue entre la yerba los menores objetos, pues en medio de sus jiros se le 
vé detenerse de repente, ceñir sus alas y precipitarse de cabeza con una 
rapidez igual a la del Aguila en su descenso. 

"La fiereza y crueldad son sus caracteres mas distintivos, y ni si- 
quiera se le nota aquel cariño al sexo opuesto que tanto impera en la ma- 
yor parte de los aninsales, llegando á tal extremo su egoísmo que se dan 
caza sin piedad los unos á los otros para arrebatarse la presa. 

"Es muy difícil poder matarlo por el singular tino con que sabe evi- 
tar las armas de fuego, huyendo desde muy lejos al distinguir un cazador, 
mientras permanece tranquilo sobre la rama en que se halla posado cuan- 
do se le acerca desarmado." 

He tenido mas de una vez ocasión de observarlo entre las lomas que 
separan la jurisdicción de Trinidad de la de Cienfuegos, en cuyos parages 
hacen una guerra encarnizada á las Hutias. 

Parece que la cola de estas aves no toma el color ferruginoso hasta 
después de pasar algunas mudas, pues el Dr. Gundlach, ha observado en 
el mes de julio una pareja con la cola parda que tenia su nido formado 
sobre los brazos de una ceiba. 



1. BUTEO LATISSIMÜS, Wih. 



LAM. III. VUi. U. 



HALCON DE MONTE. 



Palco latissimits, Wils., Am. Orn., vol. VI, p. 92, lám. LÍV, fig. 1. — Falca 
Pensi/lvanicus, Bonap., Sijn., p. 29. — Falco Pensi/lvantcus, Nutt., Man., 
vol. i, p. 105.— Col. de Gundl., n. 52. 



Longitud total 1 pió 4 pulg. ,, líil. 

— délas brazas 3 ,, 4 

del pliegue del ala á su extremidail ,, 11 (S 

— de la cola „ 7 7 

— del pico i. ,, 1 3 



Vamos á describir todas las libreas que hemos observado en esta es- 
pecie. 

Primera librea. — Pico negro, pies amarillos, iris castaño claro, la parte 
superior del cuerpo cubierta de plumas pardas orilladas de un color rojizo 
muy claro; timoneles con cinco fajas transversales; cobijas del ala con ori- 



20 



AVES DE RAi'I?;'A. 



lia pardo rojizo y extremos bhinqnecinos. Remeras con la barba interna 
blanca y fasciada de negro; cola atravesada por listas negruzcas: garganta, 
pecho y abdo'men de un blanco amarillento con manchas rojizas lanceoladas 
que se pierden en el vientre: las de la tibia estriadas; bigotes pardo oscuros. 

Segunda librea. — Como la anterior, con la sola escepcion de tenerlas 
plumas de la tibia con manchas pardas lanceoladas, y el pecho chorrea- 
do en lágrimas. 

Tercera librea. — Parte superior mas oscura que la anterior y con las 
orillas casi desprovistas del color rojizo; garganta mas blanca con estrías 
muy finas; pecho muy cargado de plumas ferruginosas, parte inferior blan- 
ca con manchas transversales ferruginosas, lo mismo que las de la tibia; 
vientre y tapadas de la cola rpie son blancas, con estrías muy finas; cola 
con tres fajas oscuras. 

Es ima de las aves de rapiña mas comunes en nuestros bosques. So- 
bre los árboles mas elevados pasa las primeras horas de la mañana pei- 
nándose, esponjándose, y ataviando con prolijo cuidado sus plumas hume- 
decidas por los vapores de la noche. Esta operación suele durar tanto co- 
mo tardan en disiparse las últimas gotas de rocío pendientes de las plan- 
tas, las cuales recorre mas tarde en todas direcciones, remontándose lue- 
go en círculos mas o menos concéntricos. 

Dotado de un instinto particular para proveer á su subsistencia, no 
olvida las veredas ni los parages bañados por los primeros rayos del sol, 
seguro de encontrar en ellos los reptiles que se solazan saltando de mata 
en mata, o' se adormecen halagados por el temjjlado calor de la mañana. 

Ni es pendenciero como el cernícalo, ni egoísta como la mayor parte 
de sus congéneres: siempre en bandadas de cinco á seis, se reparten el 
campo registrándolo pacíficamente, y llenando el aire con agudos y pro- 
longados silbidos. 

El Dr. Guudlacli cree indígena esta especie, fundado en la frecuen- 
cia con cpie en todas épocas la ha encontrado, aunque hasta ahora no haya 
podido adquirir su nido. 

Todavía pudiera aumentar aquí el número de especies de esta fami- 
lia, pero no conservo todas las que he tenido ocasión de aquirir en mis es- 
cursiones. (*) 

(*) En el mes Je diciembre ilel año de 1842 y á 12 leguas de Cieiifuegos, maté un Gavilán 
que hoy figura en la colección de mi amigo D. José Cayetano Iradi. Desprovisto de libros en aque- 
lla época, no pude clasificarlo; pero el recuerdo de sus colores, forma y tamaño, me hace creer que 
sea el Falco Buleu de Audubon, ó Bufeo vulgaris de Willonghby. Al año siguiente preparé otra es- 
pecie conocida en aquella jurisdicción con el nombre de Falcan Sonso, cjue me parece ser la que 
describe Mr. Vieillot con el nombre de Astmina Cinérea. Su descripción corresponde perfecta- 
mente á nuectro pájaro, yes la siguiente: Parte superior de un color ceniciento azuloso; parte in- 
ferior atravesada de bandas oscuras; cola con dos listas negras y terminada de blanco: longitud 16 
pulgadaí: pico de un color azul claro por abajo; cera azulada; pies amarillos. Se la encuentra en la 
fmayaua. Mi amigo el Sr. Gundlach vió un Halcón volando que tenia la cola ahorquillada y que 
podia ser il Fu ko fu re fus de Wilson. 



AVES DE RAPIÑA. 



21 



STRIGIDAE. 

Esta numerosa familia se distingue fácilmente por sus plumas sua- 
ves y sueltas, teñidas de colores y laboreadas con adornos muy análogos 
á los de las falenas y otras mariposas nacidas para vivir en las tinieblas. 

Protegidas por la claridad de las estrellas, se acercan silenciosas á 
los paj arillos que duermen descuidados, haciéndolos al punto presa de su 
rapacidad. Sus displiscentes gritos aterran y ponen en movimiento á otros 
seres nocturnos q\ie pagan con la vida el ansia de salvación. 

Muchas y muy vulgares son las preocupaciones que hay sobre sus 
cantos: en general se les considera como de siniestro augurio, y así es que 
estas aves no solo inspiran terror, sino cierta aversión y odio, inmerecido 
por cierto, pues si bien suelen robarnos algunos pollos y pichones, nos 
recompensan en cambio librándonos de infinitas plagas de la agricultura. 

Gen. OTUS, Cuv. 

Se distinguen de las demás Estrigideas por dos garzotas que adornan 
su frente. La concavidad auditiva se extiende en semicírculo desde el 
pico hasta el vértex; tarsos cubiertos de plumas peludas hasta el naci- 
miento de las uñas. 

8. OTUS BRACHYOTUS, Linn. 

LAM. IV. FIG. I. 

CARABO. 

SJiort-cared Owl, Stri.v hrachi/oíus, Wils., Amer. Oni., vol. IV, p. G4. — 
Strix hrachyotus, Bonap., Syn., p. 37. — Short-cared Owl, Strix bruch- 
yotus, Nutt., Man., vol. 1, p. 132. — ha Choiitte ou le mayen Dar á hup- 
pe$ courtes, Cuv., Rcg. Anim., vol. 1, p. 208. — Col. de Gundl,, n. 170. 



Longitud total 1 pié 4 pulg. 4 lín. 

— de las brazas 1 7 5 

— del pliegue del ala á su extremidad 11 8 

— de la cola „ 7 l 

— del pico „ 1 H 



Librea en ambos sexos. — Las j)lumas radiosas que cercan los ojos son 
negras en su nacimiento, blancas en medio y manchadas en su extremo 

3 



22 



AVES DE RAPIÑA. 



d© puntos negros, pardos y aniarillos; la cabeza y partes superiores del 
cuerpo presentan manchas longitudinales negras sobre fondo amarillo de 
ante: las alas, que esceden á la cola, aparecen blancas por debajo con 
tres ó cuatro fajas pardas orilladas de blanco; tarsos emplumados hasta 
el origen de los dedos; pico y uñas negras. La hembra tiene manchas 
blancas sobre las escapularcs y coberteras del ala; las remeras secunda- 
rias terminadas de blanco y los tintes menos intensos. Iris amarillo nar- 
ciso. 

Esta especie común á los dos hemisferios es sumamente escasa en 
los campos de la Isla. 

Según observaciones de varios autores, se encuentra muy rara vez 
en Francia, á donde llega por los meses de Setiembre y Octubre; pero en 
Holanda é Inglaterra es bastante común. Sale en la primavera para vol- 
verse al Norte, donde anida en el suelo sobre alguna eminencia, y en las 
llanuras sobre la yerba: se oculta durante el dia en los bosques, y por la 
noche busca su presa, que consiste en pájaros, ratoncillos é insectos. Es- 
tas noticias concuerdan perfectamente con lo que nos refieren los ornito'- 
logos americanos, entre otros Audubon, que se espresa de este modo: 

"En las sabanas de la Florida me sorprendió el número de estos pá- 
jaros: sallan de las yerbas de un modo brusco y dando muchas vueltas 
como si los hubiesen despertado de un sueño profundo: seguían entonces 
una carrera mas directa y se metian en la yerba mas espesa. He obser- 
vado que cuando se les persigue con obstinación, tienden el vuelo y se 
pierden de vista. Nunca me salieron dos á la vez; siempre los encontré 
separados. Cuando mis compañeros levantaban dos o tres, no volaban 
juntos: tomaban diversas direcciones como si ignorasen la presencia unos 
de otros. 

"Su predilección por el suelo forma una particularidad muy distinti- 
va en los hábitos de esta ave, y si algunas veces se posa en los árboles y 
zarzales, lo hace mas bien por necesidad que por gusto. Parece que vé 
durante el dia lo suficiente para descubrir la naturaleza del lugar en que 
busca abrigo." 

Gen. NOCTUA, Sav. 

Tienen los mismos caracteres que las demás Estrigideas: carecen de 
penachos sobre la frente, y las plumas radiosas que rodean los ojos son 
mas encorvadas: la cola es muy corta. Cuvier las coloca en el género 
Scops de Savigni por la falta de plumas en los tarsos. 



AVES DE RAPIÍÍA. 



23 



9. NOCTUA NUDIPES, Daiid. 



LAM. IV. FfG. II. 

COTÜNTO. 



Chouclle midipede, Sfn'.i: nudipex, Daiid. — Latli., Ind. Orn., vol. II. — Siri.c 
midipcs, Dice, des cienees naliireJfes, vol. IX, p. 12G. — Bithti midij/es, 
Vieill., Am., XXII.— Col. doGiuidl., n. 53. 

Longitutl total pics. !) piilg. 1 líii. 

— tle las brazas „ 9 tS 

— ilt'sJe el pliegue del ala á su exti'ümiJail- .. „ 6 „ 

— (lo la cola 3 ti 

— del pico ,, „ 7 



Librea en ambos sexos. — Parte superior de la cabeza de un color par- 
do ceniciento con algunas manchas blancas que so agrandan sobre la es- 
palda en forma lanceolada. Las remeras con manchas cuadradas por la 
orilla externa: al rededor del ojo y por toda la parte inferior campea un 
fondo blanco intcrrum})ido ¿obre el pecho con tintes rubios y pardos. Las 
plumas del vientre con una línea negra muy estrecha que corre por el 
centro de cada una, y las orillas levemente marcadas de pardo: ojos 
negros; tarsos y garras de amarillo verdoso. La hembra tiene los colores 
mas apagados. 

Este taciturno mochuelo clije el tronco seco y carcomido de alguno 
de los árboles que suelen ]norir tronchados por la violencia de los hura- 
canes, y escondido en su seno pasa las bulliciosas horas del dia entrega- 
do á la inacción mas completa, pues la conformación de su delicada retina 
le hace insoportable la menor claridad. Si en la fuerza del sol vienen á 
goljiear el tronco que lo oculta, asoma su cabeza y sale á posarse des- 
lumhrado en la primera rama que encuentra, manifestando en la contrac- 
ción de sus párpados y en sus ridículos gestos el embarazo de su posición- 
Abandona por la noche su dormitorio y vuela silencioso en busca de 
alguna presa, que consiste en insectos o en aninialillos muy débiles, enca- 
ramándose en los palos de las cercas y retirándose á su escondrijo mucho 
antes de la aurora: allí posados macho y hembra, entonan aquel canto 
monótono, interminable y progresivamente acelerado que les ha valido el 
adecuado nombre de Cotuntos. 

Se Ies encuentra también en las islas de Haití y Pucrto-Tíico. 
En los meses de Abril y Mayo ponen dos huevos casi redondos y 
enteramente blancos en el mismo fondo de su agujero sin formar nido, 
reunir plumas, ni otro preparativo. Suele encontrárseles tandúcn en las 
cavernas. 



PAJAROS. 



[P AS SERES, Linn.) 



Ninguna de las secciones de nuestra ornitología es á la verdad tan 
digna de ser observada; ninguna presenta tan variado campo al estudio 
del naturalista y del hombre sensible á los encantos de la creación, como la 
que forma el orden de los pájaros. La gentileza de sus formas, la agilidad 
de sus costumbres, los variados matices de su plumage; la ligereza y gra- 
cia en cada uno de sus movimientos; sus cantos, juegos, amores, todo cau- 
tiva nuestro espíritu y eleva el pensamiento hacia el Omnipotente, autor 
de tantas maravillas. 

Muchas de las especies que vamos á describir, impulsadas por un 
instinto natural de emigración, abandonan las regiones de la América 
Setentrional antes que el rigor del invierno haga desaparecer de allí los 
insectos de que se alimentan: así es que á los primeros nortes atraviesan 
los mares, y se presentan en las templadas riberas de nuestra Isla. 

En esa época se perciben en medio de las selvas los gorgeos de estos 
alados huéspedes; pero son esos gorgeos preludios apagados que apenas 
sobrepujan al gemido de la brisa; no son las trovas de una inspiración amo- 
rosa: en las cadencias entrecortadas que ahora pronuncian, pudiéramos 
mas bien hallar espresada la admiración que esperimentan al verse rodea- 
dos de la grandiosa vegetación del suelo de Cuba. 



PAJAROS. 



25 



LANIADAE. 

CiiK'o especies de este género se encuentran en los campos de ia Isla, 
cuatro de las cuales recorren en sus emigraciones periódicas la mayor 
parte de los Estados-Unidos. La que conocemos en varios puntos con el 
nombre vulgar de Pctihuho no abandona nuestras selvas en ninguna épo- 
ca del año, y ademas su descripción difiere de todas las que tuve ocasión 
de consultar, por lo cual me apresuro á publicarla, dedicándosela al labo- 
rioso naturalista D. Juan Cristóbal Gundlacli, ácuyo infatigable celo tan- 
to debe nuestra fauna. 

Gen. VIREO, Vieill 

Pico corto, reforzado, comprimido por los lados y ligeramente encor- 
vado hacia la punta; mandíbula superior endentada cerca del extremo y 
mas larga que la inferior que es turgente y convexa Inicia arriba; venta- 
nas nasales bajas y oblongas; tarsos delgados y cortos: la segunda y ter- 
cer guia son las mas largas. 

10. VIREO FLAVIFRONS, Vüill 

VIREO DE GARGANTA AMARILLA. 

Víreo flavífrons, Vieill., Am., 54. — Yellow-throated Flycatclm\ Muscicapa 
sylvicola, Wils., Am. Oni., vol. II, p. 117, pl. 7, f. 3. — Vireo flavífrons, 
Bonap. 8i/n., p. 70. — Yelhir-throated Víreo, Nutt., Man,, vol. I, p. 302. — 
Yellow-throated Flycatcher or Víreo, Víreo flavífrons, Aud., Orn. Bíog., 
vol. II, p. 119; vol. V, p. 428.— Col. de Gundl. n. 134. 



Longitud total , pié 6 pwlg- 2 lin. 

— de las brazas ,, 10 

— del pliegue del ala á su extremidad , 3 2 

— de la cola 2 4^ 

— del pico „ 2 7¿ 



Parte superior hasta la rabadilla olivácea; cobijas chicas y rabadilla 
grises: cada pluma orillada de oliváceo; una línea amarilla rodea el ojo y 
termina en las ventanas nasales y ángulo del pico; garganta y pecho ama- 
rillos; vientre blanco; cobijas grandes morenas, orilladas de amarillo y 



26 



PAJAROS!. 



terminadas en blanco, formando así dos fajas transA crsales; remeras mo- 
renas orilladas de amarillo, las cuales corren bajo las cscapulares con la 
orilla blanca; las plumas exteriores de la cola orilladas de blanco. Pico> 
negro en su base; pies aplomados. Los colores de la hembra son mas 
apagados. 

Mientras el vocinglero y vivaracho Bienteveo publica su llegada con 
acentos repetidos y ostentando la agilidad de sus movimientos salta de 
rama en rama por los bosques y florestas, el pájaro que nos ocupa se 
manifiesta por el contrario apático y silencioso: entra callado á alber- 
garse en los bos([ues, donde deja oir de tiempo en tiempo un acento 
particular, sin el cual sería muy difícil descubrirle en la copa de las 
robustas ceibas y otros árboles elevados de que parece gustar con prefe- 
rencia. 

"Este canto, dice Audubon, es mas compasado y triste que el de 
ninguno de su tribu, consistiendo las mas veces en sonidos que se*pare- 
cen á las sílabas bric, hric, elevándose y perdiéndose en dulces modula- 
ciones. Al escucharle entonces podría tomarse por el canto de un pájaro 
estraviado en los bosques. 

"Cuando busca su alimento sube á saltos cortos, examinando con 
cuidado cada hoja y cada retoño, sin dejarlos hasta no estar seguro de 
que nada queda en ellos. Los movimientos de su rápido vuelo son irre- 
gulares, y pasa por encima de las ramas á una altura moderada," 

Dice también ([ue se mantiene de insectos en la estación del verano, 
devorando con igual i)lacer orugas, cochinillas y avis¡)as, y que en el in- 
vierno se interna en las malezas acompañado de pus hijuelos para ali- 
mentarlos con semillas y bayas. 

En esta Isla se mantiene de una cosa y otra, pues en el buche de 
uno de estos Yireos, cazado en Cárdenas por mi amigo Gundlach, en- 
contramos restos de semillas é insectos. 

Pájaro transeúnte no anida en este pais; pero según el citado Au- 
dubon emplea para esto un primor particular. "El Vireo de garganta 
amarilla, añade, construye su nido dándole una profundidad de cinco á 
seis pulgadas; le coloca al descubierto en la extremidad de las ramas, 
ligándolo á ellas por medio de las fibras que saca de algunas hojas y la» 
seda de varias orugas: lo forra con liqúenes tan bien unidos que todo su 
exterior parece formado de ellos, mientras la cama interior que tiene 
poco mas de dos pulgadas y media de diámetro y una y media de pro- 
fundidad, está forrada de mullidas yerbas, entre las cuales y el fondo de- 
posita materiales mas ordinarios que llenen el espacio; tales como frag- 
mentos de nidos de tábanos, hojas secas y lana. 

"Pone cuatro o' cinco huevos alongados, blancos y salpicados de man- 
chas ferrujinosas. 

"Los poUuclos nacen á principios de Julio. En el Estado del Maine 
no hacen mas que una postura, pero hácia el Sur sacan á reces dos." 



PAJAROS. 



27 



I I. VIREO SOLITARIUS, VicilL 

VIREO SOLITARIO. 

Sülifary Fli/calcher, 3íiiscica¡)a solilaria, Wils., Am. Orn., vol. II, p. 14-3. 
Virca solifariiis, Bonap., S/j7i., \). 79. — Soli/an/ Vi reo o r F/i/caicher, 
Víreo solifarius, Nutt., 3Ia)i., vol. II, ]>. 305. — Solitary Flycatcher or 
Víreo solí tari ux, Aud., Orn. Bino-., vol. I, p. 147, vol. V, p. 432. — Col. 
de Giindl., n. 188. 



Longitud total , piés. G ¡>ulg. 1 liil. 

— (lo las linizas „ 10 „ 

— del pliegue íi la. exlrciiiklad Jul ala ,31 

— de la cola 2 4Í 

— del pico i „ „ 7 



Parte superior del lomo, cscapularcs y rabadilla, de un hermoso co- 
lor verde oliva: las pininas que cubren la cabeza, cuello y mejillas, de un 
color azulóse ceniciento: garganta y pecho de un blanco levemente teñido 
de rojizo: vientre enteramente blanco; flancos oliváceos: dos listas blan- 
cas rodean los ojos y rematan en las ventanas nasales. Remeras prima- 
rias y secundarias teñidas de bronceado oscuro, y las dos mas próximas 
al cuerpo marginadas de blanco sobre fondo pizarroso: plumas de la pri- 
mera y segunda hilera de fondo oscuro, marginadas de olivado y con los 
extremos blancos, lo cual forma dos fajas blancas sobre el ala: las timo- 
neles del centro son bronceadas por encima y blancas por debajo, y las 
exteriores están orilladas de blanco amarilloso: ojos claros; pico y pa- 
tas color de plomo. La hembra tiene el color de la cabeza mas cenicien- 
to, pecho y garganta enteramente blancos y el lomo de un color nías 
apagado. 

Solo una vez ha sido vista esta especie por el Dr. Gundlach. Por 
coasigiiicnte, nada puedo decir de sus costumbres. Audubon refiere ha- 
berla visto criar en la Luisiana, donde forma su nido con una perfección 
extraordinaria, colocándolo en la horquilla horizontal de una rama á poco 
mas de diez pies del suelo: emplea en su construcción yerba seca, hojas 
de varios árboles y ra mitas muy delgadas, que con la ayuda de cierta 
cantidad de fango prestan suma solidez á su ligera fábrica: lo tapizan 
por fuera con liqúenes y musgo, llenando su interior con pelo de algunos 
animales y otras materias suaves: su postura es de cuatro huevos blan- 
aoí con manch is rosadas que se oscurecen hácia los extremos. 



28 



PAJAROS. 



12. VIREO x\OVEBORACENSIS, O ind. 

VIREO CANTARIN. 

White-eycd Ff/jcafclier, Muscícapa caniatrix, Wíis., Am. Orn.., vol. II, p. 
266. — Víreo novehoraeensis, Bonap., St/n., p. 70. — WkUc-eyed Víreo or 
FIycatclier, Víreo novehoraeensis, Nutt., Man., vol. I, p. 806. — White- 
cycd Flycatcher or Víreo, Víreo novehoracencis, Aud., Orn. Bíog , vol. I, 
p. 328, vol. V, p. 431, 433.— Col. de Gundl., n. 187. 



Ldiigitiid tdtal „ pié 5 I'iilg- 10 líii. 

— de las brazas ,, 8 10 

— del pliegue del ala á su extremidad 2 8 

— de la cola , 2 4 

— del pico „ „ 7 i 



Parte superior de la cabeza olivada sobre un fondo pizarroso que 
toma mas intensidad sobre la nuca; plumas del lomo y rabadilla oliva- 
ceas; lorum y pÉÍrpados de un amarillo oscuro; garganta, pecho y vientre 
de un ceniciento claro con los flancos amarillosos; remeras y escapulares 
morenas, las primeras levemente orilladas de oliváceo, y las otras con el 
borde mas ancho; los extremos de las tapadas primeras y segundas del 
ala forman dos fajas amarillosas; pico co'rneo y patas del mismo color; 
iris de un color rosado parecido al de la flor del romero. 

Ha sido descubierto á orillas de un arroyo en la sabana de Guaima- 
caro, jurisdicción de Cárdenas. Es un pajarillo alegre y vivo como todos 
los de su tribu: infatigable en sus movimientos, le vemos saltar de rama 
en rama con tal rapidez que apenas puede seguirlo la vista en medio de 
la espesura donde continuamente vive, trepando en todas direcciones, é 
inspeccionando cada hoja y cada retoño para apoderarse de las orugas é 
insectos que constituyen su aUmento. Estas evoluciones van acompaña- 
das de un canto repetido que solo tiene el defecto de ser algo monótono. 
Prefiere los árboles de las márgenes de los arroyos, por ser sin duda los 
que le ofrecen una caza mas abundante, y en ellos principia siempre sus 
investigaciones desde la cumbre hasta las ramas mas someras. Es pájaro 
de vuelo corto, y siempre que quiere trasladarse á alguna distancia pasa 
de un árbol á otro; pero si estos se encuentran lejanos, hiende los aires á 
trazos cortos, impulsándose siempre al principio de cada uno con movi- 
mientos redoblados. 

En el Norte América emigran continuamente de uno en otro estado, 
acantonándose á principios de la primavera en los parages mas templa- 
dos donde cria sus polluclosj para lo cual fornui un nido en las ramas de 



PAJAROS. 



20 



los árboles á muy poca altura del suelo, dándole la figura de un cono in- 
vertido, Pone en 61 cuatro o' seis huevos blancos con algunas manchas os- 
curas cerca de los extremos. 

13. VIREO GUNDLACniI, Lemb. 

LAM. V. FIG. I. 

PETI-BOBO. 
Col. de Gundl. núm. 57. 



Longitud total „ pies. 5 pulg. 11 lín. 

— de las brazas „ 7 9 

— del pliegue á la extremidad del ala „ 2 5 

— de la cola „ 3 4 

— del pico „ 8 „ 



Pico mas corto que la cabeza; mandíbula superior ligeramente en- 
corvada hácia el extremo y con im diente muy pronunciado; ventanas na- 
sales redondas y cubiertas de cerdas: mandíbula inferior notablemente ar- 
queada hácia el extremo; parte superior teñida de un color de aceituna 
tirando á pardo, á escepcion de la frente que participa algún tanto de un 
color amarillento: garganta, pecho y vientre amarillo sulfúreo con visos 
que participan del color olivado y ceniciento; párpados con plumitas sulfú- 
reas y una mancha del propio tinte en toda la parte posterior; remeras y 
timoneles oscuras orilladas de olivado en su parte exterior; hileras mayores 
y menores del mismo fondo oscuro con el borde inferior blanco amarillen- 
to; tercera y cuarta guia mayores que las otras; cola ahorquillada; ojos 
pardos y tarsos azulosos. Los colores de la hembra son idénticos á los del 
macho. Este es el primer pájaro nuevo para la ciencia que hoy me cabe 
la fortuna de agregar ála ornitología cubana. 

Me hallaba un dia cazando bijiritas en un potrero inmediato á la villa 
de Cienfuegos, donde solia ir algunas mañanas, y engolfado en el objeto 
que me conducía, fui internándome poco á poco en un parage pantanoso, 
hasta que los matorrales que se cruzaban en todas direcciones me cerra- 
ron el paso. Cuando trate de volver pié atrás en busca de otro camino, ob- 
servé que saltaba entre las ramas un pájaro desconocido para mí; me acer- 
qué cautelosamente hasta que lo tuve á menos de tres varas de distancia; 
pero á pesar de encontrarme tan próximo, continuo su egercicio sin dar la 
menor señal de alarma, saltando de una en otra rama con pausa y mo- 
viendo graciosamente su cabeza á derecha é izquierda para descubrir in- 
sectos entre las hojas. Al divisar alguno en la yerba, saltaba inmediata- 

4 



30 



TAJAROS. 



mente al suelo, volvia á subir sóbrela rama con él en el pico, y lo golpeaba 
contra la corteza antes de tragarlo. 

Esta detenida observación hubo de confirmarme en que efectivamen- 
te era aquella una especie nueva, por lo cual puse todo mi ahinco para con- 
seguirla, y la fortuna no me fué mas esquiva en ello que lo habia sido en 
su hallazgo. 

Algo acabo de indicar acerca de sus costumbres; pero el estudio que 
de ellas hice posteriormente, me permitirá entrar todavía en mayores es- 
plicaciones. 

Los Peti-bobos viven todo el año en la espesura de los bosques, hmi- 
tando sus escursiones á las ramas y bejucos de las orillas donde se inclinan 
de vez en cuando en todas direcciones, trepando á saltos por sus vasta- 
gos flexibles para alcanzar algunas frutas que agregan á su común ali- 
mento. Antes de empezar la época de sus amores, guardan un profundo 
silencio, y es muy difícil encontrarlos sobre todo si se les busca en los dias 
que el viento sopla del norte, porque se refugian inmediatamente éntrelos 
zarzales mas frondosos, donde el frió apenas penetra, o' entre los arbustos 
achaparrados de las lagunas intransitables. Así es que para hacer una caza 
productiva, hay que aguardar la estación de la primavera en que su ale- 
gría, vivacidad y canto les hace sumamente visibles. Entonces, apenas co- 
mienza el sol á extender sus rayos sobre las orillas de los bosques, cuando 
se oyen por todas partes sus cadencias repetidas, compuestas de las síla- 
bas Jnü-chiviu, Jnd-chiviu, canto muy semejante al del Bienteveo, aunque 
no es tan alto ni tan bien sostenido. 

Es sobremanera curioso observarlos en la operación en que por pri- 
mera vez los sorprendí. Si la suerte les depara un insecto algo duro, como 
un coleóptero ú otro semejante, le aplastan con el pico contra las ramas; 
pero si quieren matar alguna oruga o gusano, no hacen mas que oprimirlo 
entre sus mandíbulas. Tienen suma destreza para cazar las moscas, y 
nada hay mas gracioso que ver la agilidad con que su cabeza sigue todos 
los movimientos del vuelo del insecto, encogiendo el cuello para que les 
pase cerca y poder dardearle el pico al menor descuido; pero nunca la en- 
gullen viva sino que la conservan algún tiempo en el pico; le dan unos cuan- 
tos apretones volviéndola á todos lados con ayuda de su lengua, la posan 
después sobre la rama que los sostiene y en seguida se la tragan. 

Es conocido en la jurisdicción de Cienfuegos con el nombre de Peti- 
bobo por su poca sagacidad respecto al cazador: en otros parages toma el 
nombre de su canto y le llaman Juanchiví. El Sr. de Gundlach me comu- 
nico el de Ojone, con que se le conoce en Cárdenas. 



PAJAliO.S. 



31 



SYLVIDAE. 

Las diferentes especies que pertenecen á esta sección se conocen en 
la Isla con el nombre vulgar de Bijiritas. Sus formas diminutas y esbel- 
tas, sus movimientos graciosos y alegres, y la variedad de sus ricas libreas, 
hacen que las miremos como nno de los mas bellos adornos de la natura- 
leza. Ocultas entre las hojas de los frondosos árboles, solo se muestran 
momentáneamente s¿ispendidas de las flexibles bejuqueras o revoloteando 
en pos de los insectos que zumban alrededor de las flores. 

Al acercarse la primavera, aparecen engalanadas con sus magnífi- 
cas libreas, y mezclan sus gorgeos en las nuirjcnes de los arroyos con el 
murmullo de las fujitivas aguas. Pero aquellos trinos variados con que 
parecen alegrarse las campiñas, no son mas que el tierno adiós de la par- 
tida, pues á los pocos dias se dirigen en bandadas á otros climas, donde 
pasan el verano ocupadas en la propagación de su especie. 



Ge.\. SYLVIA, La!h. 



Pico delgado, algo deprimido, con cerdas sobre su nacimiento que 
es mas alto que anclio; mandíbula superior con un festón tan invisible que 
á veces no se distingue sin el auxilio del lente; mandíbula inferior recta; 
ventanas nasales oblongas y cubiertas hasta la mitad por una meiubrana. 



14. SYLVÍA A ESTIVA, Gmcl. 



LAM. VI. FIG. III. 

CANARIO DE MANGLAR. 

Blue-eyed ycUom Warhlcr, Stjlvia cifriiiclla, Wils., Anirr. Orn., vol. II, p. 
111. — Si/lvia acsfiva, Bonap., Sj/ii., p. 83. — Le Jigtdei- tachcié, Buff"., 
Oís., vol. V, p. 285. — MotaciUae aesfira, Turton, Sí/st., p. 615. — Sum- 
mer Yelloic-hinl, Partís luteus, Bartrain, p. 292. — Ydloic-poll Warhlcr, 
Sylvia aesfiva, And., Oni. Biog., vol. I, p. 476. — Col. de Gundl., n. 93 
(jov.) y 106 (adult.) 



Longitud total ,, pió 6 pulg. 1 lin. 

— de las brazas , 8 10¿ 

— del pliegue del ala á su extremidad ,,2 9 

— de la cola 2 7 

— del pico 7^ 



Cabeza amarilla, frente y muchas plumas del cogote cenicientas con 
una línea parda: lomo amarillo verdoso, mas profundo sobre la rabadilla: 



32 



PAJAROS. 



cobijas y remeras orilladas de amarillo verdoso: hijuela y remeras próxi- 
mas al cuerpo grises. Timoneles morenas con orilla verdosa amarillenta 
muy ancha en la barba interior. Garganta, pecho y vientre amarillo vivo. 
Las plumas de la pechuga con una línea en el centro de amarillo tostado. 
La hembra tiene los colores mas apagados y la pechuga sin las manchitas 
del otro sexo. El joven cambia el color oliváceo en pizarroso, y su gar- 
ganta y vientre son de un color blanco aplomado. 

Ningún nombre, por adecuado que parezca, puede convenir mejor á 
nuestro dorado paj arillo que el de canario de manglar con que aquí se le 
conoce; y aunque sus dulces melodías no alcanzan á los variados trinos 
del celebrado cantor doméstico de quien toma nombre, no se le oye con 
menos placer en medio de aquellos solitarios parages, donde solo resue- 
nan el sordo rumor de la resaca y los roncos acentos de las aves de ribe- 
ra. Habitante perenne de las costas, se le vé siempre recorriendo los man- 
glares con extrema ligereza. 

Cuando al amanecer está nublado el ciclo, empieza su cacería mas 
temprano que de ordinario, pues suele en los días serenos retardarla, co- 
mo si temiese humedecer su áureo plumage con el rocío de la mañana. 

Aunque el Canario de manglar es sumamente inquieto, permite que 
se le acerquen á muy corta distancia. En general suele apartarse muy 
poco de su árbol favorito que le proporciona fresco asilo contra el calor 
del medio dia, y solo repite sus agitadas escursiones á la caída de la tarde. 

Anida en la bifurcación de los mangles y pone dos huevos blancos 
con manchas oliváceas. 

1.5. SYLVL4 DISCOLOR, VieiU. 

LAM. VI. FIG, II. 

MARIPOSA GALANA. 

Prairie Warhier, Sylvia minuta, Wils., Aín. Orn., vol. III, p. 87, lám. 25 
íig. 4. — Prairie Warhler, Syhia discolor, Nutt., Man., vol. I, p. 294. — 
Sylvia discolor, Bonap. Syn., p. 83. — La Fauvctte discolor, Dic. des Siens. 
nat., vol. 16, p. 284. — Prairie Warhler, Sylvia discolor, Aud., Orn. 
Biog , vol. 7. p. 76. — Col. de Gundl. n. 40. 



Longitud total „ pié 5 pulg. Í24 lín. 

— de las brazas ,,7 5 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 2 5i 

— de la cola „ 2 3 

— del pico „ „ 7 



Plumas del lomo olivadas con un tinte pardo de canela en el centro. 
Remeras y timoneles morenas y orilladas de verde lo mismo que las cobi- 
jas grandes del ala; las chicas rematan en un color amarillo, formando 



PAJAROS. 



33 



así dos fajas transversales sobre el ala; las tres timoneles exteriores con 
una mancha blanca; cejas, mejillas y partes inferiores del cuerpo de un 
amarillo de oro; el vientre algo mas pálido; en la cabeza se dibujan tres 
manchas negras, pasando una por los ojos, otra por el ángulo del pico y la 
tercera forma una mancha al lado de la garganta; flancos manchados de 
moreno. La hembra carece de la manchita negra en la mejilla, y sus co- 
lores son menos vivos. 

Esta linda bijirita aprovecha las primeras horas de la mañana en bus- 
car los insectos sobre las ramas ántes que el calor los ahuyente. Es admi- 
rable la ligereza con que las recorre y las graciosas evoluciones que para 
hacerlo egecuta; salta y revolotea continuamente; se susjiende horizontal 
en las varillas mas delgadas, alargando su cuello dorado y moviendo la 
cabeza en todas direcciones: mécese un instante en el aire para esplorar 
las hojas en todos sentidos y va ascendiendo poco á poco de rama en rama 
hasta que llegando á la eminencia, parte como una exhalación para conti- 
nuar sus pesquizas en los árboles vecinos. Muchas veces se las ve batir sus 
doradas alitas sobre las hojas cubiertas de rocío en que se bañan, esponján- 
dose y haciendo antes de empezar graciosos movimientos que manifiestan 
el placer que esta operación les causa. Llegan á la Isla en el mes de agos- 
to en compañía de la Sylvia ftavicolUs y de la Muscicapa ruf ¿cilla, y enton- 
ces se las encuentra indistintamente en el interior y en las costas. Temen 
tanto la fuezadel viento que nanease ven sino en las horas de calma que 
preceden á la brisa, o después de los aguaceros y turbonadas tan comu- 
nes aquí en las tardes del estío. 

16. SYLVIA STRIATA, Wíh. 

MONJITA AMERICANA. 

Black-poll Warhler, Syhia striata, Wils., Am. Orn., vol. IV, p. 40. — Syl- 
via striata, Bonap., Syn., p. 81. — Sylvicola striata, Black-poll Warhler, 
Swains. et Rich. F. Bor. Am., vol. II. p. 218. — Black-poll Warhler, Syl- 
via striata, Nutt., Man., vol. 1, p. 383. — Black-jwll Warhler, Sylvia 
striata, Aud. Orn., vol. II. p. 201. — Col. de Gundl., n. 186. 



Longitud total - - pié 4 pulg. 4 lín. 

— de las brazas , G G 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 9 11 

— de la cola „ 3 2^ 

— del pico „ ,, 7iJ 



Partes superiores de la cabeza y cuello tenidas de negro lustroso: lo- 
mo cubierto de plumas cenicientas con el centro negro: rabadilla cenicicn- 



34 



TAJAROS. 



ta con unos visos oliváceos. Mejillus, garganta, pecho, abílo'men y tapadas 
de la cola de un blanco resplandeciente. Desde la parte inferior del pico 
baja analista de manchas negras en forma de lágrimas que cubren am- 
bos costados del cuello, pecho y vientre. Estas manchas están apiñadas y 
menudas á los costados de la garganta aumentando considerablemente á 
los costados del pecho y vientre. Alas cubiertas, en el codo, con plumitas 
negras orilladas de olivado y ceniciento; hileras mayores y menores negras 
marginadas de ceniciento y terminadas de blanco. Remeras primarias 
oscuras con la orilla exterior olivada; las secundarias marginadas de ver- 
de á escepcion de las dos mas pru'ximas al cuerpo que tienen la orilla 
blanca y mucho mas ancha que las otras. Timoneles oscuros con orilla ce- 
nicienta, y las tres exteriores con una mancha blanca en la barba inter- 
na; ojos pardos; pico y patas de color aplomado. 

Es tal la identidad entre las hembras de esta especie y las de la Sylvia 
marítima, que me dio' lugar á una larga polémica con mi laborioso amigo 
D. Juan Gundlach, á quien, lo digo con placer, hubo de caber el triunfo. 
La adquisición de varias parejas le permitió atraerme al convencimiento. 

En efecto, una vez observado que el macho de la especie tiene negra 
la parte superior de la cabeza, fácil me fué encontrar su verdadera clasi- 
ficación en la "Bibliografía de las aves americanas," y todavía hubo de 
afirmarse mas mi convicción, cuando recibí dos de aquellos ejemplares que 
figuran en mi colección. 

Al hacerme esta remesa, decia mi amigo: que nada podia apuntarme 
acerca de las costumbres de nuestra disputada Bijirita, porque no las ha- 
bla observado lo bastante para determinarlas; pero me manifestaba que 
habia encontrado los ejemplares enviados, sobre árboles de cupey, cuya 
fruta apetece mucho esta especie. 

Audubon dice haberlas visto en las regiones mas septentrionales d e 
Norte-América, reunidas en bandadas de diez á doce, trepando por los 
troncos de los árboles y registrando las grietas para elegir un lugar á pro- 
posito donde colocar su nido. "Su voz, añade, se parece al ruido de dos 
guijarros qae se chocan y {)ronuncian al parecer la sílaba sc/íc sc/íí, cuando 
cazan entre los arbustos." Esta costumbre la tienen muchas de nuestras 
Bijiritas, sobre todo la llamada Sylvia marilándica, con la cual se hallan 
ademas en la presente otros puntos de semejanza. 

Según vai-ios autores americanos, la Monjita americana es sumamen- 
te confiada, y tan valiente que no teme atacar á enemigos diez veces ma- 
yores que ella cuando estos tratan de robarle su nidada. 

Los ejemplares que poseo fueron muertos en el mes de junio en el 
cafetal Arcadia entre Cárdenas y Matanzas. 



PAJAROS. 



35 



Gen. HELINAIA, Aud. 

Bajo el nombre de Hc/iiiaia, habitante de ciénaga, ha reunido Au- 
dubon diferentes especies de Sylvias (jue distingue por los caracteres si- 
guientes: 

Pico mas largo que la cabeza, ligeramente arqueado, con la punta 
muy aguzada, comprimida y sin cerdas en la base; mandíbula superior 
con la quilla pronunciada, los lados declinados y el festón o' diente imper- 
ceptible; la inferior con la linca dorsal recta; las ventanas nasales oblon- 
gas y descubiertas. 

• 

17. HELINAIA VERMIVORA, Aud. 

LAM. VI. FIG. IV. 

GUSANERO. 

Le demi-Jin man¡i;eur de vers, Bufí*., vol. V, p. .325. — Sijlvia vcrmrvora, Lath., 
Ind. Orn., vol. II, p. 230. — Si/lvia ver mi cora, Edw., p. 30.5. — TVorm- 
eating Warhler, Si/lvia vcr/iiicora, Wils., Am. Orn., vol. III, p. 74. — 
Syhia vermivora, Bonap., Syn., p. 86. — Worm-eating Warhler, Si/lvia 
vermivora, Aud., Orn. Biog., vol. I, p. 177; vol. V, p. 460. — Col.de 
Gundl. n. 107. 



Longitud total pies. 5 ]nilg. 9 lili. 

— de las brazas 9 5 

— " del pliegue á la extremidad del ala 3 „ 

— de la cola 2 4 

— del pico „ ,, 7 j 



Cabeza, garganta y pecho amarillos. Dos cejas de un negro profun- 
do se dibujan en ambos costados de la cabeza, y de ellos, la una corre 
cerca de la quilla del pico, p'asa por encima del ojo, y tomando allí una 
anchura de cuatro líneas, va á terminar al cogote; la otra sale de la par- 
te posterior del ojo y se arquea paralelamente á la primera. Parte supe- 
rior gris oliváceo; vientre amarillo pajizo; flancos olivado-claros; tapadas 
inferiores de la cola grises, orilladas de blanco; timoneles unicolores. 

Audubon coloca esta especie en el grupo de sus Helinayas, aunque 
parece pertenecer á las Sittinas (Xenops de Ulliger). 

El Dr. Gundlach, los ha observado siempre en compañía de una Biji- 
rita perteneciente al género de los Anabates, que se conoce en nuestros 
campos con el nombre de Cliillina, y trepa como ella por los bejucos, sin 



36 



PAJAROS. 



descuidarse en visitar las pencas secas de las palmas, o los ramitos mar- 
chitos donde busca las arañas y otros insectos de que se alimenta. 

"Suelen habitar, nos dice Audubon, en el interior de los bosques, 
saliendo varias veces á las veredas o descubiertos muy apartados de los 
árboles: andan apareados en la estación de la primavera, y el resto del 
año en bandadas de siete á diez. Unas veces se les encuentra buscando 
orugas é insectos entre las ramas secas y las plantas derribadas por 
el viento; otras revolviendo las hojas en el suelo con el propio objeto. 
Son sumamente familiares, y puede uno acercárseles á muy corta dis- 
tancia. Si se les molesta, vuelan hácia donde haya hojas marchitas. De 
su canto no se oyen mas que algunas notas que no merecen tal nombre; 
pero en cambio son muy industriosos. Sobresalen en la construcción de 
su nido, que forman con yerl)as y musgo entrelazados, forran su interior 
de raicillas fibrosas; el todo bastante reducido para el tamaño de sus ha- 
bitantes, y suelen colocarlo en algún arbusto á unos ocho o nueve pies 
del suelo. Ponen cuatro huevos color de crema con algunas manchas co- 
loradas en su extremo." 



18. HELINAIA BACHMANII, Atid, 



LAM. VI. FIG. I. 



GORGINEGRA. 



Bachmaii's Warhlcr, Sylvia Bachmanii, Aud., Orn. Biog., vol. II, p. 483. 
—Col. de Gundl., n. 37. 

Longitud total . „ pies. 5 pulg. 4 lín. 

— de las brazas .. „ 8 3 i 

— desde el pliegue del ala á su extremidad. .- „ 2 1 

— de la cola 3 2J 

— del pico.. ,,17 

Parte superior de un color olivado mas amarilloso sobre el cogote y 
rabadilla; las plumas de la cabeza orilladas de gris con una mancha os- 
cura que corre por su centro; sobre la frente campea una mancha ama- 
rilla que se extiende por la horqueta y costados del cuello: este color en 
toda su pureza tiñe el vientre, los costados de las alas y sus hijuelas. Una 
faja de un negro profundo cubre la pechuga, subiendo en manchitas por 
la garganta; cobijas medianas con la 23unta olivada; las grandes orilladas 
del propio color. Remeras y timoneles orilladas de ceniciento: las prime- 
ras con una mancha en su barba interna; la punta de su lengua es deshi- 
lada como en muchas Nectarinias. La hembra tiene su frente y rabadilla 
de un color amarillo verdoso; vértex y nuca color de ceniza con una Hge- 



TAJAROS 



37 



ra tinta verde; lomo olivado; remeras morenas orilladas de olivado; gar- 
ganta y pecho entre ceniciento y amarillo; flancos ceniciento-claros con li- 
geros tintes amarillos; vientre y tapadas inferiores de la cola blancas; ti- 
moneles morenas, orilladas de verdoso, y la esterior con una mancha 
blanquecina. 

El aspecto y forma de esta preciosa especie, su agudo y arqueado 
pico sin diente, me la hacen considerar como perteneciente á la familia de 
los tenuirostres, creyéndola bien colocada en en el género Nectarinia de 
Illiger que en mi concepto es el que tiene con ella mas analogía. Audnbon, 
atendiendo sin duda mas a las costumbres que á las formas, no dudo co- 
locarla en su nuevo grupo. 

En cuanto á sus inclinaciones, régimen y costumbres, solo diré que 
las Gorginegras difieren muy poco délos pequeños muscicápidos, pues gus- 
tan como ellos de las frescas márgenes de los arroyos y de los parages 
anegados donde crecen las majaguas, entre cuyas flores introducen el pi- 
co para coger los pulgones y livar el néctar. Allí se las ve saltar ligeras 
de junco en junco; trazar revuelos tan caprichosos como los del insecto 
que persigue, descansando mas tarde á la sombra de los pabellones de be- 
jucos que empavesan eon sus guirnaldas la copa de los árboles, y se des- 
cuelgan magestuosos hasta besar la superficie de las aguas. 

Gen. BIYIODIOCTES, Aud. 

Pico algo mas grueso que los demás Sylvideos con las ventanas nasa- 
les mas descubiertas; ojos mayores; cola proporcionalmente corta, y los 
tarsos algo mas elevados. 

19. MYIODIOCTES FORMOSUS, Aml. 

BIJIRITA AGOSTERA. 

Kenfucki/ Warhlcr, SijJvin formosa, Wils., Am. Oru.; vol. III, p. 85. — Si/l- 
viaformosa, Bonap. Si/n.; p. 34. — Kentucky WarhJer, Si/Ivia formosa, 
Aud., Oni. Biog ; vol. I, p. 19G. — Kentucky Flicatching^-JVarhlcr, Mijio- 
dioctes formosus, Aud. T/ie hirds of America, vol. II, p. 19, pl. 74, ma- 
cho y hembra. 



Longitud total , pié 6 pulg. 2 lin. 

— de las brazas „ 9 C 

— del pliegue del ala á su extremidad , 3 2 

— de la cola , 2 O 

— del pico ,, „ 7 



Parte superior de la cabeza cubierta de plumas oliváceas con centro 
moreno; parte posterior del cuello, lomo, escapulares y rabadilla de oliva- 

5 



38 



PAJAROS. 



do con visos morenos; hileras y remeras secundarlas del color del lomo; 
remeras primarias morenas, orilladas de olivado; las timoneles acabando 
en una punta muy aguda y del color del lomo. Desde las ventanas nasa- 
les y ángulos de la boca, parten á cada lado dos listas paralelas que corren 
por encima y debajo de los ojos, terminando en el oido: la superior de un 
amarillo intenso y la inferior de un negro profundo. Pico aplomado; tar- 
sos claros; ojos negros y grandes; párpados amarillos. Sobre los ángulos 
de la boca tiene cuatro cerdas cortas y rígidas. La hembra carece de lis- 
ta negra sobre la mejilla y el color oscuro de la cabeza es en ella mas apa- 
gado. 

Este pájaro gusta mucho de hacer sus escursiones entre las plantas 
lozanas propias de las cañadas y tierras bajas, prefiriendo las que crecen 
en los paragcs inundados, donde se pierden los arroyos. Sus movimientos 
son tan rápidos, sus saltos tan ligeros que cuesta sumo trabajo distinguir- 
lo al través de las hojas, y el cazador que trata de dispararle, debe aprc- 
vechar el corto instante que permanece en el aire cuando revolotea para 
esplorar los extremos da las plantas. 

"Durante la primavera, dice Audubon, se oyen por todas partes sus 
armoniosos cantos en los cuales emite tres veces seguidas un sonido que 
pudiera espresarse con la sílabas tuhU tuhlé. Su vuelo es corto y somero, 
pero lo ejecuta con rapidez y sin el mas leve ruido. Llega á los estados 
meridionales de Norte-América á mediados de Marzo y permanece has- 
ta Setiembre, durante cuyo tiempo hace dos crias, para lo cual forma un 
nido muy reducido y bien hecho, que asegura entre los tallos de las plan- 
tas; emplea en su construcción varias yerbas que mezcla con alguna sus- 
tancia algodonosa, y pone en él cuatro d seis huevos de un blanco muy 
puro." 

La circunstancia de haber encontrado esta especie en el mes de agos- 
to, me ha decidido á ponerle el nombre que lleva al frente. 



MUSCÍCAPIDAE. 

Aumentamos el catálago de esta familia con dos especies que solo nos 
visitan en sus emigraciones invernales, y una tercera que al parecer nun- 
ca se aleja de nuestros bosques. Esta última es el Ruiseñor, así llamado 
á causa de la melodía con que emite sus armoniosos acentos en las apaci- 
bles noches de la primavera. 

Las investigaciones practicadas para inquirir su nombre científico 
me inclinan á creer que nadie la ha descrito, por lo cual accediendo al gra- 



PAJAROS. 39 

to impulso de mi corazón, la dedico á la memoria de D? Isabel I de Cas- 
tilla. 

Corta es la ofrenda; pero si puede disculpar su pequenez el espíritu 
que la dicta, espero se tome en cuenta y se considere que no tengo otra 
de mas valía que consagrar á la memoria de la Reina inmortal, á cuya 
heroica maornaniraidad debemos el descubrimiento de este hemisferio y con 
él el de la rica tierra en que tengo la dicha de clasificar tan preciosa es- 
pecie. 

Gen. MUSCICAPA, Liiui. 

Pico mediano, robusto, endentado, ancho y deprimido en su naci- 
miento, encorvado hácia su extremo y guarnecido en su base por varias 
cerdas largas y rígidas: tarsos cortos á proporción del cuerpo: remeras ter- 
cera y cuarta mayores que las otras. 

30. MUSCICAPA ELISABETII, Lcnu 

LAM. V. FIG. III. ' 

RUISEÑOR. 



Longitud total p^é f> P"lg- 11 liu. 

— de las brazas lü 1 

— del pliegue del ala á su extrouiidad „ 3 7 

— de la cola „ 3 4 

— del pico „ „ lOi 



Parte superior de un color oliváceo muy oscuro formando visos mas 
claros sobre las escapulares y corona. Dos fajas oscuras á manera de bi- 
gotes, parten del nacimiento de la mandíbula y se dibujan paralelamente 
á los lados de la garganta. El ojo es grande, negro y se halla circuido de 
plumas rubias mas claras sobre el oído. Garganta teñida de un blanco 
perla que se oscurece sobre el pecho y se desvanece luego hácia atrás has- 
ta quedar enteramente blanco sobre el abdo'men y tapadas de la cola. Re- 
meras primarias orilladas por una tinta avellanada; toda la parte superior 
de la cola de un color igual al del lomo á escepcion de las cuatro timone- 
les exteriores que aparecen de un color blanco sucio; pico deprimido, 
aquillado, doble mas ancho que alto en su base; diente marcado, surcos pro- 
fundos pero disimulados por las plumas que á los dos tercios encubren las 
aberturas nasales y perlas cerdas que lo rodean: mandíbulas co'rneas, con 
la base inferior amarillosa desde la mitad hasta su nacimiento. 

Las formas elegantes, el variado y hermoso plumage de algunas aves 
ofrecen en su contemplación mil encantos. La multiplicidad de colores y 
matices, la viveza del colorido sorprenden, admiran, cautivan; pero he 



40 



PAJAROS. 



aquí una cuya librea es tan oscura como el musgo Je las rocas y cavernas 
en que habita, y sin embargo, no es menos admirable ni menos encanta- 
dora. Es el genio músico de las selvas, su organización interior escusaba 
todo adorno externo, y por eso en ella se satisfizo cimiplidamente la ley de 
las compensaciones. El Ruiseñor inventa y ejecuta éla vez, y sus compo- 
siciones llevan casi siempre el sello de la mas caprichosa originalidad. Re- 
cogido la mayor parte del dia el trovador de los bosques y el Anfión de los 
campos, buscando acaso en su retiro nuevas inspiraciones con que cauti- 
var á su amada, espera para salir el crepúsculo, y á la débil luz de los que- 
brados reflejos, entona sus cantares, interrumpiéndole solo de vez en cuan- 
do el susurro con que la brisa estremece delicadamente las palmeras y los 
arbustos que el inspirado pajarillo elige por teatro. Entonces jugueteando 
de rama en rama, y dejándose entrever muy rara vez, puede decirse que 
improvisa deliciosos preludios, recorriendo el diapasón en todos tonos para 
afirmar las dulces melodías que ya magestuosas, ya ligeras, entona en el 
silencio de la noche. No se limita el Ruiseñor á tres ó cuatro frases musi- 
cales, lejos de él este servilismo, elige un tema y le varia con una maes- 
tría inconcebible. A veces se ha observado que le repite en diferente tono 
pero eligiendo nuevos adornos y terminando por fin en una cadencia per- 
fecta. Es indecible el hechizo del que le escucha, ya en sus alegres tona- 
das como en sus sentidas ¡llegarlas cíen el dulce adiós que dirige ála pra- 
dera al recojerse para ir á beber en las mismas fuentes de su genio, una 
nueva y brillante inspiración. 

No puedo estenderme mas sobre sus costumbres. Ignoro su modo de 
anidar, y solo por noticias sé que para hacerlo se internan en los bosques 
que cubren las lomas inaccesibles de la parte oriental de nuestra Isla. 

21. MUSCICAPA PUSILLA, Swains. 
MOSCARETA OLIVADA. 

Tiranula pusilla, Litile Tyrant Flycatcher, Swains and Rich., jP. Bor. 
Amcr., vol. II, p. 144. — Little Tyrant Flycatcher, Muscícapa pusilla, 
Aud., Orn. Biog., vol. V, p. 288.— Col. de Gundl., n. 194. 



Longitud total » pió 5 pulg- 2 líu. 

— de las brazas „ 7 6 

— del pliegue del ala á su extremidad ,,2 6 

— de la cola „ 4 

— del pico „ „ 7 



Parte superior olivácea con una lista amarillenta sobre el lorum, y 
im estrecho circulo del mismo color al rededor de los ojos; garganta, par- 
te del pecho y flancos de un color gris ceniciento; el resto de la parte in- 



t 



PAJAlíOS. 41 

ferior amarillo pálido. Alas oscuras con el remate tle las hileras forman- 
do dos listas de blanco rojizo; guia tercera mayor que las otras; timoneles 
levemente marginadas. 

Esta especie llega ú la Isla ú fines del otoño, en cuya época se la vé 
frecuentar los parages húmedos y alirigados, las palizadas cubiertas de 
malezas y las orillas fangosas de los lagos donde zumban innumerables 
insectos, que nuestro paj arillo persigue con la mayor actividad, lanzán- 
dose entre las ramas o remontándose con vuelos verticales ¡oara atrapar- 
los en el aire: sus movimientos de ascensión son sumamente ligeros, y al 
encontrarse un poco remontado bate vivamente sus alas, abre la cola y 
baja á posarse sobre alguna planta. 

Audubon nos refiere haberlos encontrado cerca de Terranova y en 
las costas de Labrador, donde observo' uno de sus nidos colocado entre 
dos mimbres á cuatro pies del suelo: se componía de hojas delicadas y 
raices fibrosas, y contenía cinco huevos teñidos de rojizo con algunas ra- 
yas pardas Inicia los extremos sobre fondo blanco. 

Nunca he podido matar esta especie, y su descricion ha sido hecha 
sobre un individuo que me proporciono mi amigo D. Ricardo Tajonera. 

22. MUSCICAPA FUSCA, Gmd. 
MOSCARETA. 

Pewit Flycafclicr, Mascicapa minciola, Wils., 'Amer. Orn., vol. II, p. 78. 
—Musci capa fusca, Bonap., Sijn., p. 68. — Pewit Flijcatcher or Phoehe, 
Nutt., Man., vol. I, p. 278. — Pavee FIycatcher, Muscícapa fusca, Aud., 
Orn. Bio<¿:, vol. V, p. 424.— Col. de Gundl., n. 169. 

Longitud total „ piés. 7 pulg. 9 liii. 



de las brazas ,, 11 7 

dol pliegue á la extremidad del ala ,, 4 8 

de la cola 3 7 

del pico * , ,, 9i 



Parte superior de un color oliváceo oscuro; la cabeza casi negra; re- 
meras y timoneles de un color bronceado pardusco; las plumas secunda- 
rias y coberteras del ala orilladas de bronceado claro; las timoneles con 
iin tinte blanquecino en la parte lateral de la barba externa; parte infe- 
rior blanca con una tinta amarillosa en el abdomen y sobacos. Iris casta- 
ño; pico y patas negras. ^ 

Las costumbres de este paj arillo se asemejan á las del Bobito y del 
pequeño Pitirre, llamado Tyrannus Phoebe por Mr. D'Orbigny. Entra 
en la misma época que la especie anterior, y se establece generalmente 
en las inmediaciones de alguna laguna, eligiendo siempre para sus átala- 



42 



PAJAROS. 



yas las ramas descubiertas tle algún árbol seco que se incline hácia el 
agua. Encaramado constantemente en aquellos puntos dominantes atisba 
los insectos que su vista perspicaz le permite distinguir á gran distancia; 
los sorprende y persigue al vuelo, y después de atrapar ú alguno, vuelve 
á posarse en la misma rama para tragai'lo. Cuando la presa es de algu- 
na consideración, dá tres o cuatro castañeteos con el pico, sacude la cola 
con un movimiento trémulo, bate las alas, eriza las plumas de su cabeza 
moviéndola graciosamente á todos lados en prueba de regocijo. Así pasa 
la mayor parte de la mañana y tarde, rccon-iéndose al peso del medio dia 
bajo la sombra de algún árbol donde liace tranquilamente sn digestión. 

Según las relaciones de varios autores, osta especie difiere de todas 
sus congeneres en la construcción del nido que coloca en las cavernas ú 
otros parages abrigados, fabricándolo con fango y materias vegetales. 
Utiliza esta fábrica de un año para otro, con la sola precaución de lim- 
piarlo cuando trata de emigrar á otros paises, y á su regreso hace algu- 
nas reparaciones en la parte exterior, forma de nuevo la cama del cen- 
tro y pone cuatro huevos de un blanco puro con dos o tres puntos rojizos 
en el extremo de la parto mas gruesa. Wilson refiere que suele saoar 
hasta tres posturas en la misma estación. 



TANAGRIDAE. 

Solo tenemos una especie que agregar á esta familia, la cual ha sido 
descubierta por mi estimado amigo el Sr. D. Felipe Poey, quien la ob- 
servo en las inmediaciones de esta ciudad el año de 1840. v 

Gen, EUPHONE, Desmarest. 

Pico corto, y que mirado de frente presenta una forma ancha algo 
parecida á los Muscicápidos; sus pies son chicos, lo mismo que la cola. 

23. EUPHONE MUSICA, Gmel. 
ORGANISTA. 

Longitud total „ piee. 5 pulg. 11 lín. 

La parte superior de la cabeza, occipucio y nuca azul turquí; la fren- 
te amarilla, separados estos dos colores por una faja negra; las mejillas 
y garganta de un negro lustroso con reflejos- azules: sobre el cuello se 



PAJAROS. 



43 



distingue una especie de collar; las coberteras de las alas y las timoneles 
hasta su mitad aparecen glaseadas de negro: el resto de la espalda y de 
la rabadilla amarillo naranjado. 

"El Organista tiene una voz extensa, variada, y deja oir en su can- 
to todos los tonos de la octava desde el bajo al agudo. Es muy raro y di- 
fícil de cazar; suspicaz en gran manera, sabe ocultarse dando vueltas al 
rededor de la rama, á medida que el cazador rodea el árbol." 

Nos parece muy probable que esta especie habite el departameato 
oriental por su proximidad á la isla de Haití, patria de este pájaro. 



HIRUNDIDAE. 

Conocemos en la Isla cinco especies de Golondrinas: cuatro oriundas 
del continente Norte Americano, y una pei'teneciente á la fáuna de la 
América del Sur. Esta última clasificada en el museo de Berlín con el 
nombre de Hirundo coronata, no se encuentra descrita por ningún autor 
americano, de lo cual podemos inferir que nuestra Isla es el último punto 
setentrional de sus escursiones. Estos inocentes seres se han hecho en to- 
das partes acreedores al carino del hombre, tanto por sus costumbres ale- 
gres y sociables, cuanto por los inmensos servicios que nos prestan puri- 
ficando el aire, y libertándonos de un sin número de insectos. 

Engalanadas con plumas suaves y tersas, se aparecen en bandadas 
tan pronto como empiezan á ceder los nortes de nuestro templado invier- 
no y son las primeras en predecirnos con alegres cantares la venida de una 
nueva primavera. Un instinto particular las dirije sin equivocarse al pa- 
raje donde dejaron su antiguo nido; al momento vemos á las unas coro- 
nando con vuelos circulares las cúspides de nuestros edificios, al paso que 
otras de costumbres mas agrestes corren á los campos para fijar su domi- 
cilio en las orillas escarpadas de algún rio, o en las cavernas espaciosas 
donde hallan cómodo asilo contra las inclemencias del cielo. 

Durante su permanencia se las vé voltear en el espacio con tal aji- 
lidad que apenas podemos seguir con la vista el laberinto de sus veloces 
y sinuosos giros: corriendo siempre en pos de los insectos á veces se levan- 
tan hasta la rejion de las nubes, de alli se precipitan encorvando su direc- 
ción para seguir un trazo recto que á cada instante cambian, pasando y 
repasando por un mismo lugar. Varían estas evoluciones al infinito des- 
cribiendo líneas rectas y curvas que se aproximan, se cruzan y se enlazan 
en todas direcciones, y cuando se ciernen para emprenderlas de nuevo ma- 
nifiestan con alegres chiUidos el regocijo que esperimentan en sus escur- 
siones aéreas. 

Crian su primera parvada en la estación de las aguas, y tan pronto 



44 



PAJAROS. 



como esta se halla con suficientes fuerzas para seguir á sus padres, aban- 
donan la Isla temporalmente, trasladándose á otras rejiones; pero no tar- 
dan en regresar para quedarse hasta fines del otoño, época en que emi- 
gran de nuevo. 

Gen. HIRÜNDO. 

Pico corto, ancho en su base, comprimido, estrecho en el extremo y 
hendido hasta debajo de los ojos: mandíbula superior con la punta encor- 
vada; la inferior recta: ventanas nasales cubiertas por las plumas de la 
frente: dedo pulgar dirijido hacia atrás: cola compuesta de doce timone- 
les. Algunos de sus especies suelen posarse con frecuencia en los ramos 
secos de los árboles. 

24. HIRUiVDO AMERICANA, Wils. 

LAM, Vil FfG. I. 

GOLONDRINA BIFURCADA. 

JBam Swallow, Hinmdo americana, Wils., Anicr. Oni., vol. V, jj. 34. — 
Hirundo americana, American SivaUow, Swains and Rich., T. Bor. 
Amer., vol. II, p. 329. — Hirundo rufa. Bonap., St/n., p. 64. — Bant 
Swallow, Hirundo rufa, Nutt., Man., vol. I, p. 601. — Barn Swallow, 
Hirundo rustica, Aud., Orn. Biog., vol. II, p. 413; vol. V, p. 411. — 
Col. de Gundl., n. 124. 



Longitud total i, pii-'S. 8 pulg. 2 líii. 

— de las brazas „ 2 1 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, 5 3 

— de la cola 4 ,, 

— del pico „ „ 8 



Las dos timoneles esteriores de estas golondrinas forman una orqui- 
quilla muy larga, sobresaliendo sus plumas casi el doble que las de la cola; 
toda su parte superior brilla con un color azul turquí muy oscuro, que le 
da hermosa apariencia. Sus plumas son muy suaves y tersas. Tiene los 
sobacos parduscos, la cola de un azul mas bajo sin brillo alguno, y cada 
pluma pintada en su extremo con una mancha redonda y blanca: frente, 
garganta y pecho de un color castaño algo rojizo: el cuello con una faja 
azul de acero. 

La hembra no es tan bonita, y sus timoneles son mucho mas cortas. 

Esta especie comienza á aparecer á principios de primavera, en- 
trando en parejas que pronto se esparcen por los campos donde las ve- 
mos rasar el suelo de vuelta y vuelta para atrapar los mosquitos y otros 



Í'AJAUO.S. 



45 



insectos semejantes que pululan en las tierras bajas, sobro todo, cu 
las cercanías de los rios o' sobre las aguas muertas de los pantá- 
nos. Hasta ahora no han sido suficientemente observadas para saber si 
anidan en la Isla: Aiulubon refiere que se establecen á orillas de los arro- 
yos, estanques y lagos, de donde sacan pequeñas pelotas de fango que 
transportan en el pico al punto elejido para anidar, y las colocan en la 
madera, pared o roca, disponiéndolas en líneas regulares, y agregándoles, 
jjrincipalniente en la parte inferior, considerable cantidad de yerbas lar- 
gas, que se extienden á veces algunas pulgadas en el fondo del nido; las 
primeras capas son cortas, pero las demás aumentan gradualmente en 
lonjitud, mientras proceden los pájaros en trabajar hacia arriba hasta lle- 
gar á la cumbre. Su longitud es de ocho pulgadas, y el mayor diámetro de 
seis; pero si lo fabrican en una pared lí otro cuerpo vertical, tienen el ins- 
tinto de acortarlo y construirlo mas reforzado. Pesa por lo regular dos li- 
bras, y esta obra tan colosal á proporción del tamaño de sus artífices, sue- 
le estar acabada en el corto tiempo de siete dias. 



25. HIRUNDO CORONATA, Muscum hcroUncnsc. 
GOLONDRINA CORONADA. 
Col. de Gandí. 71. 



Longitud total ,, pii's. C pulg. ,, liii. 

— de las brazas 1 ,, 8 

— del pliegue á la exti-eiiiidad del ala 4 G 

— de la cola „ 2 7 

— del pico „ ,, 7 



Frente, rabadilla y tapadas inferiores de la cola bermejas; parte su- 
perior de la cabeza y lomo de un brillante color azul oscuro; en el centro 
del lomo se hallan algunas plumas orilladas de blanco; alas y cola oscuras 
con algunos reflejos; parte inferior del cuerpo blanca, pero el extremo de 
las plumas de la garganta y las barbas de las tapadas del ala son berme- 
jizas; costados del cuello cenicientos. Una faja transversal en el cogote, 
se compone de azul bermejo y blanquecino; cola un poco ahorguillada, la 
pluma exterior y la barba interna son blancas en sus extremos. Debo el 
conocimiento de esta especie á mi amigo el Sr. Gundlacb, quien tuvo la 
bondad de ilustrarme con la siguiente carta. 

"Querido amigo: doy á V. en la preséntelas noticias que me pide so- 
bre la Hirundo coronata. El 11 de junio de 1839 he observado esta espe- 
cie en el cafetal Fundador, situado á las inmediaciones del rio Canímar, 
donde pude coger dentro de la casa de vivienda algunos individuos que 
hoy figuran en mi colección. En la misma época examiné varios nidos he- 

6 



46 



PAJA I? Os! 



chos de fungo que se encontiultan en una cueva formada sobre una de las 
márgenes del rio, muy semejantes á los de la Hirundo urbica de Europa, 
pero no pnde saber á que especie pertenecían por estar abandonados.'' 

"En el mes de mayo del año siguiente llegaron algunas parejas que 
volvieron á desaparecer en otoño con las demás especies, y desde enton- 
ces no tuve el gusto de volver á observarla entre las numerosas bandadas 
que acuden todos los años en primavera y otoño: por fin el 18 de julio de 
este año, recibí la agradable noticia de su llegada á las inmediaciones del 
Tumbadero de Canímar; mi viage fué infructuoso, pues se hablan au- 
sentado; mas al cabo, á fuerza de repetir mis visitas, logré encontrar 
varias parejas que estaban criando dentro de un almacén, y el mayor- 
domo me permitió matar algunas y coger sus huevos." 

"Los nidos eran de fango con una cama en su interior compuesta de 
yerbas secas, pelos y lana vegetal: estaban pegados á la ¡jared bajo algún 
objeto de modo que tapara la mayor parte de la boca, y su composición 
era tan dura, que me costo sumo trabajo despegarlos. ¡Quién sabe si no 
entra en su mezcla alguna secreción del pájaro! Los huevos tienen la cás- 
cara sumamente áspera, gruesa y de un color ferruginoso; los pollos emplu- 
mados carecen del brillow metálico que se distingue en los adultos. Esta 
Golondrina tiene un canto bastante agradable." 

26. HIRUNDO BICOLOR, VieilL 

LAM. VII. FIG. II. 

GOLONDRINA VERDOSA. 

Green-hhie or Whitc-hiUied Swallow, Hirundo vi riáis, Wils., Amer. Orn., 
vol. in, p. 44. — Hirundo bicolor, Bonap., Syn., p. 65. — White-billied 
Simlloio, Hirundo bicolor, Nutt., Man. vol. 1. p. 605. — White-billied Swa- 
llow, Hirundo bicolor, Aud., Orn. Biog., vol. 1, p. 491. — Col. de Gundl., 
n. 118. 

Longitud total ,, pié 6 pulg. 7 lín. > 

— de las brazas 1 1 10 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 4 10 

— de la cola „ „ 6 

— del pico „ 2 9 

Parte superior de un color oscuro con visos azules y verdosos; alas y 
cola algo parduscas y menos lustrosas que en el lomo; parte inferior blan- 
ca; su cola es un poco ahorquillada. La hembra solo se diferencia en su 
color mas apagado y sin los reflejos verdosos. 

Esta especie tiene un vuelo libre, seguido y sumamente extenso; du- 



PAJAROS. 47 

raiite el dia se la ve dando vueltas y girando en todas direcciones para co- 
ger los diferentes insectos que encnentra al paso. 

Sumamente pendenciera, pelea á cada rato con las de su clase; sin 
embargo, casi siempre vuelan en bandadas numerosas, y aun suelen en- 
contrarse varias parejas que crian pacíficamente á corta distancia unas 
de otras. 

A veces ataca á la Golondrina bifurcada para apoderarse de su ni- 
do, aunque prefiere el hueco de un árbol donde le construye con yerba y 
lo rellena de plumas; saca dos posturas en la misma estación, y luego que 
los hijos de la segunda pollada adquieren fuerza para volar, padres é hi- 
jos se reúnen en bandadas y se establecen en los techos de las casas, en 
los brazos mas altos de los árboles secos o en las orillas de los rios, de 
donde se reúnen para emprender sus emigraciones, volando en bandadas 
numerosas; y así continúan su viage hasta el punto que quieren adoptar 
para su residencia de invierno. 

En los estados meridionales del Norte América, frecuentan los lugares 
húmedos y pantanosos y se van remontando poco á poco hasta llegar á 
los parages mas septentrionales, donde se las vé á últimos de abril o prin- 
cipios de mayo. Según varios autores americanos se las encuentra en los 
Montes Pedregosos y á lo largo de las costas, desde Tejas hasta el La- 
brador. 

27. HIRUNDO RIPARIA, Liiui. 

L.VM. VII. FIG. III. 

GOLONDRINA RIBARIEGA. 

Hironddle de rivagc, Hinnulo Iliparin, liinn., cnl. 542, f. 2. — Bank Sirallow 
or Sand Martin, Hi rundo riparia, Wils., Amcr. Orn., vol. A^, p. 46. — 
Hiruiido riparia, Bonap. Sijn., p. 05. — San;l Martin, Hirundo riparia, 
Svvains and Ridch., F. Bar. Anv:r., vol. II, p. 3-33. — Bank Swallow or 
Sand Martin, Hirundo riparia. And., Biog., vol. IV, p. í^84. — Col. de 
Gundl. n.l31. 

Longitud total ,, pié 5 pulg. 7 Un. 

— (le las brazas ,, 11 5 

Parte superior de un color gris bronceado; la inferior de un blanco 
opaco con una faja oscura que le cruza toda la pechuga; cola un poco ahor- 
quillada. Losjo'venes tienen las plumas del lomo marginadas de blanco 
rojizo. 

Estas Golondrinas aparecen en nuestras costas á principios de la pri- 
mavera, y al momento empiezan á poblar las orillas acantiladas de los 



48 



PAJAROS. 



rios y los paredones escarpados de alguna colina, en cuyos puntos nos em- 
belesan con sus alegres y bulliciosas costumbres: la vista se complace en 
seguir el incierto curso de sus veloces giros, sea que las contemplemos vol- 
teando en las regiones elevadas de la atmo'sfera, o' que vuelen someras so- 
bre las yerbas de nuestros campos. 

Habiéndoseme proporcionado visitar la pintoresca Cueva de Cotilla, 
en compañía de varios amigos, tuve la doble satisfacción de observar esta 
Golondrina. En cuanto penetramos por su boca, salieron en gran número 
de entre las estalácticas, y conocimos que era la época de su incubación 
por el gran número de cascarones esparcidos por el suelo, y por la tena- 
cidad con que nos seguían volando arremolinadas sobre nosotros, aumen- 
tándose mas y mas su número conforme penetrábamos en cada galería. 
Observé en casi todas aquellas bóvedas innumerables agujeros, de donde 
sallan á los chillidos de sus compañeras, pero en vano me detuve largo 
tiempo poniendo eu práctica cuantos recursos me sugirió el deseo de pi'O- 
porcionarme algunos individuos, pues la boca de estos nidos era muy es- 
trecha, y me encontraba sin nigun instrumento á propo'sito para poder en- 
sancharla; el humo del tabaco parece que perdia su fuerza antes de llegar 
al fondo, por lo cual desesperando del éxito, y acosado por las voces de 
inis anti-ornito'logos amigos, que no cesaban de llamarme, abandoné la 
empresa, y fui á disfrutar con ellos del magnífico golpe de vista que pre- 
senta aquel inmenso panorama, cuyas lontananzas aparecen tan azules á 
través del aire, como la tranquila mar del sur que limita su horizonte. 

Desde aquella altura veíamos entrar y salir las Golondrinas por di- 
ferentes aberturas de la montaña, á manera del enjambre alarmado que 
reconoce las inmediaciones de su colmena; y cuando bajamos al llano y nos 
disponíamos á dejar aquel sitio, se percibían los trinos de júbilo con que 
celebraban nuestra partida. 

Estractarémos de la obra de Audiibon algunos pormenores concer- 
nientes á las costumbres de estos pájaros, 

"La sociabilidad y gentileza de estas Golondrinas, la ligereza y vi- 
gor con que ejecutan sus variadas evoluciones, el murmullo dulce y agra- 
dable de su voz, en una palabra, todas sus costumbres causan mil delicias 
al que las contempla. Su vuelo es ligero, firjne y sostenido, y cuando han 
adquirido todo su vigor, descansan menos que las demás especies. A veces 
se las vé buscando su alimento á la caida de la tarde sobre los pantános y 
otros lugares húmedos. He notado que su vuelo es generalmente mas so- 
mero que el de las demás especies, y no baten tampoco las alas tan ame- 
nudo: los mismo que todas sus congéneres beben y se bañan volando. En 
verano y otoño duermen en los agujeros escavados para sus nidos, pero 
en invierno pasan la noche sobre las yerbas mas altas de los pantános de 
aguas salubres, escogiendo los parages mas abrigados. 

Esta Golondrina aunque chica, resiste perfectamente las noches mas 
frias de la Florida; sin embargo, los hielos suelen matar algunas; y re- 



PAJAUO-- 



49 



cuerdo que en una ocasión en que la temperatura había bajado mas de lo 
regular, encontré algunas muertas en las costas y flotando sobre el agua. 
Creo que la inclemencia del tieaipo es el peor acontecimiento que sufren 
estos pájaros, especialmente cuando se trasladan al Norte y se encuentran 
con un cambio de súbito, del calor al ñ io. Los agujeros que hacen otros 
pájaros con obgeto de criar, exigen mucho trabajo y considerable esfuer- 
zo: generalmento los hacen á la distancia de dos o'^tres pies de la cumbre, 
perforando hasta la profundidad de tes o' cuatro pies, y los colocan pro'xi- 
raos ó remotos, según el número de parejas de que consta la bandada, o 
de la extensión del lugar elegido. 

Emplean el pico para abrir el agujero y las patas para echar la tier- 
ra, remplazándose alternativamente ámbos sexos, del mismo modo que 
lo hacen los Carpinteros, y es tal su actividad que lo concluyen en menos 
de cuatro dias." 

Esta Golondrina no se diferencia en nada de la especie europea, por 
lo cual careciendo aquí de nombre vulgar, le he puesto el que le dan en la 
Península. 



CYPSELIDAE. 

Antes de presentar e?ta especie como nueva, he recorrido las obras 
de Wiison, Bouaparte, Azara y el Diccionario publicado últimamente ba- 
jo la dirección de Mr. Cárlos d'Orbigny. Ninguna de ellas trata de esta 
especie, por lo cual me atrevo á clasificarla con el apellido de mi amigo 
D. José Cayetano Iradi. 

Este ligero tributo que hoy le consagra mi corazón agradecido, re- 
cordará en la Ornitología al jo'ven que, inflamado por el sacro amor de la 
ciencia, sacrificó en su obsequio los once años mas floridos de su vida, 
haciendo escursioues llenas de privaciones y penalidades. 

Gen. CYPSELUS, //%. 

Pico triangular, estrecho y comprimido hácia el extremo; los cuatro 
dedos Inicia adelante; y las alas tan largas que les impide levantarse del 
suelo. No se posan sobre las ramas como las Golondrinas, sino que pa- 
san su vida volando; y cuando les conviene descansar, se agarran á las 
peñas, paredes, ú oíros paragcs semejantes. 



50 



TAJAROH. 



'28. CyPSELUS IRADII, Leinh. 

LAM. Vn. FIG. IV. 

VENCEJO CUBANO. 
Col. de GumlL, n. 177. 



Longitud total - pies. 4 pulg. 9 lín. 

— de las brazas 10 7 

— del pliegue del ala á su extremidad 4 5 

— de la cola 2 3 

— del pico „ „ 5 



Parte superior de la cabeza moreno claro; lomo, alas, lados del cuer- 
po y cola con las tapadas superiores é inferiores de un color pardo muy 
oscuro. Mejillas y pecho pardos; garganta, vientre y rabadilla blancas, 
teñidas de un pardo claro. 

El Vencejo cubano parece haber sido creado para vivir continuamen- 
te en el aire. En todas épocas se le vé cruzando el espacio con giros ex- 
tensos sin tomar un momento de reposo; y sus movimientos son tan rápi- 
dos, tan variable su curso, que se necesita suma destreza para que la mu- 
nición les alcance. En tiempo de molienda voltea sobre los bateyes de 
los ingenios, á causa de los insectos atraídos por la melaza, y cuando no 
encuentra allí bastante alimento, acude á los rios y pantanos, donde pare- 
ce que se complace en ostentar el poder de su vuelo. Generalmente se 
retira tan tarde á su dormitorio, que se le confunde con los mmxiélagos. 
Nada sé con respecto a los lugares donde pasa la noche; pero suponiendo 
que sus instintos sean iguales á los de su congénere el Vencejo america- 
no, es probable que elija para ello los huecos de los árboles. 



CAPRIMULGIDAE. 



Estos pájaros vienen á ejercer durante los crepúsculos las mismas 
funciones cjue las Golondrinas á la luz del dia: dotados de plumas suaves 
y salpicadas de colores semejantes á las de todas las aves nocturnas, se 
deslizan sin ruido de im pnnto á otro, dejando percibir el zumbido que 
produce el aire al chocar contra las cerdas de su boca, que es mucho mas 
hendida que la de las Golondrinas, y se encuentra bañada de un jugo pe- 
gajoso que retiene los insectos. 



TAJAROS. ' 51 

Gen. CHORDEILES, Swains. 

Boca hendiJa hasta debajo de los ojos; pico sumamente corto; man- 
díbula superior con la punta encorvada, y una profunda cavidad á los 
lados; las ventanas nasales oblongas, prominentes y marginadas; ojos 
saltones; la abertura auditiva muy larga; cabeza deprimida; un costado 
de la uña del dedo medio en forma de sierra. Carecen de cerdas en la ba- 
se del pico. Las alas son sumamente largas, puntiagudas, con la primera 
guia muy larga y las secundarias muy cortas. 

29. CHORDEILES VJRGINIANUS, Briss. 

LAM. IV. FIG. III. 

BEREQUETEC. 

Night-Hawk, Caprimulgus americaniis, Wils., Amo: Orn., vol. V, p. G5. — 
Caprimulgus virginianus, Bonap., Syn., p. G2. — Caprimidgus {Chordei- 
les) virginianus, Swains and Rich., jP. Bor. Amcr., vol. I, p. 62. — 
Night-Haiük, CaprimuJgits americamís, Nutt., Man., vol. I, p. 619. — 
Night-Hau-k, Caprimulgus virginianus, Aud., Orn. Biog., vol. 11, p. 273. 
—Col. de Gandí., n. 68. 



Longitud total „ pié !) pulg. 5 lín. 

— de las brazas 1 10 8 

— del pliegue del ala á su extremidad G 3 

— de la cola , 4 5 

— del pico „ ,, 



Parte superior jaspeada de pardo mas o' menos oscuro, bermejo y 
ceniciento; parte inferior cubierta de plumas pardas con los extremos os- 
curos; remeras piñmarias con una mancha cuadrada que forma una faja 
cuando el pájaro tiende el vuelo; timoneles variadas de negro y cenicien- 
to y con una faja blanca cerca del extremo de cada pluma. Tiene una 
mancha blanca en figura de collar en la parte delantera del cuello. El 
plumage de la hembra es mas páhdo que el del macho; carece de collar y 
de faja blanca en la cola. Es la especie mas chica que se encuentra en 
nuestra Isla. 

Este pájaro no empieza sus cacerías hasta no sentir el zumbido de 
los numerosos insectos que ocupan el aire en las sosegadas tardes de 
estío. 



52 



PAJAROS. 



Insectívoro y ágil como las Goloiitbinas, persigue su presa volando en 
todas direcciones con la boca aljierta. Para esto se eleva á poca altura, 
precipitándose con un vuelo diagonal, cuyo rápido impulso le vuelve á 
elevar para descender de nuevo; y de este modo prosigue hasta que la 
oscuridad le impide ver los objetos; pero si la luna envía su luz sobre la 
tierra, continúa infatigable ¡íosándose de vez en cuando sobre los troncos 
ennegrecidos por el fuego de los desmontes, o en las puntas verticales de 
las cercas, desde donde prorrumpe en alaridos que se reputan por anun- 
cios de lluvia cuando los repite con frecuencia. 

En la primavera suele vérsele volar nniclio mas temprano que en 
las demás épocas, girando en el espacio con movimientos fáciles y lijeros: 
generalmente se remonta á mas de cincuenta varas, sosteniéndose en la 
altura con aletazos repetidos, y de allí se precipita á plomo con las alas y 
cola entreabiertas, pero al llegar cerca del suelo las extiende horizontal- 
mente para contener la rapidqz de su descenso, olas inclina de tal modo, 
que el choque solo del aire es suficiente para transportarlo al paraje des- 
de donde repite el mismo movimiento. 

Durante el día se guarece á la sombra de la maleza, prefiriendo las 
orillas de los senderos ú otros parajes donde no resalte su color. 

Cuando le sorprenden, se alza repentinamente, pronuncia un grito de 
alarma y se aleja haciendo resonar el aire con sus agudos gritos, 

"En tiempo de celo, dice Audubon, suelen encontrarse algunos pe- 
lotones de machos festejando á una sola hembra, y la vista que forman 
aquellos enamorados seres, espaciándose de un lado á otro y precipitán- 
dose en todas direcciones, es sumamente curiosa y entretenida. 

"Estos juegos amorosos suelen terminarse pronto: la hembra elije el 
que mejor le parece, se remonta á grande altura y vuela apasionada an- 
te su compañero que la sigue hácia sus distantes dominios." 

Llegan á la Isla á fines de abril, y desaparecen á principios de se- 
tiembre; anidan, como todos sus congéneres, en el suelo sin formar nido 
alguno; ponen dos huevos grises con manchas y puntos violados. 



FRÍNGILLÍDAE. 

A exepcion del Tomeguin del pinar, todos los pájaros de esta ñxmí- 
lia que se encuentran en nuestro suelo en épocas determinadas, son natu- 
rales de los Estados Unidos, y solo nos visitan al empezar á sazonarse 
las espigas de nuestras gramíneas, siendo tal el número y voracidad con 
que acuden, que á veces no bastan los esfuerzos del labrador para salvar 
las cosechas. 



PAJAROS. 



53 



He observado la mayor parte de las especies que describo en las fér- 
tiles llanuras de nuestro departamento central. 

Gen. PASSERINA, Vieill. 

Pico corto, reforzado y agudo, con la quilla encorvada en su base y 
formando una calva que se introduce sobre la frente en ángulo agudo; 
bordes de ambas mandíbulas comprimidos hácia dentro; ventanas nasales 
redondas; alas cortas. 

30. PASSERINA COLLARIS, Nobis. 
TOMEGUm DEL PINAR. 
Pyrrhula collaris, Vig., Zool.Journ, 1827. — Col de Gundl., n. 50. 



Longitud total pié 4 pulg. 2 lín. 

— de las brazas 6 G¿ 

— del pliegue á la extremidad del ala „ 2 2 

— de la cola „ 2 „ 

— del pico ,, „ 4 



Parte superior de la cabeza de un color ceniciento muy oscuro; par- 
te superior del cuello, lomo y escapulares de color verde oliva; remeras 
primarias oscuras, con el borde externo blanquecino; las secundarias y ti- 
moneles del color del lomo: por los ojos, mejillas y gargi nta se extiende 
una mancha muy negra, rodeada de una lista amarillo de cromo que sale 
de ambos costados de los ojos, baja por los oidos y forma un hermoso co- 
llar sobre el cuello: pecho teñido de negro; costados aplomados en la par- 
te superior y olivados en la inferior; vientre y tapadas le la cola blanco 
perla: pico y ojos negros; tarsos claros. La hembra tiene las mejillas y 
garganta de un color avellanado; carece de negro en la pechuga y el co- 
llar amarillo es en ella mas apagado. 

Mr. D'Orbigny en la parte ornitolo'gica de la Histo'ria física, política 
y natural de la isla de Cuba, pág. 85 describe con el nombre de Tomeguin 
del Pinar, al pájaro que aquí lleva simplemente el nombre de Tomeguin, 
y añade que le cree ya descrito por Mr. Vigors con el nombre Pyrrhula 
collaris. 

Este error sin duda habrá provenido de no haber llevado el Sr. de la 
Sagra la Pyrrhula collaris en su colección, cosa estraña siendo tan común 
en las jáulas de nuestras poblaciones. Por otro lado difieren tanto en sus 
costumbres como en la distribución de colores. Mientras los primeros des- 

7 



54 



PAJAROS. 



precian el rigor del sol y reunidos á millares, recorren las cercas, cami- 
nos y senderos, o se levantan en masa sobre los arbustos, descendiendo 
unos tras otros con vuelo redoblado, el del Pinar, solo se aparece en las 
primeras horas de la mañana acompañado de la hembra que le sigue á to- 
das partes. Ensaya al momento sus alegres trinos sobre alguna rama: de 
alli baja sobre la yerba, y camina á saltitos de un lado á otro, llamando á 
su compañera con un sonido particular, cada vez que descubre algo digno 
de ser repartido. 

Al acercarse la primavera se ve á estos paj arillos ocupados en acai^ 
rear pajitas que doblan y entrelazan con maña entre los arbustos cubier- 
tos de maleza, formando así un nido cómodo y fresco donde depositan 
cuatro huevos que la hembra incuba. En esta época emplea el macho toda 
clase de atenciones con su querida compañera, y para rodear su nido de 
placeres, canta sus amores sobre las espigas de las yerbas que ondean 
graciosamente encorvadas por el peso del inspirado pajarillo. 

Gen. emberiza, Limu 

Contamos tres especies de este género, que tienen la mandíbula su- 
perior algo mas angosta que la inferior, y una tuberosidad en el cielo de 
la boca. Varios autores consideraron á dos de ellas como verdaderas Frin- 
gillas, y si las coloco en el presente género, ha sido por respeto á la auto- 
ridad del célebre ornitólogo americano que me sirve de norma. 

31. EMBERIZA FALLIDA, Aud. 
PARDALILLO. 

Emberiza pallida, Clay coloured Bungting, Swains and Rich., F. Bor. Amer., 
vol. II, p. 251. — Clay coloured Bungting, Emberiza pallida, Aud., Orti. 
Biog., vol V, p. 66, Col. deGundl., n. 191. 



Longituá total „ pies. 6 pulg. 5 lín. 

— de las brazas „ 9 3 

— del pliegue del ala á su extremidad 2 11 

— de la cola „ 2 10 

— del pico „ „ 5i 



Cabeza y lomo pardo claro con estrias longitudinales negras; sobre 
los ojos y á cada lado de los párpados, una estría ancha bermejiza clara, 
que corre hasta la nuca; debajo de esta, empezando por el ojo, otra estría 



PAJAROS. 



55 



angosta negra; varias estrías ¡guales se ven desde el pico hasta la parte 
inferior del ojo, y por los costados del cuello; pecho ceniciento y pardo 
claró; las otras partes inferiores, blanco sucio; cobijas del ala y tectri- 
ces morenas, con las orillas laterales parduscas y la terminal ferrugi- 
nosa, formando dos listas. Romeras y timoneles morenas, finalmente 
orilladas de ceniciento pardo. Escapulares con un costado ferruginoso; 
rabadilla cenicienta; timoneles largos; pico delgado y co'nico: su color lo 
mismo que el de los tarsos, es pardo claro; iris pardo oscuro. 

El individuo descrito pertenece á la rica colección de mi amigo Gund- 
lacli, quien le mato en un terreno bajo. Audubon solo nos refiere que es 
muy familiar y que frecuenta las sabanas. Siguiendo el plan que me he 
propuesto, de dar nombre á cada especie que lo necesite, le pongo el de 
Pardalillo por la analogía que guarda con el color general de su plumage. 

32. EMBERIZA SAVANNA, Aud. 
GRAMINERO. 

Savannah-Finch, Fringilla savanna, Wils., Am. Orn., vol. IV, p. 72. — 
Fringilla Savanna, Si/n., p. 109. — Savannah Sparroio, Fringilla savan- 
na, Nutt., Man., vol. I, p. 489. — Savannah Finch, Fringilla savanna, 
Aud., Orn. Biog., vol. II, p. 63, vol. V, p. 516. — Col. de Gundl., n. 31. 



Longitud total „ pié 6 pulg. 2 lín. 

— de las brazas ,, 9 11 

— del pliegue del ala á su extremidad 3 ,, 

— de la cola ,, 2 4¿ 

— del pico „ 6 



La parte superior cubierta de plumas que tienen en su centro una 
tinta pardo-oscura, orillada de avellanado y terminando en un color rojizo 
sobre la cabeza, y ceniciento sobre las escapulares; esta misma distribu- 
ción se nota en las remeras secundarias é hileras primeras y segundas. 
Desde la quilla del pico y por encima del cráneo corre una listica de color 
bayo; párpados amarillos con dos cejas del mismo color algo mas apaga- 
do. Pai'te inferior blanca, tachonada de manchitas simétricas y longitudi- 
nales, de color oscuro y orillas avellanadas. Estas manchas bajan por los 
costados de la garganta, salpican toda la pechuga y corren mucho mas 
prolongadas por ambos costados del vientre. 

Estos pájaros son sumamente sociables y siempre se les vé en peque- 
ñas bandadas. Generalmente frecuentan las llanuras próximas á los rios, 
y los plantíos de las vegas donde marchan á saltos á la manera de los To- 



56 



PAJAROS. 



meguines, dirigiéndose de un lado á otro para buscar en tierra las semi- 
llas que caen de las yerbas. 

Varias veces he tenido ocasión de observarlos en una vega, bañada 
por el rio de Arimao, donde acudían todas las mañanas á participar de 
los restos de maiz molido, que se echaba diariamente en un patio de po- 
llos finos, y se hablan familiarizado tanto conmigo, que á veces se me 
acercaban á menos de tres varas de distancia. Noté que se apartaban poco 
unos de otros, y si lo hacian era por corto tiempo, reuniéndose al rededor 
del primero que se detenia á descascarar algún grano. Después de haber 
esplotado una porción de terreno, volaban sobre una mata donde se les 
veia en continuo movimiento, hasta que alguno de ellos saltaba al suelo, 
incitando asi á los demás que no tardaban en seguirle. 

Aunque vuelan con suma facilidad y ligereza, pasan la mayor parte 
del dia en el suelo, y solo se les vé emplear el vuelo para burlar la lige- 
reza de quien los persigue. 

Llegan á la Isla á fines de Agosto o' principios de Setiembre, en cuya 
época se les encuentra entre los maizales donde el cultivo acelera la ma- 
durez de las gramíneas. 

SS.'^EMBERIZA PASSERINA, Aud. 

CHAMBERGUITO. 

Yelloio-ioinged Sparow, FríngiUa passerina, Wils., Am. Orn., vol. III, p. 
76. — FrÍ7igilla passerina, Bonap. Syn., p. 109 — Savannah Finch or Ye- 
llow-shouldered Bunting, Nutt. Man., vol. I, p. 494. — Yellow crowned 
Sparow, Fringilla passerina, Aud., Orn. Biog., vol. V. p. 66, Col. de 
Gund, n. 86 y 87. 



Longitud total ........ .... = , pié 5 pulg. 2 lín. 

— de las brazas „ 9 1 

— del pliegne del ala á su extremidad „ 2 7 

— de la cola „ 1 11 

— del pico..... , „ 5.^ 



Parte superior de la cabeza compuesta de plumas oscuras y separa- 
das por una lista de color bayo que remata en el cogote. Las partes su- 
periores del cuerpo, tachonadas de negro cenizo y color de canela. Gar- 
ganta, pecho y vientre color blanco, algo amarilloso sobre el pecho y cuello. 
Las plumas que cubren el codo del ala, ligeramente teñidas de pardo y 
amarillo verdoso, las del pulgar de un amarillo canario. 

En algunos puntos de la Isla dan á este pájaro el nombre de Viruela, 
que al parecer trae su origen del inmenso daño que causa en ciertas co- 



PAJAROS. 



57 



sechas. Efectivamente, no hay otro mas temible, por lo poblado de sus 
batallones y por el poco efecto que producen en él los medios empleados 
para desalojarlo del punto que una vez ha elegido. 

En algunos parages adiestran á los perros para que ayuden á espan- 
tarlos, pero ni sus ladridos, ni los chasquidos del látigo, que hacen estallar 
los guardianes, bastan para alejar á estos famélicos parásitos. La mayor 
parte de las veces no queda mas recurso, sino recoger la cosecha tal como 
se halle, sobre todo si la siembra es muy extensa, pues no hacen mas que 
levantarse de un parage para caer- á ocho o diez pasos de distancia. 

Acostumbran correr en el suelo con extremada agilidad, agazapándose 
entre la yerba como sino quisiesen ser vistos, y cuando les amenaza algún 
peligro se ocultan lo mismo que un ratón, permaneciendo de este modo, 
hasta que sienten que los van á pisar; entonces emprenden un vuelo corto 
y pesado como el del Sabanero. 

En la jurisdicción de Cienfuegos seles conoce con los nombres de 
Chamberguito y Guineito, y en la de Cárdenas con el de Viruela. 

34. DOLTCHONIX ORYZIVORA, Swains. 
CHAMBERGO. 

Rice Bunting, Emberiza oryzivora, Wils., Amer. Orn., vol. II, p. 48, lám. 
12. — L' Ortolan de la Caroline, Briss., Orn., 3, p. 282; 8, pl. 15, f. 3. 
— Z<' Agripenne ou V Ortolan du riz, Buff., Ois., 4, p. 337. — Rice bird, 
Catesb., Car., 1, ^1. 14.— Edw., pl. 2.— Lath., II, p. 188, n. 25.— Col. 
de Gundl., n. 130. 



Longitud total „ piés. 8 pulg. 5lin. 

— de las brazas 1 1 4 

— del pliegue á la extremidad del ala „ 4 4 

— de la cola „ 3 4 

— del pico — „ „ 5j 



Macho en jdmnage de amoi\ — Parte superior negra con las plumas 
del cogote de un color de crema; lomo negro, escamado con amarilloso 
avellanado. Escapulares blancas algo aplomadas, lo mismo que la raba- 
dilla. La cola formada de timoneles agudas; parte inferior negra con al- 
gunas barbillas rubias; los tarsos pardo claro, y la uña posterior suma- 
mente larga. El pico azuloso en la mandíbula superior; la inferior color 
de carne, y los ojos castaños. 

En el mes de Junio este pluma<>e se va convirtiendo gradualmente 
en un pardo amarilloso como en las hembras. 

Plumage de la hembra. — Alto de la cabeza con dos fajas negras, que 



58 



PAJAROS. 



parten de las ventanas nasales y rematan en la nuca; otras fajas mas 
delgadas bajan desde los ojos, rematando como las primeras. El fondo 
de esta parte, las mejillas y el pecho color de ante apagado, muy claro 
bajo del pico y sobre el vientre; las plumas de la espalda, escapulares, hi- 
leras mayores é inferiores de uil color oscuro, orilladas de amarillo bayo; 
remeras y timoneles casi negras, orilladas del mismo color; plumas de los 
flancos y tapadas de la cola del color general y con una mancha triangu- 
lar por el medio; pico, ojos y patas color de ámbar. 

Cuando estos pájaros se ven obligados á dejar las costas meridionales 
de los Estados Unidos, acosados por la crudeza del invierno, atraviesan 
el golfo, y en numerosas bandadas se esparcen por los campos de la Isla. 

Las escopetas y trampas de toda especie diezman pronto sus apiña- 
dos batallones, y se llenan los mercados de sartas y jaulones de estos po- 
bres huespedes, rpie indiferentes á tal destrucción, ni huyen, ni aun estra- 
ñan la libertad de que tan repentinamente se les priva, comiendo tan 
tranquilos entre las rejas de su jaula, como si estuviesen en la jilenitud 
de sus goces. 

Audubon nos hace la siguiente descripción de sus costumbres: 
•'A mediados de 3Iarzo o á principios de Abril suelen aparecerse al- 
gunas bandadas de estos pájaros, posándose en las praderas y campos 
de granos, donde recejen los insectos que encuentran entre las raices. 

"La librea de muchos de los machos todavía se parece en esta época 
á la de las hembras, pero la mudan durante su permanencia, la cual no 
suele durar mas de quince dias, hecho de que me he cerciorado disecando 
muchos de ellos. 

"Luego que aparece una bandada de hembras, estos disfrazados ca- 
balleros les prestan tantas atenciones y cantan con tal vehemencia, que 
al momento se conoce pertenecen á un sexo diferente. 

"Mientras permanecen en la Luisiana, su canto, que es muy intere- 
sante, y que emiten con una volubilidad que tiene algo de burlesco, se 
oye en toda la bandada al mismo tiempo: y cuando cada individuo posee 
las mismas facultades musicales que sus vecinos, es muy divertido oir á 
treinta o cuarenta principiar uno después de otro como si quisieran can- 
tar sucesivamente después que las primeras notas han sido dadas por el 
que parece hacer el papel de director, produciendo así una armonía difí- 
cil de describir, aunque muy agradaljle al oido; pero al poco rato callan 
todos á la vez, como si lo hubiesen hecho á una señal convenida. Esta cu- 
riosa sonada se repite todas las veces que la bandada se posa en un árbol 
después de haber comido en el suelo, y se renueva por intervalos durante 
el dia. Hay un hecho muy notable en la historia de este pájaro, y es, que 
mientras se dirige al Este en sus emigraciones, vuela generalmente 
de noche, en tanto que en otoño, cuando vuelve hácia el Sur, lo efectúa 
de dia. 

"Principian las devastaciones en la época de su salida, saqueando 



PAJAROS. 



59 



los campos; pero los matan á millares al pasar á lo largo de las costas y 
al seguir las orillas fangosas de los rios, cubiertas en este tiempo de yer- 
bas crecidas, cuyas cabezas se doblan bajo el peso de las semillas. Se 
posan entre ellas en multitud innumerable, y ofrecen una presa abundan- 
te á los cazadores. 



LOXÍAIDAE. 

Estos pájaros, aunque se hallan en la sección de las Fringillas, di- 
fieren mucho de ellas en sus costumbres tristes y su amor al retiro: las 
especies descriptas se ven siempre reunidas en bandadas mas o' menos 
numerosas. Son generalmente bullangueras y no temen la proximidad 
del hombre; las Loxias al contrario, prefieren la soledad de los bosques 
y la seguridad que les proporcionan los parages inundados; en fin, en su 
estado natural son apáticas, desconfiadas y ariscas. Estractamos algu- 
nas particularidades concernientes al carácter y costumbres de estas aves, 
de las poéticas descripciones con que tan perfectamente nos las pinta 
Audubon en su Biografía de los pájaros americanos. 

Gen. COCCOBORUS, Swains. 
Pico robusto y turgente; mandíbula superior encorvada hácia la punta. 

35. COCCOBORUS LUDOVICIANUS, Linn. 

LAM. VIII. FIG. I. 

DEGOLLADO 

Gros-bec Rose-gorge, Dict. des scienc. nat., vol. 19, p. 485. — Le Rose-gorge, 
BufF., pl. enl. 153, f. 2. — Rose-hrcasted Grosbeak, Loxia rosea, Wils., 
Amer. Orn., \o\. 11^ p. 135. — Frivgilla htclovieiana, ^onap., Syn., p. 
113. — Ttose-hreasted Grosbeak, Fringilla ludoviciana, Nutt., Man., vol. I, 
p. 527. — Rosc-breastck Grosbeak , Fringilla ludoviciana , Aud., Orn. 
Biog., vol. II, p. 16G.— Col. de Gundl., n. 162. 



Longitud total ,, pies 8 pulg. 8lín. 

— de las brazas .■ . 11 11 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 4 4^ 

— de la cola „ 3 3i 

— del pico „ „ 8 



Pico robusto un poco convexo, la mandíbula superior algo encorvada 
hácift la punta y de color ligeramente rosado. El macho es negro por en- 



60 



PAJAROS. 



cima: las plumas de la cabeza y lomo orilladas de pardo; dos líneas para- 
lelas se extienden en forma de fajas por los lados de la mejilla; desde el 
pico hasta los lados del pescuezo blanco bermejizo: las cobijas secunda- 
rias tienen cerca de su extremidad una mancha blanca, terminada en ber- 
mejo y con el ala plegada forman una faja blanca; otra se vé formada por 
la base blanca de las remeras. Su mástil y las barbas exteriores de la 
primera son negras; las tres timoneles exteriores, con una mancha blan- 
ca; cobijas grandes y escapulares terminadas de blanco; garganta, pecho y 
parte inferior del ala de un precioso color de rosa, que se estiende en el 
centro del cuello hasta adquirir el tinte de la grana acarminada: lo demás 
de la parte inferior es blanco y los lados negros, mas o menos mezclados 
de pardos. 

Esta especie ha sido muerta una sola vez, por el Dr. Gundlach, en la 
costa del Júcaro. Oigamos el episodio con que empieza Audubon, al tra- 
tar de las costumbres de este pájaro. 

"Paseándome una tarde de Agosto, dice el naturalista americano, 
por las orillas del rio Mohawk me sorprendió la noche, y no siendo prac- 
tico en el pais, me resolví á pernoctar en aquel sitio. El tiempo estaba se- 
reno y hermoso, el cielo lleno de estrellas se reflejaba en las tranquilas 
aguas, y la sombra oscura de las rocas y de los árboles de la orilla opues- 
ta se estendia sobre el rio, mientras llegaba al oido el murmullo de la ca- 
tarata. 

Pronto encendí una pequeña hoguera debajo de unas rocas, y sa- 
cando mis cortas provisiones me incliné en aquella cama de yerba. 

Al echar una mirada al hermoso paisage que tenia delante, mi pen- 
samiento se transporto' hasta mi distante casa donde mis amigos, como yo 
á ellos, me deseaban una noche feliz y ensueños apacibles. Al punto per- 
cibí los ladridos de un perro, y contuve á mi fiel compañero para que no 
le contestara. Los pensamientos de mis ocupaciones se agolpaban á mi 
mente, y habiendo dado gracias al Creador por sus mercedes infinitas cer- 
ré los párpados buscando algún descanso á mis fatigas, cuando de repente 
estasio mi alma la inesperada serenata del pájaro pechi rosado, tan rica, 
tan suave y tan melodiosa, en la tranquilidad de la noche. Puedo decir 
que llego hasta mi corazón y me rodeó de una atmósfera de dulzura y 
bienandanza. Aun después de concluido el canto, gocé por largo tiempo 
de aquel plácido enageaamiento, y deseaba fuera eterno cuando el sueño 
embargó mis sentidos. 

En el otoño cuando viaja sostiene un vuelo continuo. Elévase á mu- 
cha altura por encima de las florestas, descendiendo al anochecer á un ár- 
bol alto, desde el cual se precipita sobre los matorrales para pasar la 
noche." 

Estos pájaros suelen conservar enjaulados la rara particularidad de 
cantar á media noche, sobre todo en aquellas, iluminadas por el resplandor 
de la luna. 



PAJAROS. 



61 



f 36. COCCOBORUS CCERULEUS, Linn. 

LAM. VIII, FIG. II. 

AZULEJO REAL. 

Blue Grosbeak, Loxia coendea, Wils., Amcr. Orn., vol. III, p. 78. — Frin- 
gilla coerulea, Jionap., Syn., p. 114. — Fringilla coendea, Nutt., Man., 
vol. I, p. 129; Linn., Syst., 304; Lath., ÍII, 116; Ard. ZooL, p. 335, n. 
217; Catesby, I, 39; BuíF., pl. enl. 154, vol. Ill.—Blue Song- Grosbeak, 
Coccoborus cceruleus, Aud., Orn. Biog., vol. V, p. 508. 

Lorum y frente negros. Toda la parte superior brilla con un color 
azul purpúreo mas oscuro en el lomo. Las hileras castañas; el resto del 
ala negro mezclado con azul: la cola ahorquillada. Tarsos color de plo- 
mo, pico color de cuerno oscuro: los ojos grandes y negros. 

"Mientras el Cardenal anima la vecindad de nuestras ciudades y 
frecuenta las praderas de los predios rústicos del Sur, el suspicaz Azu- 
lejo real se retira á las orillas de las aguas estancadas que sirven de dc- 
po'sito para regar los arrozales. Allí donde el Caimán, perezosamente 
echado, despido gritos quejumbrosos o espía en silencio al tímido ve- 
nado que viene á bañarse acosado de los ataques de mil insectos ator- 
mentadores; donde la garza vigilante permanece erguida, silenciosa y 
pronta á precipitarse sobre su presa, o' camina pausada y graciosamente 
por las fangosas orillas; allí se encuentra este pájaro saltando tímida- 
mente de un arbusto á otro, o en medio de algún hermoso campo de arroz 
espiando los menores movimientos del esclavo empleado en su cultivo. Si 
el lugar es silencioso y el tiempo está en calma, este prudente pájaro sube 
gradualmente á un árbol elevado y desde su copa ensaya mil cantares 
como para distraer á la hembra que posada en algún arbusto inmediato, 
está empollando en su nido de yerbas. Su compañero de vez en cuando 
le ayuda en sus tareas, le trae alimento y la vuelve á tranquilizar con su 
canto. Humildemente vestidos como están los pollos, suelen escaparse de 
la garra del Gavilán o del fuego del inclemente cazador: pronto se unen á 
sus padres, y luego que se acaba la cosecha del arroz, echan á volar, di- 
rigiéndose á climas mas cálidos. 

"Entra por los bosques, prefiere terrenos llanos como los descritos 
y los grandes campos cubiertos de altas yerbas o de pequeños arbustos." 

El año de 1846 se cogieron algunos individuos de esta especie en los 

alrededores de nuestra capital, de los cuales conseguí uno que conservé 

enjaulado algunos meses: sus movimientos eran lentos; á veces permane- 

8 



62 PAGAROS. 

cia horas enteras en una quietud perfecta, y cuando se le acercaban, sal- 
taba de un travesano al otro con pesadez y sin desplegar sus alas. No 
pongo sus dimensiones porque huyéndose un dia que se descuidaron con 
la puerta de su jaula, me vi privado de poder hacerlo. El cazador que 
me lo vendió le daba el nombre de Azulejo real, y me dijo que estos pá- 
jaros solian aparecerse aquí algunos inviernos. 



STÜMIDAE. 

La gran familia de los Estornideos, notable por la hermosura de sus 
especies é instintos particulares, se halla representada en nuestra Isla por 
varios géneros muy semejantes en forma, genio y costumbres. Reunidos 
la mayor parte del año en bandadas numerosas, amenizan los campos con 
sus esplendentes libreas, juegos variados y alegre algarabía, y cuando la 
necesidad de reproducirse obliga á algunas especies á desertar temporal- 
meíite de sus respectivos batallones, llaman por todas partes la atención 
del curioso con los agasajos y cantares que el amor les inspira. No me 
detendré en describir los galanteos del tornasolado Totí, los armoniosos 
acentos del Solibio, ni en mil pormenores que nos ofrecen las costumbres 
del Mayito y Chichinguaco. Siendo mi único objeto presentar especies 
desconocidas en nuestra fauna, solo me ocuparé de dos, observadas por 
el Dr. Gundlach, que sobrepujan en hermosura á todas las descritas; ta- 
les son el Icterus Baltimore de Linneo, y otra cuyo macho adulto 4iene 
todos los caractéres específicos del Icterus phceniceus del mismo autora- 
pero á mas de ser indígena, la hembra tiene una librea diferente de laque 
Wilson y Audubon describen en sus obras: esto es lo que ha inducido á 
mi amigo para considerarla como especie nueva, y á mí para adoptar el 
nombre con que la clasifico en sus manuscritos. 

Gen. icterus, Briss. 

Pico mas corto que la cabeza, de figura cónica, comprimido, termi- 
nado en una punta muy delgada y con la quilla ligeramente arqueada; ven 
tanas nasales bajas, elípticas y con un pequeño opérenlo; tarsos con sie- 
te escutelas por delante; alas medianas y con las cuatro remeras exterio- 
res casi iguales. 



PAJAROS. 



63 



37. ICTERUS BALTIMORE, Linn. 

LAM. IX. FIG. I Y II. 

TRUPIAL. 

Baltimore Oriole, Oriulus Baltimore-, Wils., Am. Orn., vol. I., p. 23. — /<- 
terus Baltimore, Bonap., *%»., p. 51. — Baltimore Oriole or Golden Ro- 
bín, Icterus Baltimore j Niitt., Man., vol. I., p. 152. — Baltimore Oriole, 
Icterus Baltimore, Aud,, Orn. Biog., vol. I., p. 66., vol. V, p. 278. — Bal- 
timore bird, Catesb., car. I, t. 48. — Icterus minor, Briss., Orn., II, p. 109, 
t. XII, f. I. — Le Baltimore dii Canadá, Buff., p. I, enl n. 506, f. I. — In- 
phantes Baltimore, Vieill., N. D. — Col. de Gundl., n. 198. 



Longitud total ,, pies 7 pulg. 11 líu. 

— de las brazas „ 11 8 

— del pliegue del ala á su extremidad , 3 9 

— de la cola „ 3 3 

— del pico „ „ 10 



Parte superior de la cabeza, cuello, mejillas, garganta y mitad del 
dorso cubiertos de plumas de un hermoso negro aterciopelado; remeras y 
coberteras negras y orilladas de blanco por la barba externa; timoneles 
negras en su nacimiento y anaranjadas en su extremo, lo cual forma una 
mancha triangular negra, cuyo vértice arranca de los extremos de las dos 
plumas del centro; codillos del ala, rabadilla y partes inferiores de un pre- 
cioso amarillo anaranjado; pico y patas azuladas; ojo negro. La hembra 
es de un color bermejizo con las remeras y coberteras negras margina- 
das de blanco. 

Esta especie fué vista una sola vez en las inmediaciones de Cárde- 
nas. Según las relaciones de los autores americanos, sus costumbres son 
idénticas á las de nuestro Solibio (Xanthornus dominiceusis de Brisson) 
como él, cuelga su nido de las ramas de los árboles, aunque en su coins- 
trucción suele emplear materiales mas abrigados que nuestro pájaro, el 
cual lo teje, para darle toda la frescura posible, con el filamento que se 
encuentra en las pencas de las palmas canas. "El Trupial Baltimore, 
dice Audubon, escoje para anidar cualquier árbol que descuelle sobre una 
pendiente, y una vez elejido trae filamentos largos y secos del parásito 
conocido con el nombre de barba española (*). Sube con ellos á la rama 
favorita, desde donde gorgea alegremente manifestando su gran satis- 
facción; canto que emite con fuerza y colera á la vista de cualquier 

(*) Será el que aquí conocemos con el nombre de guajaca. 



64 



PAJAROS. 



enemigo. En cuanto alcanza la extremidad de la rama, asegura en él el 
cabo del filamento que trae en el pico, por medio de un movimiento agilí- 
simo, operando con tanta maña como el mas diestro marinero. La hem- 
bra acude á su asistencia con otro de igual clase, inspecciona la obra he- 
cha por su compañero y comienza su operación colocando cada hilo en 
vina dirección contraria, procurando que se crucen y vuelvan á cruzar 
como las mallas de una red. Este nido tejido de arriba abajo queda 
tan seguro, que ninguna ráfaga de viento es capaz de llevarlo sin rom- 
per la rama á que está adherido. Obsérvese también que no contiene nin- 
guna sustancia caliente, sino que está compuesto únicamente de barba es- 
pañola entrelazada, de modo que el aire pueda circular fácilmente por él. 
Parece que presintiendo el calor intenso que ha de existir en esta parte 
del mundo, tiene un cuidado especial en colocarlo en las ramas que mi- 
ran el Nordeste. La postura que á veces repite en la misma estación, es 
de cuatro huevos de un color castaño oscuro^ salpicado con manchas tor- 
tuosas de color pardo." 

Gen. AGELAIUS, Vieill. 

Pico mas alto que ancho en su base y proporcionalmente mas corto 
que en el género anterior; mandíbula superior con la quilla enteramente 
recta y los bordes doblados hácia adentro; tarsos como el género anterior; 
las cuatro primeras guias del ala casi iguales; cola redonda. 

38.^AGELAIUS ASSIMILES, Gundl. 

LAM. IX. FIG. III. 

CHIRRIADOR. 

Agelaius assimilis , manuscritos del Dr. D. Juan Cristóbal Gundlach. 
Col., número 132. 



Longitud total ,, pies. 9 pulg. 8 lín. 

— de las brazas 1 3 3 

— del pliegue del ala á su exti-emidad 4 7 i 

— de la cola „ 4 

— del pico , „ lié 



Macho en librea de amor. — Una gran mancha de bermejo acarmina- 
do, terminada por las plumas bayas de las hileras, cubren los codos de las 
alas: todo lo demás del cuerpo es de un negro brillante. La hembra es 
enteramente negra y mas chica. 



PAJAROS. 



G5 



Hace algunos años han sido observados en las campiñas inmediatas 
á Cárdenas, donde suelen acudir en la estación de la primavera, en com- 
pañía de los Chambergos y otras especies de esta familia. A su llegada 
talan desapiadadamente los arrozales que encuentran, siguiendo una vi- 
da semejante á la de los Totíes con los cuales tienen la mayor analogía. 
Ultimamente se les ha visto anidar en las sabanas de la ciénaga donde 
pasan el dia repartidos en pequeñas bandadas que no se reúnen hasta la 
caida de la tarde, hora en que se les vé acudir unos tras otros hacia las 
marismas, donde se posan sobre los troncos que asoman fuera del agua 
y allí pasan toda la noche; pero generalmente antes de entregarse al re- 
poso se levantan todos de repente, ejecutan varias evoluciones en el aire, 
deslizándose someros unas veces, y otras elevándose á gran altura. Guar- 
dan el mayor silencio durante este tiempo, pero finalmente acaban por 
precipitarse de golpe al parage escojido, y prorrumpen en una gritería 
general que en breve termina, pasando tranquilos el resto de la noche. 



CORVIDAE. 

Tenemos dos especies de Cuervos propiamente dichos en esta fami- 
lia; pero careciendo de datos suficientes para determinarlas, solo diré 
<pie la una, llamada vulgarmente Cao, creo ser la que clasifica Audu- 
bon con el nombre de Corvus anuricanus por convenir perfectamente su 
descrijícion con la especie cubana. Annque hago esta indicación, no es mi 
objeto negar la existencia del Corvus Janiaicensis, publicada anteriormen- 
te en nuestra fauna: lo apunto sí para que lo deluciden naturalistas mas 
aventajados. La otra, mucho mas chica que el Cao, se llama Cuervo, y 
se distingue por su graznido mas grave, por sus garras mas reforzadas 
y por la valentía con que ataca al enemigo á la voz de sus compañeros 
malheridos. Apuntarémos de paso que esta especie se distingue del Cao 
por las cerdas que cubren sus narices, que son enteramente rectas y no 
encorvadas como la otra especie. Aunque los he perseguido mucho en el 
departamento del centro , no pude matar ninguno, y esta última no- 
ticia recibida primero por mi bondadoso amigo el Sr. D. Felipe Poey que 
me presento un diseño, ha sido confirmada por el Dr. Gundlach en una 
carta escrita recientemente desde la Ciénaga de Zapata, hacienda Zara- 
banda, donde se halla haciendo en la actualidad sus escursiones. 



66 



PAJAROS. 



SITTADEAE. 

Los Sitádeos y Cértidos introducidos ahora por primera vez en nues- 
tra Ornitología, se hallan representados por dos paj arillos pertenecientes 
á los géneros Anabates y Mniotilta. 

La especie correspondiente al presente grupo es tan escasa en nues- 
tros bosques que apenas he tenido ocasión de observar sus costumbres; 
pero en cambio me cabe la satisfacción de presentarla como especie nue- 
va. Los esfuerzos que practiqué consultando buenos autores, y la noticia 
de ser desconocida en varios museos alemanes, me inducen á creerlo. 
Confiado en tales datos la dedico al Escmo. Sr. Conde de la Fernandina; 
y si al ofrecerle esta ligera muestra de mi alto aprecio, consigo contri- 
buir al aumento de los seres cubanos clasificados con su ilustre título, 
quedarán cumplidos mis deseos. 



Gen. anabates, Temm. 



Pico mediano, agudo y ligeramente arqueado; alas cortas y redondas; 
timoneles centrales mas largas que las otras; tarsos largos y robustos; 
uñas bastante desarrolladas. 

39. ANABATES FERNANDIN.E, Lemb. 



LAM. V, FIG. II. 



CHILLINA. 



Colección de Gundlach, número 20. 



Longitud total 

— de las brazas 

— del pliegue del ala á su extremidad. 

— de la cola 

— del pico 



pie 



5 pulg. 9 líu. 

7 11 

2 G 

2 4 



Pico corneo azuloso mas oscuro por la quilla; garganta amarilla; 
cabeza y nuca verde-manzana; parte superior cenicienta con un viso 
oliváceo apenas perceptible ; vientre blanco gris , mas oscuro por los 
costados; patas robustas y de color aplomado; alas redondas; guias terce- 
ra y cuarta mayores que las otras, segunda y sétima iguales. 

Esta especie fija su residencia en las tierras bajas y fragosas donde 
^suele vérsela trepando por los bejucos á poca altura del suelo en compa- 



PAJAROS. 



67 



ñía del Gusanero. A pesar de su instinto social son pendencieras y riñen 
entre sí ácada momento, dejando oir un chillido muy fino algo parecido 
al del Negrito (Pyrrhula nigra). 

La Cliillina se puede distinguir fácilmente en medio de la espesura, 
observando su modo de bascar alimento, para lo cual se encarama al vue- 
lo sobre los bejucos, y después los recorre saltando siempre de arriba 
abajo. Esta rara locomoción parece pi'ovenir de la poca extensión de sus 
garras, que aunque compuestas por dedos robustos, no son tan largos co- 
mo en las Certhias con las que tienen cierta tendencia en sus costumbres 
y alimento; pero aunque no puedan gatear sobre la corteza de los árboles 
como ellas, tienen la ventaja de poder llegar hasta las flores que cobijan 
varias especies de pulgones, á los que hacen una guerra muy activa. Así 
es que la localidad favorita para sus exploraciones siempre es aquella 
mas enmarañada por las plantas sarmentosas, sobre las que desplega la 
mayor destreza y ejecuta posturas tan violentas como el mas hábil gim- 
nástico, tendiéndose á cada momento en una posición casi horizontal para 
inspeccionar los peciolos, yemas y retoños donde sospecha que pueda en- 
contrar alguna larba. Emplea muy poco el vuelo, y cuando se lanza al 
aire lo hace con aleteos redoblados. Pocas veces se posa en el suelo á no 
ser que descubra algún insecto entre la yerba; pero aun dada esta cir- 
cunstancia no se detiene á tragarlo allí, sino que se encarama inmediata- 
mente como el Bienteveo. Se la encuentra en la Isla en todas las épocas 
del año. Al leer los interesantes pormenores que ofrecen las costumbres 
de las diversas especies de este género, y el artificio que la mayor parte 
emplean para construir sus nidos, no podemos menos de sentir tener que 
limitar á lo dicho nuestras escasas observaciones. 



CERTHIADAE. 

Se vé representada esta familia en todo el continente Americano, 
por un sinnúmero de especies; pero casi todas pertenecen á subdivisio- 
nes del género Certhia, y aun en el Norte América donde con tanta per- 
fección se han hecho las esploracioncs ornitológicas, no se ha podido en- 
contrar mas que una, la Certhia famiharis de Linneo. 

Gen. MNIOTILTA. Vicill. 

Pico mediano, delgado, ligeramente arqueado; primera y cuarta guia 
casi iguales: cola compuesta de timoneles iguales á escepcion de las dos la- 
terales que son mas cortas; dedos largos y con las uñas muy desarrolladas. 



68 



PAJAROS. 



40. MNIOTILTA VARIA. Linn. 

LAM. X. FIG. I. 

BIJIRITA TREPADORA. 

Black and white creeper, Certhia maculata, Wils., Amer. Orn., vol. III, p. 
23.— Edn. pl. SO.— White poli warbler, Ard. Zool., 402, n. 293.— Le fi- 
guier varié, Buff., V, 305.— Lath. II, 488.— Turt., I, p. 603.— Col. de 
Gundl., n. 46. 



Longitud total ,, pié 5 pulg. 5 lín. 

— de las brazas „ 8 6 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, 3 „ 

— de la cola „ 2 7¿ 

— del pico „ 7 „ 



Desde la quilla del pico parte una lista blanca por encima de la ca- 
beza, terminándose en la nuca; otra desde las narices hasta detras de la 
cabeza del propio color, estendiéndose por la parte inferior del ojo; el 
fondo sobre que campean estas líneas, es negro como todo lo demás del 
plumage. Lomo rayado de negro y blanco, timoneles negras con orilla 
aplomada, las tres exteriores con una gran mancha blanca en la barba 
interna. Alas negras, y las escapulares teñidas en su orilla exterior con 
una faja blanca; tectrices con el extremo blanco formando dos fajas; las « 
remeras ligeramente orilladas de blanco. Parte inferior blanca con la gar- 
ganta, pecho y flancos rayados de negro; las tapadas de la cola blancas 
con el centro negro. La hembra tiene los colores menos intensos. El ma- 
cho jo' ven carece de las rayas negras en la garganta y pecho. 

La estación en que nos visita y los parages abrigados en que se la 
encuentra, todo nos manifiesta la causa de sus emigraciones. Alimentán- 
dose principalrtiente de hormigas, y amante de estaciones templadas, no 
puede menos de verse precisada á viajar cuando estas buscan en las en- 
trañas de la tierra un abrigo contra los frios del invierno. Por eso antes 
que comiencen á soplar los primeros nortes la vemos en el interior de 
nuestros bosques donde sube y baja en direcciones aspírales, sobre el afel- 
pado musgo o los liqúenes de mil colores que cubren la corteza de los ár- 
boles. Para ello mantiene juntas sus patitas y se mueve á saltos cortos y 
seguidos con tal rapidez, que se la tendría al pronto por una de aquellas 
enlutadas mariposas que buscan la sombra de los troncos deslumbradas 
por los rayos del sol. 

Después que registra así todas las grietas y escondrijos, suele preci- 
pitarse de la cima del árbol á su pié para volverlo á subir, y se traslada 
con un vuelo corto y redoblado ála mata mas cercana, descolgándose de 
una en otra rama y recorriendo así todo el bosque. 



PAJAROS. 



69 



TROCHILIDAE. 



Hemos llegado al interesante grupo de los Colibrís, bellísimas joyas 
de la naturaleza, en cuyas plumas de admirable estructura, resplandecen 
las luces del rubí y esmeralda con toda la intensidad del sol ardiente que 
las ilumina. 

Creados para vivir en una atmosfera perfumada por el azahar de las 
flores, se les encuentra zumbando de continuo al rededor de sus pétalos, 
deteniéndose suspendidos como por encanto delante de cada una, á mane- 
ra de aquellas mariposas crepusculares conocidas con el nombre de es- 
íinges con quienes se Ies confunde cuando visitan las plantas á la caida de 
la tarde. 

Si nos trasladamos á las risueñas florestas de nuestros campos, ve- 
remos gozar de su alegre vida á estos lucidos fragmentos del arco iris, 
corriendo incesantemente de flor en flor como si les animara el liviano 
espíritu de alguna sílfide: allí sostenidos por sus alas invisibles, ya se les 
vé recorrer con vuelo somero las plantas floridas que matizan el suelo, ya 
elevarse hasta las trémulas guirnaldas de los bejucos, que desmayadas, 
fluctúan á merced del viento desde la altiva copa de los árboles. 

Agregamos á las especies conocidas una tercera muy parecida al 
Orthorhynchus Anna de Lesson, del que difiere por su menor tamaño y 
tintes azulosos del dorso. El Sr. D. Juan Gundlach, que hace mas de 
ocho años forma parte de la familia del Sr. D. Cárlos Booth, estimando 
como la mas preciosa de sus adquisiciones esta nueva especie, la con- 
sagro en sus memorias á la señora esposa de este predilecto amigo, y con 
la generosidad que le distingue me autoriza para enriquecer con ella mi 
publicación. 

Gen. orthorhynchus, Lacép. 

Pico largo, deprimido en la base, cilindrico, estrecho, recto, flexible, 
turgente en su extremo y guarnecido en su base de plumas chicas; la 
mandíbula superior estrecha en la base; la inferior con el ángulo muy agu- 
do; punta afilada; ventanas nasales lineales con una película membranosa 
por encima; lengua retráctil dividida en su extremo; cuerpo fornido; cue- 
llo corto; cola compuesta de timoneles anchas y casi iguales. 



9 



70 



PAJAROS. 



41. ORTHORHYNCHUS HELENíE, GuncU. 

LAM. X, FIG. I£. 

ZUNZUNCITO. 
Ortkorkynchus IldencB, Gundl, sus manuscritos. — Col de Gundl., n. 151.^ 



Longitud total „ pié 3 pulg. „ lín. 

— de las brazas 3 g 

~ del pliegue del ala á su extremidad ,, i 5 

— de la cola „ 10¿ 

— del pico „ „ 6^ 



Macho adulto. — Parte superior de la cabeza, mejillas y garganta de 
un color purpureo-metálico, que unas veces refleja luces acarminadas, y 
otras se cambia en negro aterciopelado. Parte superior del cuello, lomo 
y rabadilla verdes con luces azulosas y doradas; pecho, vientre y abdo'- 
men color de perla; remeras y timoneles oscuras; las plumas de los lados 
del cuello tan desarrolladas que forman dos puntas de seis líneas de lar- 
go; pico largo, delgado, cilindrico y muy deprimido en la base; la cola re- 
donda lo mismo que el Colibl-í. 

Hembra adulta. — Vértex cubierto de plumas morenas con puntas 
verde-azuloso; el cuello y las demás partes superiores, cubiertos de plu- 
mas iguales; cola casi redonda, compuesta de timoneles negras en la base, 
verde-azuloso-metálico en el medio, y puntas blancas, escepto las cuatro 
del medio que carecen de blanco; las dos timoneles medianas enteramen- 
te verdosas con réñejos dorados; tectrices menores del ala con lustre me- 
tálico-azuloso; partes inferiores y una manchita tras el ojo color de perla: 
los flancos y muslos teñidos con verde-metálico, lo mismo que ¡as tapadas 
de la cola. 

Los machos jóvenes sej>areccn áias hembras; pero no tienen cllomo 
tan encendido, sino pardo-oscuro, con mancliitas mctáücas. Cuando mu- 
dan, se ven las plumas acarminadas de la garganta y cabeza formando 
jnanchas irregulares, y otras veces un collar. 

La hermosura del Zunzún y Colibrí no conocía hasta ahora rival en 
nuestra ornitología. Al contemplar estos diminutos seres brillantes como 
la estrella mas refulgente de nuestras constelaciones, rápidos en sus movi- 
mientos como la fugaz exhalación que cruza el firmamento, al verlos, re- 
j)ito, tan gentiles y graciosos, apenas hubiéramos podido concebir mayor 
conjunto de belleza. En el esmalte de sus irisadas gargantas párecia haber 
agotado todos sus recursos la naturaleza; pero he aquí que cuando creía- 
mos haber encontrado en ellos el tipo mas bello de los seres cubanos, se 
aparece en medio de nuestros perpetuos pensiles esta nueva especie, ma» 



PAJAROS. 



71 



nifestándonos con sus diminutas proporciones y sin igual librea, que siem- 
pre existe un mas allá en las obras maravillosas de la creación. 

En los últimos meses del año suele frecuentar las marismas silencio- 
sas donde la llana y otros árboles de ribera empiezan á cubrirse de flores 
al abrigo de los manglares. Allí suele sentirse de vez en cuando el zum- 
bido de sus diminutas alas al pasar sobre la copa de los árboles, en cuya 
elevación es difícil distinguirle de los innumerables insectos que como él 
acuden de todas partes, y quizá pasaría desapercibido ¿i otra vegetación 
puramente local no esparciese á menor altura sus lucidas producciones,, 

No busquemos en esta época los encantos de la flora cubana; ya des- 
aparecieron para entonces las arqueadas panojas de las Orquídeas, pa- 
rásitos curiosos que asidos á mayor o' menor altura de los troncos ostentan 
en sus flores las formas y colores mas caprichosos; mil plantas trepadoras 
y aéreas esperan también una estación mas ardiente para ofrecer á la 
vista sus brillantes matices; pero aunque la primavera esté lejana, toda- 
vía conserva cada localidad su florescencia invernal. En los terrenos ba- 
jos visitados por nuestro Zunzún, el roble deja sus hojas y se cubre de 
guii^naldas rosadas; la majagua, matiza de rojo y amarillo su verdinegro 
follage, y algunas enredaderas muestran sus cálices inclinados hacia el 
suelo. El pájaro que desde la altura descubre tantos alicientes se preci- 
pita repentinamente, y recorre las matas con un vuelo tan rápido que en 
el momento se pierde de vista; pero cada rama florecida que encuentra al 
paso, cada capullo que se entreabre á la sombra de las hojas, llaman su 
atención y hacen detener su marcha; así es cpie aparece y desaparece ins- 
tantáneamente, permitiéndonos contemplarle solo el breve instante cpie 
permanece aleteando para absorver el néctar y apresar los pulgones que 
viven entre las corolas: en esta operación se eleva á la altura de cada 
flor, prolongando el cuello que despide luces tan rojas como el fuego de 
Bengala, registra con atención su seno, é introduce en él su íengiiecilla 
flexible con la mayor delicadeza. 

He tenido el gusto de ver y matar este pájaro en compañía del Dr. 
Gundlach, quien al retirarnos de aquella grata cacería me refería las ob- 
servaciones que sobre él había hecho. El Sunsuncito, decía, reúne á su 
hermosura un canto variado, sostenido y bastant&fuerte para su diminuto 
cuerpecillo; se asemeja bastante al del Cabrero (Tanagra Pretreii) y go- 
za de esta facultad antes de poseer el color brillante de los adultos. Su 
vuelo se parece al del Colibrí, pues como ambos tienen la cola muy corta, 
no pueden ejecutar tan rápidas evoluciones como el Ricordii. A veces les 
he visto pelear, elevándose perpendicularmente á una altura considera- 
ble, volviendo después al punto de partida para comenzar de nuevo su 
canto. Pueden distinguirse cuando vuelan en el completo silencio que 
guardan, dejando percibir solamente el zumbido mono'tono de sus alas, 
al paso que el Ricordii an igual circunstancia emite un chillido agudo, y 
el Colibrí una voz suave y floja, parecida á las sílabas cric, cric. 



TEEPADORES. 



{SCANSORES, Illlg.) 



El orden de que vamos á ocuparnos, compuesto de aves de corto vue- 
lo y por consiguiente inadecuado para salvar largas distancias, está cir- 
cunscrito en nuestra Isla á un corto número de especies. La abundancia 
con que se les encuentra y sus libreas compuestas en general de plumas 
matizadas por los mas ricos colores, las hacen tan visibles que apenas 
quedo ninguna por describir en los tratados anteriores. Difícil hubiera sido 
por lo tanto aumentar mucho su catálogo apesar de las repetidas escur- 
8Íones practicadas en el seno de los bosques, en medio de los páramos so- 
litarios y hasta en las inmensas ciénagas, límite de mis cacerías en el de- 
j)artamento central. 

Aunque estas aves no puedan competir en gracia y lijereza con mu- 
chas esiDecies del orden anterior, no inspira menor ínteres la actividad de 
las unas, las costumbres sociales de las otras, y sobre todo, aquellos soni- 
dos agrestes y originales, semejantes al eco de nuestra indiana historia, 
ruando los escuchamos por primera vez entre los palmares de alguna de- 
sierta sabana. 



CUCÜLIDAE. 

En nuestros campos se les da el nombre vulgar de Arrieros, á todas 
las aves de esta familia. Son tan confiados que apenas les inquieta la pre- 
sencia del hombre; se apartan poco de los bosques y matorrales, entre cu- 



TREPADORES. 



73 



yas ramas se les ve en continuo movimiento, lanzándose sobre las lagarti- 
jas, orugas é insectos; y si este alimento llega á faltarles, bajan á los ter- 
renos sombríos para buscar babosas y lombrices. 

Gen. COCCYZUS, Vieill. 

Pico mas corto que la cabeza, solido en su base, arqueado y compri- 
mido por ambos costados; órbitas desnudas; tarzos cortos; alas redondas 
y cola muy larga. 

42. COCCYZUS ERYTIIROPIITHALMUS, Wiis. 
ARRIERO DE COSTA. 

Black-hilled Cuckoo, C uculus er¡/throphthalmus, Wús., Ame?: Oni.,vo\. IV, 
p. 15. — Coccyzus erythrophthalmus, Bonap., Syn., p. 42. — St. Domingo 
Cuckoo, Coccyzus dominicus, NiiU., 3Ian., vol. 1, p. 556. — Black-hilled 
Cuckoo, Coccyzus eryihropldhalmus, Aud. Orn. Biog., vol. I, p. 170; vol. 
V, p. 523.— Col. de Gundl. núm. 190. 

Longitud del pliegue del ala á su extremidad ,, pies. 5 pulg. 8 lín. 

— del pico „ 1 3¿ 

— de la cola ,, C 8 

Parte superior de un color pardo-aceitunado con reflejos bronceados, 
inclinándose á un cenizo pálido en las mejillas; cola del mismo color del 
lomo ])or encima, color de perla por debajo, y cada pluma, esceptuando 
las medianas, terminada en una mancha blanca orillada de un lijero tinte 
negro. Parte inferior teñida de blanco gris, mas intenso en el pecho y gar- 
ganta: ojos rodeados por una piel arrugada y roja. La hembra se distin- 
gue por sus colores mas pálidos. 

Si agregamos á nuestras propias observaciones las de los autores 
americanos, veremos que este Arriero recorre en sus emigraciones una 
zona sumamente dilatada, pues se remonta en tiempo de verano á las 
frias latitudes de la Nueva Escocia, bajando sucesivamente hasta nuestra 
Isla, donde llega á principios de las aguas. 

Emplea generalmente toda su actividad en las primeras y últimas ho- 
ras del dia, retirándose á la sombra de los matorrales, tan pronto como 
empieza á calentar el sol demasiado, y desde allí emite de vez en cuando 
un clamoreo semejante al de todos sus congéneres. Cuando quiere aban- 
donar un árbol y pasar á otro algo distante, empieza á saltar entre las 
ramas, inclinándose á todos lados, y en seguida atraviesa el espacio con 



74 



TREPADORES. 



un vuelo horizontal, rápido y silencioso. Permanece entre nosotros mien- 
tras no siente el escesivo calor del verano, retirándose hácia el Norte 
para ocuparse en la propagación de su especie. 

43. COCCYZUS SENÍCULUS?, Lath. 

ARRIERO DE MANGLAR. 

Mangrovj Cuckoo, Coccyzus senicidus, Nutt., Man., vol. I, p. 558.— Man- 
grow CucJioo, Coccyzvs seniculus, Aud.. Orn. Biog., vol. II, p. 390. — 
bol. de GundL, n. 189. 



Longitud total-...-. .... 1 pie 1 pulg, 10 lín. 

— brazas 1 5 „ 

-— del pliegue „...,,..... ,,5 6 

— Cok ,,7 2 

— del pico ,, i 3i ■ 



La parte superior es del propio color del anterior, aünque algo mas 
ceniciento; parte inferior teñida de vermejizo amarillo, algo mas claro so- 
bre la la garganta y vientre; una estría negra detras del ojo: las dos ti- 
moneles medianas del mismo color de la parte superior; las demás son ne- 
gras por la barba interna con una gran mancha blanca en el extremo. 

Audubon nos refiere qüe este Arrierro se encuentra casi siempre en 
los cayos cubiertos de árboles, entre cuyo frondoso follaje coloca su nido 
compuesto de mimbres; que hace dos crias en una misma estación, y man- 
tiene sus poUuelos con insectos, hasta que adquieren la fuerza suficiente 
para volar. Parece que no contento con el alimento que le proporcionan 
las frutas é insectos, anda siempre buscando los nidos de los demás pája- 
ros para chupar los huevos en su ausencia. Esta especie encontrada en 
el mes de Marzo, en un manglar de la costa de Cárdenas, es algo mas 
pálida que la descrita por Audubon, por cuyo motivo he puesto su deter- 
minación como dudosa. 



V 



GALLINACEAS; 



(GALLIN.E., Liiw.) 



Si al recordar las diferentes clases de Palomas que pueblan nuestros 
campos, tenemos en cuenta las noticias y adquisiciones recogidas durante 
nuestras escursiones, podremos deducir que en este o'rden tan rico en es- 
pecies conocidas, se encuentran todavía otras que agregar á nuestra 
fauna; pero las dificultades que presentan para su estudio, la vida transi- 
toria de las especies viageras y los parages solitarios y agrestes donde se 
ocultan aquellas de costumbres mas sedentarias, retardarán mucho su to- 
tal conocimiento. Nosotros que guiados por sus quejumbrosos arrullos, 
nos hemos internado en los bosques mas frondosos, pudiéramos desci'ibir 
tres especies; pero como en ellas solo vemos una bien caracterizada, apla- 
zamos la publicación de las demás para poderlo hacer con mayor caudal 
de conocimientos. 



COLÜMBIDAE. ' 

Demasiado conocido es este género para que nos detengamos en des- 
cribirle. Objeto de admiración por su mansedumbre y cariño, ha dado 
oríjen á las mas bellas descripciones que se leen siempre con ^nuevo pla- 
cer. Añadiremos solo una especie á las ocho publicadas anteriormente, 
por falta de obras á que recurrir y consultar. . 



76 



GALLINACEAS. 



Gen. columba. Linii. 

Pico mediano, recto, comprimido por los lados y con el extremo de 
la mandíbula superior, mas o menos turgente; una piel desnuda y blanda 
cubre sus ventanas nasales que están resguardadas por dos escamitas 
cartilaginosas; párpados casi siempre desnudos; cola compuesta de doce 
timoneles; segunda remera mas larga que las otras. 

44. COLUMBA MYSTACEA, Temm. 
* BARBEQUEJO. 

Columba mystacca, Temm., Pig-, p. 124, vol. 56. — Id. Pig. etgalL, p. 275. 
— Colomhe avwustaches, Dict. des Scienc. nat., vol. 40, p. 337. — Col. de 
Gundl. n. 56. 

Longitud total •- - 

— de las brazas 

— del pliegue del ala á su extremidad 

— de la cola 

— del pico 

Toda la parte superior de esta paloma brilla con el mas vivo color 
purpúreo, reflejando mil cambiantes de oro y esmeralda según por el lado 
<\ue se la mire. En los costados del cuello, sobre todo en la parte mas 
alta, refleja también luces encarnadas como si estuviese cubierta de ru- 
])ies: bajo el pecho se debilitan considerablemente y toman un tinte ro- 
jizo que se pierde gradualmente, y dej enera en otro anacarado sobre la 
región abdominal y coberteras inferiores de la cola: las hijuelas, remeras y 
timoneles colaterales son de un bermejo encendido: los ojos están rodeados 
de membranas acarminadas y la base del pico del mismo color, escepto 
en su extremo que amarillea un poco. Una línea blanca parte á manera 
do bigote de la mandíbula inferior, pasa por debajo del ojo, y se prolonga 
hasta la región del oído. 

La hembra se diferencia por sus colores menos vivos. 

Frecuenta esta especie los mismos sitios que la llamada perdiz (C. 
cyanocephala:) como ella se interna en las selvas vírgenes, donde es difí- 
cil descubrirla entre las hojas secas que tapizan aquellos parages. Ra- 
ras veces levanta el vuelo, y prefiere caminar todo el día si tien'e que 
trasportarse á las aguadas mas distantes , pero cuando estas se ha- 
llan en lugares descubiertos franquea la distancia de un vuelo rápido, 
permaneciendo solo el tiempo necesario para apagar su sed. A los pocos 



1 pie ,, pulg. 3 lín. 

1 8 4 

ti Jt }r 

7f JJ 7t 

tt Jl Jt 



GALLINACEAS. 



77 



instantes se las vé de vuelta á la orilla del bosque donde entran de nuevo 
paso á paso. En general se encaraman en los árboles que les proporcio- 
nan alimento en alguna época determinada, y creo que solo en esta cos- 
tumbre desdicen de las Perdices, á las que nunca pude ver sobre los árboles. 

Escasea de dia en dia, y los pcrdiceros o cazadores ya no las buscan 
sino en los montes mas internos. Para esto tejen una red de figura co'- 
nica en cuyo vértice atan un cordel, dejando en la base, unas mallas de 
tamaño proporcionado para pasar un bejuco muy flexible y derecho, lla- 
mado vulgarmente bejuco perdicero, el que doblan para mantener la red 
en posición. ^ 

No deja de ser curioso ver á estos hombres de tez curtida, armados 
con su machete corto, cuchillo al cinto y pañuelo á la cabeza, única defen- 
sa que les permiten las enmarañadas malezas y zarzales por los que á 
cada instante han de abrirse camino. 

Así preparados, y sin que les detenga obstáculo alguno, echan atrás 
sus jaulas econo'micas de yaguas, en las que llevan una Paloma que les 
sirve de señuelo, ciñen un extremo del referido bejuco á la cintura, y se 
internan luejío en el monte, recorriéndole con la escudriñadora atención 
que emplea el lince para descubrir su presa. Nada se escapa entonces á 
su vista, una fruta picoteada, unas semillas dispersas, la señal mas imper- 
ceptible, es á los ojos del egercitado cazador una marca infalible, y así, 
cuando menos lo penséis, se parará atento é inmóvil con la vista fija ten- 
diéndoos la mano hácia atrás para deteneros: saca su pequeño güiro con 
dos agujeros, uno para silbar, otro para hacer menos grave aquella nota, 
y con un instrumento tan simple, imita perfectamente el quejumbroso ar- 
rullo del pájaro que busca. Si le responden, escojo dilijente el primer lu- 
gar donde encuentra un árbol poco elevado que sirva á su red de pescan- 
te. Desciñe su bejuco y pasándolo por las mallas, lo arquea y forma la 
boca de aquella campana que cae sobre una plazuclita hecha entre la ho- 
jarasca; coloca su señuelo en medio, esparce un poco de maiz, y corre á 
su escondrijo, comunicándoos la cruel consigna de permanecer inmo'vil, 
orden difícil de cumplir entre los millares de mosquitos que corren á ce- 
barse impunemente. 

Estas palomas guiadas por el sonido del reclamo, se acercan respon- 
diendo de vez en cuando, y suelen pasar sobre los pies del cazador sin 
recelo alguno á la vez que huyen azoradas si tan solo se atreve á pesta- 
ñear. Mucho desagrada semejante ocurrencia, que afortunadamente su- 
cede poquísimas veces, pues lo mas común es verlas llegar confiadas unas 
tras otras sin reparar en el lazo que se les ha tendido. Cesa el reclamo, y 
en el señuelo se fija entonces la esperanza; apenas descubre este los re- 
cien venidos, arrulla y picotea el maiz invitando á los nuevos forasteros 
que al parecer corresponden á su cortesía, poniendo en juego todas sus 
gracias, acercándose mas y mas hasta que el cazador les deja caer la 
red v los coje prisioneros. 

10 

é 



78 



GALLINACEAS. 



Este egercicio es bastante cansado, porque cogida una pareja, hay 
que caminar gran distancia para volver á encontrar otra. 

Si queremos cazarlas con escopeta, es menester esperar la estación 
mas rigurosa de la seca, y elegir algún pantano que conserve la frescura 
de sus aguas ála sombrado los bagás ú otros árboles acuáticos: con esta 
circunstancia y la de estar situado entre bosques estensos y distantes de 
todo abrevadero, podemos estar seguros de un buen éxito, pues nece- 
sariamente han de apagar alH su sed todas las de las inmediaciones, 
siendo estas aves las que mas difícilmente soportan tal necesidad. A ve- 
ces tienen que atravesar para ello grandes sabanas en las horas mas calu- 
rosas, y llegan tan fatigadas de su penoso viagC, que se dejan matar 
vmas tras otras sin huir apenas de los tiros del cazador. 

Encuéntrase en todos los montes de las haciendas, pero eñ ninguna 
parte abundan tanto como en el departamento del centro, entre las fron- 
dosas cordilleras que separan la jurisdicción de Trinidad de la de Cien- 
fuegos. 



ZANCUDAS. 



iGRJlLLATORES, llllg.) 



Este es el orden en que hemos obtenido resultados mas brillantes, 
pues hermanando nuestros trabajos con los del Sr. D. Juan Gundlach, po- 
demos presentar en esta sección tantas especies como las que hasta aho- 
ra reunieron los diferentes autores que se han ocupado en la ornitología 
cubana. Nuestros lectores encontrarán en ella muchos géneros descono- 
cidos anteriormente en nuestra fauna, tales como los Numenius, Strepsi- 
las, Limnodromus, Ilimantopus, Haímatopus y Calidris. Apesar de tanto 
aumento, todo nos induce á creer que este orden se hará mas rico en 
cuanto se emprendan nuevas esploraciones por localidades distintas de 
las que hemos tenido ocasión de visitar. 

Las Zancudas aparecen en épocas determinadas, esparciéndose 
las unas por las playas, donde se solazan al abrigo de las peñas, d corren 
entre la movediza arena, acompañando con sus alegres gritos el compa- 
sado gemido de las olas; mientras que otras organizadas para alimentos 
diferentes se pasean magestuosas por la margen de los rios o' reposan 
inmo'viles sobre los árboles que á veces llegan á cubrir con su escesivo 
número. 



GRÜIDAE. 

Esta familia está representada aquí por una sola especie á la que 
damos la denominación de Wagler, guiados por la opinión de nuestro 
amigo el Dr. Gundlach. Audubon asegura que es el jo'ven de su A. ame- 



80 



ZANCUDAS. 



ricana; pero aunque respetamos la autoridad de este sabio naturalista, no 
por eso adoptaremos tal nombre, hasta que no la encontremos con la li- 
brea blanca que la distingue. 

Gen. GRUS, Linn. 

Pico largo, acanalado, sin diente ni escotadura en los bordes; cabeza 
calva y cubierta de una membrana: la tercer guia es la mas larga. Viven 
de yerba, granos, insectos, moluscos y reptiles. 

45. GRUS POLIOPHAEA, Wagl. 

GRULLA. 

Grus polioph(Ba, Wagl., Syst. Avium, n. 7. — Ardea canadensis, Autorum. 
— The brown and ash-coloitred Grane, Edw., t. 135. 

Frente y parte superior de la cabeza calvas, de un color páiido-car- 
mesí con unos pelos negros; los lados de la cabeza bajo los ojos y gar- 
ganta blancos; parte superior de la cabeza, pescuezo, partes inferiores 
del cuerpo, lomo y rabadilla cenicientos; la parte mas baja del cuello 
y pecho con una tinta parduzca; plumas del dorso y cobijas del ala par- 
duzcas y mas oscuras en su orilla; remeras primarias morenas, con el 
mástil blanco y una faja oblicua ceniciento-blanco por debajo; cobijas 
mayores del ala en ima hilera oblicua, cenicientas; timoneles del mismo 
color, pero mas oscuras; las i-emeras secundarias algo largas y derechas. 
Las fosas nasales se extienden desde la base hasta la medianía de la 
mandíbula superior. Las patas cubiertas de escamillas aereoladas; el de- 
do posterior no toca al suelo. 

Habita las sabanas, donde se alimenta de yerbas, insectos y lagarti- 
jas: su marcha es grave y compasada, á no ser que alguna causa le obli- 
gue á precipitarla, porque entonces pocas aves corren con tanta velocidad, 
y al verse lejos del objeto á quien teme, estira el cuello prorrumpiendo 
en graznidos á que responde toda la bandada. 

Cuando la seca deja practicables las llanuras de las ciénagas, reúne 
la Grulla tres o cuatro palos y en medio coloca dos huevos salpicados de 
manchitas bermejas, siendo digno de observar el ti-abajo que se toman 
en la construcción de sus nidos. Después que encuentran el parage de- 
seado, el macho y la hembra asen cada uno por su extremo un pesado 
ramo, y de este modo lo van conduciendo, sin que les arredre fatiga ni 
cansancio alguno. 

Todavía es mas singular la costumbre que tienen de entretenerse con 



ZANCUDAS. 



81 



cualquier objeto: uno lo lanza al aire, y repeliéndole los demás con su pi- 
co, lo mantienen así de unas en otras algunos minutos, acompañando es- 
tas graciosas pantomimas con saltos y contorsiones. 

La hembra incuba sola, mientras su compañero celoso y arrojado, la 
defiende con una osadía que intimida hasta al perro jíbaro o silvestre, 
uno de sus mayores enemigos. 

A los pocos dias de nacidos los polluelos, se declaran una guerra tan 
tenaz, que pocas veces se logra mas de uno; y aun este se veria espuesto 
á mil peligros, si no supiera agazaparse perfectamente á la menor señal 
de alarma. 

Los criadores de las ciénegas salen en tiempo de pollos á cortarles 
un ala por la junta de la hijuela, y así los dejan criar con sus padres has- 
ta que inundada otra vez por la estación lluviosa, se ven obligados á reti- 
rarse á las sabanas mas elevadas, donde los ginetes los persiguen á todo 
el correr de sus caballos, cosa que no deja de ser peligrosa, pues saben 
refugiarse en los parages mas poblados de yamaqueyes y otros árboles 
espinosos, y cuando se consideran perdidos no se entregan sin haberse 
sostenido largo tiempo á picotazos. 

Para matarlos con escopeta, es preciso hacer sociedad con alguno 
que por medio de rodeos los haga acercar al parage desde donde oculta- 
mente se les quiera hacer fuego. 

Se domestican fácilmente apesar de su natural desconfianza; toman 
de la mano el alimento que se les brinda, y llegarían á procrear en los 
corrales si se cuidase de proporcionarles un retiro análogo al de sus pri- 
mitivas costumbres. Duermen sobre un pié, y prefieren un lugar descu- 
bierto donde puedan descansar seguros de una emboscada. 



ARDEIDAE. 

Esta familia está compuesta de aves puramente viageras. Viven ca- 
si siempre en las orillas de los lagos, ríos y ciénagas, manteniéndose de 
peces, insectos acuáticos y otra porción de animales que se arrastran en- 
tre el fango y arena. Son aves tristes que permanecen inmo'viles horas 
enteras en las márgenes tlel agua, cuya superficie en horas de calma re- 
fleja la imágen de sus brillantes libreas. 

Pocas poseen la paciencia que ellas para procurarse alimento: con 
el cuerpo vertical, el cuello recojido y la cabeza casi oculta entre las es- 
paldas, aguardan horas enteras que se acerquen los peces para dardear- 
les su pico, y cuando se posan en algún charco donde no encuentran esta 
clase de alimento, revuelven el fango con los pies para hacer salir las 
ranas y otros reptiles. 



82 



ZANCUDAS. 



Su vuelo es lento, pero fácil; y se remontan á gran altura cuando se 
dirigen á par ages lejanos 

Gen. ARDEA, Linn. 

Pico largo sumamente agudo, hendido hasta debajo de los ojos y con 
las mandíbulas cortantes; el dedo pulgar muy desarrollado, y el exterior 
unido con el del medio por una membrana que les ayuda á sostenerse so- 
bre el fango. 

46. ARDEA OCCIDENTALIS, Aud. 

GARZON. 

Greatwhite Heroii, Ardea occidentalis,~A.vA., Orn. Biog., vol. III, p. 542; 
vol. V, p. 596.— Col. de Gundl., n. 101. 

Longitud total 3 pies llpulg. 10 líu. 

— de las brazas 5 11 3 

Pico amarillo; mandíbula superior verde-oscura en su base; lorum 
amarillo-verdoso; el espacio orbital de un azul brillante; iris amarillo. La 
tibia y parte posterior del tarso amarillos; la delantera de la tibia y dedos 
oliváceos; los costados de estos amarillo-verdoso. Todo su plumage es de 
un blanco resplandeciente. 

Esta especie ha sido descubierta últimamente por el Dr. Gundlach. 

47. ARDEA LINTIGINOSA, Stvains. 

LAM. XI. 

ALGARABAN. 

American Bittcrn, Ardea minor,Yí'ús., Amer. Ora., vol. VII, p. 35. — 
American Bittcrn, Ardea lintiginosa, Swains and Rich,, F. Bor. Amer., 
vol. II, p. 374. — Ardea minor, Bonap., 8yn., p. 307. — American Bit- 
tcrn, Nutt., Man., vol. II, p. 60. — American Bittern, Aud., Orn. Biog., 
vol. IV, p. 296.— Col. de Gundl., n. 157. 



Longitud total 2 pies 1 pulg. „ líu. 

— de las brazas 8 3 5 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 10 6 

— de la cola „ 4 „ 

— del pico „ 4 „ 



En ambos sexos. — Parte superior de la cabeza de un color castaño- 
dorado que se cambia en amarillo bronceado sobre el cogote; las plumas 



ZANCUDAS. 



83 



del lomo teñidas de avellano Intenso en el centro, con orillas de amarillo 
de ante; las escapulares y las hileras salpicadas de manchas menudas, 
compuestas de avellano-pardo y amarillo de ante; garganta blanca con una 
tinta por el medio, rubia; gorgnera y pechuga cubierta de plumas blancas 
con el centro manchado del color general, á mas de dos rayas negras, 
cortadas por fuera y desvanecidas hácia el centro; dos listas negras cor- 
ren por los costados de la garganta; pico y patas amarillo-verdoso. 

Esta garza crepuscular, arisca y solitaria permanece constantemente 
oculta entre el ramaje de los árboles, y su vida de inercia la protejo de 
las asechanzas del cazador, al paso que le asegura una presa abundante 
en los peces que juguetean descuidados á la sombra de aquellas orillas co- 
ronadas de verdura. Cuando pesca en las lagunas sumergida hasta los 
muslos, observa la misma quietud, la propia paciencia; pero si siente el 
mas leve ruido, alza su larguísimo cuello, mira sobre los juncos hasta ase- 
gurarse que nadie la acecha, y pronto vuelve á su primera postura. Así 
pasa las horas enteras hasta que llega algún pez o rana á su alcance. 

La época de sus amores comienza en Marzo y Abril: entonces los 
machos siempre mas numerosos que las hembras, se entregan al furor 
de los combates y disputan con encarnizamiento la conquista y favores pa- 
gados al fin de la lucha con una ternura que no han temido adquirir al 
precio de su propia sangre. 

Colocan su nido ú dos o mas varas del agua, construyéndole con pa- 
los, juncos entrelazados y arcilla, formando así un todo capaz de resistir 
á los esfuerzos del viento. La postura es de cinco huevos de fondo verdo- 
so, que á los veinte y cinco dias producen unos polluelos cubiertos de al- 
gún flogel sobre el lomo y pescuezo. 



48. ARDEA RUFESCENS , Gmd. 

GARZA CTJELLI-ROJA. ' 

Ardea rufescens, Gmel., Syst. Nat., vol. I, p. 628. — Pealéis Egrct Hcron, 
Ardea Pealü, Bonap., Amer. Orn., vol. IV, p. 96; joven. — Peale's 
Egret, Nutt., Man., vol, II, p. 49; jo' ven. — Reddish Egrct, Ardea ru- 
fescens, Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 411; vol. V, p. 604. — Col. de 
Gundl., n. 195. 



Longitud total 2 pies G pulg- „ lÍQ- 

— de las biazas 4 1 11 

— del pliegue del ala á su extremidad 1 1 4 

— de la cola ,4 'J 

— del pico ,, 4 11 



Librea de los ddidtos. — Cabeza y cuello cubiertos de plumas de un 
color rojizo bronceado; unas deshiladas como las del lomo de la Egretta, 



84 



ZANCUDAS. 



y Otras de una estructura parecida á las de la Garza azul. Las del moño 
siguen sin interrupción hasta el pecho, y las del lomo que son de un gris- 
azuloso-oscuro no pasan de la cola. Toda la parte inferior de un color 
gris-azuloso-claro; lorum y tercio del pico color de carne; el resto negro; 
parte desnuda del fémur, tarso y dedos de un azul ultramarino; iris blanco- 
Joven hasta los dos aTios. — El plumage presenta la misma forma que 
el del adulto, pero es enteramente blanco; pico de un color de lila muy 
pálido hasta su mitad y el resto negro; patas casi aplomadas con las escu- 
telas de la parte delantera manchadas de pardo y negro; iris de un ama- 
rillo blanquecino. 

49. ARDEA CÜBENSIS, Gundl 

LAM. XIII. FIG. I. SU PICO. 

GARZA CUBANA. 
Ardea cubensis, Gundl., sus manuscritos. — Col. de Gundl., n. 173. 



Lougitud total 2 pie 8 pulg. 8 lín. 

— de las brazas 4 8 8 

— del pliegue del ala á su extremidad 12,, 

— de la cola ,,5 4 

— del pico ,,5 8 



Enteramente blanca; pico y patas negros; el primero aplomado en 
su base; lorum amarilloso; iris amarillo-pálido. Ha sido muerta en los ca- 
yos de la costa del norte, pero jamas en las lagunas de tierra. El Dr. 
Gundlach me afirma no quedarle duda que esta especie se cambia en 
azul, pues la pudo observar á muy corta distancia, aunque no en ocasión 
de poder tirarle: este ejemplar era aplomado con una tinta ferruginosa 
en el ala. 

50. ARDEA BRUNESCENS, Gundl 

LAM, XII. 

AGUAITA-CAIMAN OSCURO. 
Ardea brunescens, Gundl., sus manuscritos. — Col. de Gundl., n. 94. 



Longitud total Ipié 7 pulg. 9 lín. 

— do las brazas 2 3 3 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, 6 ,, 

— de la cola „ 3 3 

— del pico „ 3 3 



Publico esta especie común en los campos de la Isla y á la que hasta 
ahora habíamos confundido con el Ardea virescens. La diferencia que 



ZANCUDAS. 



85 



existe entre ambas no pudo escapar á la perspicacia de nuestro amigo 
(íundlach, quien nos ha cedido un ejemplar y las notas de sus observacio- 
iies: por lo tanto haremos un paralelo entre ambas para que de este modo 
resalte mejor su diferencia. 

Longitud de la hembra Virescens: 1 pié, 5 pulgadas. — Longitud de 
ia nuestra: 1 pié, 5 pulgadas, C líneas. 

La parte superior de la cabeza es igual en ambas especies, lo mismo 
que las escapulares y timoneles; las cobijas del ala y remeras secundaria!* 
verdes, y con una orilla ferruginosa poco perceptible, al paso que el Vires- 
cens las tiene de un color bermejo-páüdo bien pronunciado: las remera*', 
sin la mancha blanca de la otra especie: las tectrices menores de la parte 
inferior del ala orilladas de pardusco, y en la otra terminadas por una 
mancha bermejiza muy clara: las mayores, pizarrosas sin blanco: las me- 
jillas del nuestro carecen de las diversas fajas que se ven en el Virescens, 
y hasta el lorum es mucho mas oscuro y la mancha amarilla campea en 
la parte inferior del ojo. Tampoco tiene en la parte delantera del cuello la 
pechera variada de blanco, sino de un moreno metálico variado de ferru- 
ginoso; patas y pico mucho mas oscuros. 



SCOLOPACIDAE. 

En esta gran familia se encuentran muchas aves pertenecientes á 
diversos géneros y que difieren notablemente unas de otras en su porte, 
librea y costumbres. Aunque algunas solo apetecen moluscos terrestres, 
casi todas frecuentan parages cenagosos y próximos al agua, viviendo la 
mayor parte á sus orillas. Estas últimas especies son sumamente socia- 
les, y sus numerosas bandadas alegres y juguetonas dan vida y alegría á 
las solitarias orillas de los lagos y marismas donde perennemente resue- 
nan sus melodiosos silbidos. Otras esencialmente marinas, se esparcen 
]>or las playas para buscar entre las algas cubiertas de espuma, los aue- 
lides y moluscos que las olas arrojan sobre la arena. 

Gen. ibis, Linn. 

Pico largo, delgado, arqueado, redondo en su extremo; mandíbula 
superior profundamente acanalada; faz desnuda; cabeza y cuello muy es- 
casos de plumas; tarsos desnudos hasta mas arriba de la rodilla; la se- 
gunda y tercera guia mas largas que las otras. 

11 



se 



ZANCUDAS, 



51. IBIS ALBA, Linn. 
COCO- 

Tantalus albus, Linn., Gmel., Lath. — White Ibis, Tantalvs albus, Wils., 
Amer. Orn., vol. VIII, p. 43. — Ibis alba, Bonap,, Syn,, p. 312. — White 
Ibis, Nutt., Man., vol. II, p. 86. — White Ibis, Ibis alba, Aud., Orn. 
Biog., vol. III, p. 173; vol. V, p. 593. — Ibis alba, Vieill. — Courly blanc 
í/' Amerique, BuíF., Pl. enl., n. 915. — Le Courly blanc du Brasil, Briss., 
vol, V, p. 339. Buff., t. VIII, p. U.— White curley, Csitesh.—Tantalm 
Coco, Gmel. — dbis Coco, Vieill., son jo'venes. — Col. de Gundl., n. 92. 

Longitud del pliegue del ala á su extremidad 1 pié ,, pulg. 10 lín. 

— de la cola „ 5 3 

— del pico , ,, 7 „ 



Macho adulto. — Enteramente blanco escepto las puntas de las cinco 
primeras guias del ala, que brillan de un color verde botella muy oscuro; 
pico y pies rosados; iris azulado. La hembra es del mismo color, pero algo 
mas chica y con solo cuatro guias teñidas de verde. 

Joven. — Cabeza y cuello cenicientos, rayados de pardo muy oscuro; el 
resto de la parte superior pardo metálico, esceptuando la rabadilla y base 
de la cola que son blancas, así como toda la paite inferior; patas color 
verdoso; parte desnuda de la cara rosado claro; iris pardo. 

Cuando el reflujo empieza á dejar en seco los esteros y marismas, y las- 
ólas apartadas salpican apenas la raiz de los manglares; innumerables 
bandadas de estas aves se acercan presurosas á recoger los anelides y lan- 
gostillas, antes que la creciente vuelva á ponerlos fuera de su alcance: así 
se les ve egecutar sus escursiones á las mismas horas en que tiene lugar este 
feiio'meno, bien sea durante el dia d á la incierta luz de las estrellas. Tam- 
poco se olvidan de visitar por Febrero y Marzo los pantános y lagunas si- 
tuadas á mucha distancia de la costa. En estos meses las aguas dismi- 
nuidas por una larga evaporación, se retiran hacia el centro y conservan 
su frescura bajo los florecidos nelumbios que anteponen á los rayos del 
sol, el verde broquel de sus robustas hojas, presentando en todo su cir« 
«;uito una superficie fangosa estampada por la huella de mil aves que ba- 
jan en tropel de todas partes con la esperanza de saciar alíí su apetito. 

Esta es la época en que se ven llegar volando unas tras otras y en 
filas ordenadas, las bandadas de los Cocos al mando siempre de un gefe 
que las dirige en sus evoluciones aéreas; viaje silencioso en que solo se 
j>ercibe una voz ronca y gutural, pronunciada sin duda con el objeto de 
animarse. Oigamos la relación que hace Audubon de sus costumbres. 



ZANCUDAS. 



87 



"El vuelo de este Ibis, dice, es rápido y continuo lo mismo que el de 
todas las demás especies del género. Se mueven en el aire batiendo « I 
ala y balanceándose alternativamente, y he pensado que podria depender 
del que se pone á la cabeza, porque con la mayor regularidad cada indi- 
viduo repite el movimiento del que le precede, de modo que toda la línr n 
parece tener oscilaciones regulares. Si se les dispara un tiro en este mo- 
mento, se deshace la fila y todo se desordena por algunos minutos; pero 
pronto vuelven á rehacerse y á seguir su curso como si nada hubiese su- 
cedido. El pájaro herido nunca trata de picar ni defenderse, pero si se 
siente alicortado, echa á correr con una velocidad estraordinaria. 

Otras veces los Ibis blancos, lo mismo que sus congéneres, se levan- 
tan á una altura inmensa donde egecutan lindas evoluciones: después <le 
haberse divertido así por algún tiempo, se dejan deslizar con asombrosa 
rapidez y se posan en los árboles o en el suelo. Si resplandece el sol en 
este momento, aparecen en toda su hermosura, y las negras extremida- 
des de sus alas forman un bello contraste con el blanco de sus plumas. Es 
muy curiosa la operación de que se valen á veces para buscar el sustento, 
y dá una prueba de la astucia de su instinto. La langostilla hace un agu- 
jero en tiempo de seca, que llega á la profundidad de cuatro pies, y como 
en el calor del verano se halla el Ibis blanco mas hambriento que nunca, 
se dirige con mucho cuidado hacia el montón de lodo que esta última ar- 
roja mientras abre su agujero; deshace la parte superior de la fábrica, 
tirando los fragmentos en la profunda cavidad que ha hecho el animal. 
Entonces se retira á media vara de distancia, y aguarda con paciencia el 
resultado. La langostilla molesta con el peso de la tierra, al momento se 
pone á trabajar para desembarazarse de ella, y por fin llega á la entrada 
de su cueva donde el astuto pájaro la atrapa." 

62. IBIS FALCINELLUS, Linn. 
COCO NEGRO. 

Ibis FalcincUus, Bonap., 8i/n., p. 312. — Bay or Glossy Ibis, Nutt., Man., 
vol. II, p. 88. — Glossy Ibis, Ibis Falcinellus, Aud., Orn. Biog., vol. IV, 
p. 608.— Col. de Gundl., n. 139. 



LongUud total ,. 1 pies 9 pulg. 10 lín. 

— de las brazas 3 3 5 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, 9 11 

— de 1,1 cola - , 3 5 

— del pico — 4 3 



Plumas de la cabeza, garganta y pescuezo pardas y orilladas de blarn 
co; todo lo demás de un color oscuro con reflejos purpúreos verdes é iri- 



88 



ZANCUDAS. 



sados; parte inferior de las alas y de la cola parda; pico de un color bron- 
ceado; la base y las partes desnudas de la cara negras; patas verdosas 
irías oscuras en las coyunturas; iris castaño. 

Esta es la especie á la cual di en el pro'Iogo el nombre de Ibis Gua- 
rauna, guiado por la opinión de mi amigo el Dr. Gundlach, quien habién- 
dola vuelto á observar últimamente en mayor número con la esplendente 
librea de los adultos, en las recientes escursiones practicadas por la cié- 
naga de Zapata, se apresuro á manifestai*me su error, mandando al 
mismo tiempo su verdadera clasificación y un individuo que cotejé con los 
tígemplares publicados en las magníficas obras de Bonaparte y Audubon. 
Las costumbres de estas aves en nada difieren de las de sus congéneres; 
mientras permanecen entre nosotros se les ve recorrer paso entre paso 
las llanuras, arroyos y rios vadeables: vuelan como los demás Cocos y se 
alimentan de las propias sustancias. 

Gen. NUMENIUS, .Bms. 



El pico de los Numenius solo difiere del de los Ibis, en ser cilindrico 
y con su mandíbula superior mas larga que la inferior; los dedos delan- 
teros están unidos en su nacimiento por membranas, y el posterior sus- 
pendido á una altura que no le permite llegar al suelo. 

53. NUMENIUS LONGIROSTRIS, Wils. 



CHORLITO. 



The long-hilled Curlew, Numenius longirostris, Aud., Amer. Orn., vol. VIH, 
p. 23. — Numenius longirostris, Bonap., Syn., p. 314.— Numenius longi- 
rostris, Long-hilled Curlew, Swains and Ridch., F. Bor. Amer., vol. lí, 
p. 376. — Long-hilled Curlew, Nutt., Man., vol. II, p. 94. — Long-hilled 
Curlew, Numenius longirostris, Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 240.; vol. 
V. p. 587,— Col. de Gundl., n. 159. 



Longitud total 1 pie 11 pulg. 9 lio. 

— de las bi'azas 3 4 4 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 11 „ 

— de la cola „ 5 „ 

— del pico..... „ 5 11 



Pico negro, con los ángulos de la boca y base de un color amarillo de 
«era, patas aplomadas con reflejos morados. Todo lo demás del plumage 
es de un color anteado con labores parduscos dispuestos de este modo: 



ZANCUDAS. 



89 



las plumas de encima de la cabeza^enteramente pardas, dejando de cada 
lado una orilla del color general; las de la cara y pescuezo con una estría 
longitudinal; dos líneas mas oscuras que parten desde el pico, dejan en 
medio el ojo, y terminan en la garganta que es casi blanca. Las plumas 
del lomo, rabadilla y alas son morenas con manchas marginadas del color 
general, formando fajas transversales imperfectas. Lo mismo son las re- 
meras menores, pero mas desarrolladas en la barba exterior; mástil de la 
primera blanco y el de las siguientes mas o' menos oscuro; color del soba- 
co amarillo de canela; plumas de los flancos con unas fajas transversales 
pardas en la barba exterior: pecho y vientre del color general sin estrías; 
cola con fajas transversales pardas. No podemos asegurar si esta ave se 
halla en nuestras playas solo de paso, o si avecindada en los cayos que las 
rodean, viene solo de vez en cuando á visitarlas, pues el único indivi- 
duo que pude ver, fué muerto en el mes de Julio, época de sus amores en 
los Estados-LT nidos. En sus costumbres, modo de vivir y vuelo, son ente- 
ramente parecidos á los Cocos, diferenciándose solo de estos en la manera 
de anidar que ejecutan, según Bachman, en el suelo, y tan próximos que 
no se puede pasar entre ellos sin pisarlos. 

"El Numenius pasa el dia en las marismas saladas de las que sale ai 
acercarse la noche, y permanece hasta la madrugada en las orillas are- 
nosas del mar. Cuando el sol empieza á ocultarse tras el horizonte, se le- 
vantan en pequeñas partidas de cinco o seis individuos, y se engruesa su 
númei'o en el tránsito, con los que sucesivamente van agregándose. Son 
sumamente astutos y no se posan nunca sin haber dado algunas vueltas 
al rededor del parage donde intentan hacerlo, y aun después establecen 
centinelas que al ver al cazador, empiezan á mover las alas y dan el grito 
de alarma, á cuya señal dejan todos de comer y espían sus movimientos: 
algunas veces un solo paso basta para que se levanten, y en el mismo mo- 
mento echan todos á volar, prorrumpiendo en alaridos." 



Gen. limosa, Bechst. 



Pico derecho, ligeramente arqueado hácia arriba y mas largo que eí 
de las Becadas, acanalado hasta la punta que es flexible; dedos ester- 
nos algo palmeados en su oríjen; su conjunto es mas gallardo que el de las 
otras Escolopacideas y sus piernas mucho mas elevadas. 



90 



ZANCUDAS. 



54. LIMOSA FEDOA, Wils. 
BARGA. 

(rreat marhlcd godwíf, Limosa fedoa, Wils., Ain. Orn., vol. VII, p. 30, 
pl. LVI, fig. 4. — La Barge roussc de la Baie d''Hudson, Buff., VII, 507. 
— American Godirit, Lath., Spi., 3, p. 142 — La Barge roiisse d'Améri- 
que, Briss., 5, p. 287, n. 7. — Limosa fedoa, Bonap,, Syn., p. 328. — Grea f 
Marhled Goduit, Limosa Fedoa, Aud., Orn. Biog., v. III, p. 287. — 
Col de Gundl. 1 n. 185. 



Longitud total 1 pié 8 pulg- 6 lín. 

— de las brazas 2 10 3 

— del pliegne del ala á su extremidad ,, 9 8 

— de la cola ,,3 9 

— del pico „ 5 „ 



Todo su plumage es castaño rojizo con rayas transversales pardas; 
la cola listada paralelamente sobre el propio fondo; las primeras remeras 
del ala negruzcas, y las segundas de un bayo rojizo, punteado de negro. 
Varian mucho sus colores según la edad, estación o sexo del individuo. 

He observado varias veces esta especie sobre los bancos formados 
en la desembocadura del rio de Caunao, que desagua en la bahia de Cien- 
fuegos, donde se la suele ver en pequeños pelotones de cinco o seis indi- 
viduos sobre los troncos que amontonan las crecientes. Cuando la mare- 
jada producida por las bi-isas les impide buscar alimento en aquel parage, 
revolotean de uno á otro lado, despidiendo un silbido grave, hasta que en- 
cuentran un recodo fangoso donde se posan, formándose en líneas i'egula- 
res. En seguida comienzan á avanzar hundiendo el pico como las becadas, 
metiéndose en el agua todo lo que les permite su profundidad, y aun en- 
tonces levantan las alas siguiendo adelante hasta que obligadas por la pro- 
fundidad echan á volar y retroceden á la orilla para comenzar de nuevo. 

Muchas veces les he visto peinar sus plumas y recibir el calor del sol 
naciente sobi-e los bancos, sin espantarse de la proximidad de mi canoa, 
siendo tan confiadas que se les puede contemplar horas enteras á distan- 
cia de cuarenta á cincuenta pasos. 

Si están en reposo, permanecen sobre un pie mientras el apetito no 
despierta su apatía, pero cuando tratan de volver á mariscar se arremoli- 
nan hacia el punto mas elevado, y ensayando su canto vuelan unas des- 
pués de otras en pelotones de cuatro o cinco. Igual género de vida conser- 
varon todo el invierno que pude observarlas en la orilla del rio, mas ha- 
Iñéndome ausentado de este punto en los meses de Abril y Mayo, no las 



ZANCUDAS. 



91 



encontré á mi regreso. Supongo que atravesarían en dicha época los ma- 
res para propagarse en la costa de la Florida, patria de esta delicada 
especie. 

Gen. LIMNODROMUS. JVagl'? 

Este género reúne con el pico de la Scolopax, las patas y costumbres 
do los Totanus, formando así el tránsito entre estos dos géneros. 

55. LIMNODROMUS GRISEUS, Wagl. 
LAGUNERA. 

Ued-hreasted Snipe, Scolopax novehoraccnsis, Wiis,, Amer. Orn., vol. VIÍ, 
p. 48. — Scolopax grísea; Bonap. Syn., p. 330. — Scolopax novehoracensis, 
New-Yorlc Godwit, Swains, and Rich., F. Bor. Amer., vol. II, p. 398. — 
BroioH or Red-hreasted Snipe, Nutt., Man., vol. II, p. 181. — Red-hreas- 
ted Snipe, Scolopax novehoracensis, Aud. Orn. Biog., vol. IV, p. 285. — 
Col. de Gundl., n. 148. 



Longitud total 1 pies 1 pulg. líu. 

— de las brazas 1 8 11 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 5 9 

— del pico ,, 2 8 

— de la cola „ 2 9 



Plumage de verano. — Parte superior del cuerpo, de un color aceltu- 
nado-amarilloso, rayado de rojo lustroso; las escapulares marginadas con 
este color; las coberteras superiores de la cola y las timoneles de un color 
amarillo rogizo, marginadas de negro, atravesadas con siete fajas y ter- 
minadas de blanco. Una faja roja campea entre el pico y el ojo; lorum 
oscuro. Parte inferior color de canela con rayas y manchas negras, que 
van aumentando sobre las cobijas de la cola. 

Plumage de invierno. — Parte superior de la cabeza y posterior del 
pescuezo de un color gris aplomado; plumas del lomo, escapulares y co- 
berteras con el centro oscuro y márgen aplomado, una faja blanca pasa 
sobre el ojo; párpados blancos; garganta y vientre blancos y con los flan- 
cos salpicados de gris; tapadas de la cola con manchas muy oscuras ha- 
cia el estremo; parte superior de las coberteras y rabadilla de un blanco 
muy puro, bareteadas de negro intenso. 

Esta especie es bastante común en los cayos de la costa del norte, 
donde nuestro amigo Gundlach la ha encontrado; pero apesar de sus re- 
petidas visitas, nunca pudo conseguirla en toda la pureza de su librea 



92 



ZANCUDAS. 



nupcial; hecho por el cual podemos inferir su emigración á otros paises en 
la época del celo, pues es ave que al comenzar la primavera adquiere 
])ronto su ti'age de boda, según las relaciones de los autores americanos. 

Sus costumbres participan de las del Sarapico y la Becasina; provis- 
tas de patas tan altas como las de los primeros, y de un pico igual al de 
las segundas, recorren con ventaja las playas arenosas y los bancos fan- 
gosos donde se les ve persiguiendo los insectos que giran sobre el agua (í 
desenterrando las lombrices ocultas en el fango. A veces marchan por 
medio de las lagunas de poco fondo, con el cuerpo inclinado y la cabeza 
baja, dardeando el pico á uno y otro lado para atrapar cuanto se presen- 
ta á su alcance. Si no encuentran nada en el agua, perforan el terreno de 
las orillas, hundiendo el pico repetidas veces lo mismo que las Becasinas. 
Se conoce el par age donde han estado por la dirección perpendicular de 
MIS agujeros. 

Su vuelo es elevado y bien sostenido: antes de emprenderlo se reúnen 
rn pelotón, levantan sus alas casi al mismo tiempo, y se remontan arre- 
molinados á cierta altura desde donde toman dirección y se alejan con ra- 
pidez hasta perderse de vista. Su carne es buena, aunque no tan esqui- 
sita como la de la Becasina. 

Gen. TOTANUS, Briss. 

Pico recto, delgado, casi cilindrico y terminado en una punta bastan- 
te dura; tarsos altos y delgados; dedos exterior y medio unidos en su 
origen por una membrana muy desarrollada; el pulgar toca al suelo con 
su extremo. 

56. TOTANUS SEMIPALMATUS, Lath. 

SARAPICO REAL. 

The semipalmated Snipe or Willet , Totanus semipalmatiis , Aud,, Orn. 
Biog., vol. III, p. 510. — Scolopax se?tdpalmatus, Lath., Ind. Orn., voL 
II, p. 722. — Semipalmated Snipe, Scolopax semipalmata, Wils., Amer. 
Orn., vol. VII, p. 27, pl. 56, f. 3.— Col. de Gundl., n. 160. 



Longitud total 1 pies. 2 pulg. 8 líu. 

— del pliegue del ala á su extremidad 2 3 6 

— de las brazas , 7 10 

— de la cola ,, 3 (i 

— del pico ,,2 4 



^ Cabeza y cuello surcado de rayas negras y blancas sobre un fondo 
ceniciento. Toda la parte superior del cuerpo se vé sembrada de una por- 



ZANCUDAS. 



93 



cion de manchas negras de figura lanceolada. La parte inferior mosquea- 
da de negro sobre fondo blanco, muy cargado en el pecho y ai)enas vi- 
sible en el vientre; sobre los costados unas rayas transversales del mis- 
mo color. Remeras mayores negras, atravesadas por una mancha 
blanca; las timoneles del centro de la cola cenicientas con rayas negras; 
las exteriores blancas; los pies azulosos y los dedos reunidos por una 
inembi'ana corta. Pico grueso, robusto y del color de las patas. 

Tengmos ademas otro Sarapico que por sus mayores proporcio- 
nes parece ser variedad del presente. Jamas se encuentra esta última 
especie en las lagunas de agua dulce; llegan en bandadas, y son tan con- 
tiados que se les puede conducir y amontonar para hacer el tiro mas pro- 
\ echoso; pero su carne es sumamente desagradable por su pronunciado 
gusto al marisco. 

57. TOTANUS VOCIFERUS, Wils. 



SARAPICO GRITON. 

The Tell-tale Godwit or Snipe, Totanus vociferus, Wils., A/iicr. Oni., mA 
VII, p. 57. — Totanus melanoleucus, Ord., ib. — Tlie spotted Snipe, Poim. 
Amer. Zool., vol. II, p. 170. — Tcll-tale Godirif., Totanus mclanohiiriis 
Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 68.— Col. de Gundl., n. 140. 

Longitud total 1 pie 3 pulg. 5 lín. 

— de las brazas 2 2 G 

— del pliegue del ala á su extremidad ,,7 5 

— de la cola ,, 3 8 

— dul pico ,, 2 t) 



Parte superior apizarrada con una mezcla de manchitas l)l;Ui( a-<; 
garganta, vientre y tapadas de la cola blancas; patas amarillas. Se dis- 
tingue solo por su mayor tamaño del Totanus flavipes. 

Por grandes precauciones que se empleen, por mucho que sea v\ 
cuidado y sigilo con que nos acerquemos á las orillas donde pesca este 
l»rudente y desconfiado Sarapico, pocas veces logiamos llegar á tiro siu 
liaber alarmado su extrema vigilancia. Dotado de un oido suniaiiiente 
delicado, el crugido de una ranm, el ruido mas imperceptible bastan 
para darle á conocer la proximidad del enemigo, lo cual anuncia coit 
lili grito prolongado parecido al de nuestro Frailecillo, auu<iue mas agu- 
do y penetrante. A esta voz de alarma, responden sus compañeros (pie 
se agrupan levantando las alas como si se preparasen á la fuga; ])ero 
si el cazador tarda en presentarse, vuelven poco á poco los mas de ellos 
a sus ocupaciones mientras los restantes mas desconfiados se ender<'/,au. 



94 



ZANCUDAS. 



corren de un lado á otro, y atisban entre las matas para distinguir el ob- 
jeto de su esj)anto. 

Son menos desconfiados cuando se hallan en los bancos de ai*ana o 
sobre las playas. En el primer caso esperan al bote á menos de cuarenta 
pasos; pero si se les persigue á pié, aguardan á la distancia de unos cien 
pasos, se balancean dos o tres veces, emprenden una carrera detenién- 
dose á esperar cpie vuelva á aproximarse el cazador para correr de nuc- 
^ o, manteniéndose de este modo á la misma distancia de su enemigo hasta 
conocer claramente su intención, pues si le ven redoblar el paso o diri- 
girles la puntería, echan á volar en el momento, cruzan la bahía o ense- 
nada y se retiran á las marismas mas inaccesibles. Cuando están posa- 
dos y descubren una bandada de su especie por los aires, la reclaman con 
gritos particulares. A esta señal cambia de dirección aquella, desciende 
al instante y se incorpora á los primeros, que la reciben con marcadas 
muestras de contento. 

58. TOTANUS MACULARIUS Wils. 

SARAPICO MOSQUEADO, 

Spotted Sandjñper, Totanus tnacularkis, Wils., Am. Orn., vol. VII, p. 04. 
— Totanus macularius, Bonap., Syn., p. 325. — Spotted Tatler or Pcct- 
veet, Nutt., Man., vol. II, p. 162. — Spotted Sandpiper, Totanus macula- 
rius, Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 81. — Col. de Gundl., n. 59. 



Longitud total pies 8 pulg. 3 líu. 

— de las brazas 1 1 10 

— del pliegue del ala á su extremidad. 4 

— de Ja cola , 2 4 

— del pico „ 1 \í¡ 



Toda la parte superior, las escapulares, remeras y timoneles de un 
color pardo ceniciento con reflejos metálicos; cada pluma con una mancha 
lanceolada, y tres d cuatro en cada una de las escapulares. La parte in- 
ferior blanca con mosquetas negras menudas en la garganta, y mas gran- 
des sobre la pechuga y vientre; pico amarilloso, patas color de ante; el 
dedo externo y medio unido en su origen por una membrana bastante 
desarrollada. 

En medio de tantas especies desconfiadas como nos presenta la fa- 
milia de los Sarapicos, encontramos esta, notable por su familiaridad y 
hábitos apacibles: verdad es que no despertando la codicia del cazador su 
cMierpo diminuto, se vé mucho menos espuesta á sus tiros que las demás 
especies. Así puede recorrer sin recelo las orillas mojadas de la playa, á 
no ser que se le aproximen demasiado, y aun entonces prefiere alejarse 



ZANCUDAS. 



1)5 



corrieudo de trecho en trecho, con movimientos semejantes á los de los 
demás Sarapicos. Cuando busca su alimento recoje aceleradamente los 
despojos que arrojan las olas sobre los arenales, huyendo y avanzando 
delante de ellas. A veces levanta sus alitas para preservarlas del agua, y 
de este modo parece que desafía los embates del mar. 

Esta especie lo mismo que el Sarapico solitario no se acompaña con 
las demás, á lo menos mientras reside en estas costas, y he notado que 
siempre están diseminados en los parages que cada uno elige para hacer 
>iiis escursiones. 

Los dias que la mar se agita demasiado, abandona sus orillas y bus- 
ca en la de los lagos un asilo que á mas de prestarle abrigo, le propor- 
cione un alimento análogo á su apetito. En la mar solo necesita correr 
para alcanzarlo; pero en las lagunas se vé obligado á desplegar una tác- 
tica enteramente nueva. Aquí los gusanos se hallan cubiertos de una mez- 
cla de arena y fango demasiado pesada para sus débiles fuerzas; pero la 
industria triunfa de este obstáculo. Busca el terreno donde habitan las 
anélides y corre por encima, no sé si con el objeto de estremecer el piso, 
ó para cegar sus agujeros: lo cierto es que se le vé patear con mucha vi- 
veza, cejar un poco y arrojarse veloz contra tierra, de donde las mas ve- 
ces levanta alguna lombriz. 

No se cuando llegan ni cuando nos dejan, pero he notado que en .Ju- 
nio y Julio apenas se les encuentra. 

59. TOTANUS HIMANTOPTfS, Nobis. 

SARAPICO ZANCUDO. 

Tringa Himantopus, Bonap., p. 316. — Tringa Douglassii, Swains., 

— Doiiglass Sandpiper, Swains and. Rich., F. Bor. Amer., vol. II, p. 
379. — Tringa Himantopus, Slender-shank Sandpipcr, Swains and Rich., 
F. Bor. Amer., vol. II, p. 380. — Long-lcgged Sandpipcr, Aud., Stilt 
Sandpiper, Douglass' Stilt Sandpiper, Nutt., Man., vol. II, p. 138, 140, 
141. — Long-kggcd Sandpiper, Tringa Himantopiis, Aud., Orn. Biog., 
vol. IV, p. 3.32.— Col. de Gundl., n. 144. 



Longitud total „ pié lO pulg. 1 lin. 

— de las brazas 16 2 

— del pliegue del ala á su extremidad 5 3 

— de la cola „ 2 4^ 

— del pico „ 1 8 



Describiremos esta especie entre los Totanus, guiados por la mem- 
brana entre los dedos, aunque los autores la mencionan como Trinca 



96 



ZANCUDAS. 



considerando la forma del pico. Por falta de obras no podemos saber en 
(jiie difiere del Eurinorhynchiis griseus de Wilson, especie cuyo carácter 
es tener un pico largo y terminado en su extremo por una pequeña pale- 
ta que también observamos en nuestro pájaro, 

El plumage varia según la estación, tanto que ha dado motivo par;» 
formar algunas especies. 

Librea de verano. — Parte superior cubierta de plumas pardas con 1m 
orilla perfectamente rodeada de un color ceniciento algo rojizo; las plu- 
mas del cogote algo mas cenicientas; el ojo cubierto por una ceja ferru- 
ginosa, que termina en la nuca, y otra del mismo color que pasa por de- 
hajo del ojo y termina en el oido. Parte inferior enteramente blanca, 
atravesada en la región abdominal por fajas cenicientas; patas que parti- 
cipan del olivado y amarillo; pico negro olivado en la base. Iris pardo 
oscuro. — Tiene iguales costumbres que los demás Totanus. 



Gen. HEMIPALAMA, Bmap. 



Pico estrecho y comprimido en la quilla; surcos nasales muy prolon- 
gados; dedos delanteros unidos por membranas muy desarrolladas. 



60. HEMIPALAMA SEMIPALMATA, Wih. 



SARAPIQUITO PECHI BLANCO. 



^emiiialmated Sanrlpiper, Tringa semipalmata, Wils., Avur. Orv., \o\. 
Vil, p. 131. — Tringa semipalmata, Bonap., Syn., p. 316. — íiemipahna- 
led Sandpiper, Nutt., Man., vol. II, p. 136. — Semipalmated Sandpiper, 
Tringa semipalmata, Aud., Orn. Biog., vol. V, p. 110. — Col. de Gundl. 
n. 174. 

Longitud total 1 pie 6 pulg. 10 lín. 

— de las brazas 1 6 3 

— del pliegue del ala á su extremidad .... „ 4 1 ' 

— de la cola „ 2 

— del pico „ 1 1 



Plumage de i 7ivierno. —Farte superior cubierta de plumas cemcien- 
ías, orilladas de blanco y con una mancha negra en su centro; remeras 
morenas; cola parda; rabadilla negra; frente, cejas, gai-ganta, pecho y 
vientre de un blanco puro. 

- _ Plumage de verano. — Las plumas de la parte superior tienen la orilla 
ferrtf^ájiosa en su base, formando así un plumage variado. 



ZANCUDAS. 



97 



Aunque no he observado separadamente las costumbres de estos di- 
minutos Sarapicos, puedo asegurar que se reúnen casi siempre á las es^- 
pecies mas chicas del género Tringa, con las cuales forman numerosas 
bnndadas que vuelan de una parte á otra en las ensenadas y bahías para 
rsplorar los bancos fangosos que el reflujo deja en seco á las orillas de 
los cayos y en la desembocadura de los rios. 

Alegres y vivarachos se les vé correr allí de una parte á otra en bi!>- 
cíi de gusanos é insectos acuáticos, manifestando su gozo con silbidos 
dulces y temblorosos que emiten con mas fuerza al aproximarse unos ú 
otros. Su vuelo, aunque somero, es bien sostenido, y solo lo emprenden 
])ara salvar las distancias interceptadas por el agua. Lo mismo (jue sus 
congéneres cortan el aire en línea recta hacia la orilla donde quieren 
Trasladarse; pero antes de tomar tierra cambian todos á un tiempo de 
dirección, giran en forma circular, se arremolinan en seguida y descien- 
den apiñados sobre el suelo, esparciéndose después en todas direcciones. 

También acuden á los arroyos y lagunas distantes de la costa cuan- 
do la frecuencia de las lluvias acarrea mucho fango á sus orillas. 

61. HEMIPALAMA MINOR, Gundl 

LAM. XIII. SU PICO. 

SARAPIQUITO. 
Hemipalama minor, Gund., sus manuscritos. — Col. de Gundl., n. 126. 



Longitud total „ pies. 6 pulg. 7 lin. 

— del pliegue del ala á su extremidad 1 1 ;•! 

— de las brazas 4 

— de la cola , 1 11 

— del pico „ 9¿ 



Esta especie, enteramente igual á la precedente con respecto á su 
plumage, se distingue fácilmente jwr su pico mas corto, tarsos mas ele- 
vados y membrana interdigital juas dilatada. 



Gen. TRINGA, Briss. 

Pico de la misma forma que en el género anterior: dedos delanteros 
enteramente libres. 



98 



ZANCUDAS. 



62. TRINGA PECTORALIS, Bonap. 

SARAPICO DE RABADILLA NEGRA. 

Pectoral Sandpiper, Tringa pectoralís, Bonap., Amer. Orn., vol. IV, p. 
43. — Pectoral Sandpiper, Tringa pectoralis, Nutt,, Man.,\o\. II, p. 111. 
— Pectoral Sandpiper, Tringa pectoralís, Aiid., Orn. Biog., vol. III, 
p. 601; vol. V, p. 582.— Col. de Giindl., n. 147. 



Longitud total „ pies 9 pulg. 4 lín. 

— de las brazas 1 7 5 

— del pliegue del ala á su extremidad ,5 1 

— del pico ,, 2 11 

— de la cola „ 2 3 



Parte superior de la cabeza cubierta de plumas con el centro aeí;ro 
y orilla de un color bayo claro; parte superior del cuello mosqueada de 
luigro; el lomo y escapulares con plumas negras, orilladas de rojizo; parte 
superior del ala cubierta de plumas como las del lomo, pero sin color ro- 
jizo; garganta blanca; partes delanteras del cuello y pechuga cubiertas 
de plumas cenicientas con centro negro; parte inferior blanca; rabadilla 
negra; pico negro en la base y olivado en el resto; iris pardo oscuro. 

Este Sarapico parece que llega á nuestra Isla en tiempo de invierno, 
pues solo en esta época pude encontrar algunos individuos en los mercados. 

63. TRINGA SCHINZII, Bojiap. 
SARAPICO DE RABADILLA BLANCA. 

Schinz's Sandpiper, Tringa Schinzii, Bonap., Amer. Orn., vol. IV, p. 69. — 
Tringa Schinzii, ScJiinz's Sandpiper, Swains and Ridch., F. Bor. Amer., 
vol. II, p. 384. — Schinz''s Sandpiper, Nutt., Man., vol. II, p. 109.-¿icA/«2'.v 
Sandpiper, Tringa Schinzii, Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 529. — Col. 
do Gundl., n. 133. 

Longitud total ,, pié 8 pulg. 1 lín. 

— de las brazas 1 4 5 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 5 i 

— de la cola „ 2 7 

— del pico „ „ 8| 

Solo se diferencia esta especie de la precedente por su menor tama- 
ño, por la blancura de su rabadilla y por el color mas oscuro del pico y 
de las patas. 



ZANCUDAS. 



99 



Sus costumbres se asemejan mucho á las del Sarapico solitario, di- 
ferenciándose solo en ser mas aficionados á las aguas salobres, por lo 
nial se les encuentra casi siempre á orillas de las marismas y ensenadas 
formadas en las costas por las crecientes del mar. En estos parages pes- 
can tranquilamente, inquietándoles poco la presencia del hombre. Son 
tardíos en emprender el vuelo, y cuando lo hacen se remontan á una al- 
tura considerable, desde donde dirigen su descenso á las lagunas que vi- 
sitan de costumbre. 

64. TRINGA RUFESCENS, VieiU. 
SARAPICO PAJIZO. 

Bnff-hreasted Sandpiper, Tringa ntfescens, Nutt., Man., vol. II, p. 11-3. — 
Buff-hreasted Sandpiper, Tringa rusfcsccns, Aud., Orn. Biog., vol. III, 
p. 451.— Col. de Gundl., n. 128. 

Longitud total ,, piés. 9 pulg. 8 Iíd. 

— de las brazas. 1 G 9 

Parte superior de un color gris amarilloso; cada pluma tiene una 
mancha bronceada en el centro; las coberteras de las alas verdinegras 
con el extremo blanquecino; las dos timoneles centrales de un verde bron- 
ceado muy lustroso y ligeramente marginadas de blanco; mejillas y cos- 
tados del cuello de un amarillo pajizo; flancos salpicados de negro bron- 
ceado; lo demás de las partes inferiores es de un amarillo ferruginoso 
muy pálido. 

Esta especie ha sido observada por el Dr. Gundlach entre la yerba 
de las lagunas apartadas de la costa, donde sigue un modo de vida muy 
parecido al de la Tringa Bartriamia. 

Gen. STREPSILAS, lUig. 

Pico mediano, duro en su extremo, fuerte y algo inclinado hacia ar- 
riba; ventanas nasales pei-foradas de parte á parte; pies medianos con 
tres dedos delante y uno atrás; los anteriores unidos en su nacimiento por 
membranas casi imperceptibles; primera guia mas larga que las otras. 
Su nombre genérico proviene déla costumbre de voltear las piedras para 
atrapar los gusanos que se encuentran debajo. 



JOO 



ZANCUDAS. 



65. STREPSILAS INTERPRES, Linn. 

LAM. XV. 

SARAPICO. 

Íjc tourne-pierre a collier, Strepsilas collaris, Temm., Man. Orn., t. If, 
|). 553. — Turnstone, Tringa inferpres, Wils., Amer. Orn., vol. VII, p. 
32. — Strepsilas Interpres, Bonap., Sijn., ]>. 299. — Strepsilas Interpres, 
Turnstone, Swains and Ridch., F. Bor. A/ncr., vol. II, p. 371. — Turs- 
tone or Sea Dotterel, Nutt., Man., vol. II, p. 30. — Turnstone, Strepsilas 
Interpres, Aiid., Orn. Biog., vol. IV, p. 31, — Col. de Gundl., n. 108. 



Longitud total ,, piés. 10 pulg. 9 lín. 

— de las brazas 1 8 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 5 10 

— de la cola „ 3 6 

— del pico 2 10 



Parte superior de la cabeza compuesta de plumas bermejas con cen- 
tro oscuro; frente, garganta y un espacio entre el ojo y pico de un blanco 
])uro; una faja longitudinal y otra transversal sobre las alas del mismo 
color; vientre y abdo'men blancos; sobre la frente una faja negra que pa- 
sa por delante de los ojos, cae por los costados del cuello y se une en el 
jjccho, formando dos manchas negras; escapulares y coberteras de las 
alas color de canela con manchas oscuras; pico negro y amarillo; pies co- 
lor de naranja. 

Este pájaro no es de los mas comunes en nuestras playas y riberas^ 
á lo menos en las que forman las bahías. Solo en verano se les encuentra 
algunas veces en bandadas de cinco o seis individuos sobre los arrecifes 
(> restingas que se avanzan al mar. Allí permanecen horas enteras inmo'- 
\ iles, y no se levantan á menos de no verse sorprendidos. Si se les caza 
]ior mar, esperan impávidos al bote que se les acerca vogando suavemen- 
te; pero si la proximidad les infunde sospechas dá uno la señal de alarma, 
y contestan sus compañeros con un murmullo parecido al trino de una 
ñauta, se forman en hilera y se preparan para la huida. En este momen- 
to es menester desviar la proa sin parar la voga, pues atentos al menor 
< ambio, tienden el vuelo despidiendo pitidos, y se alejan rasando las 
aguas hasta perderse de vista. La distribución caprichosa de sus colores, 
desplegándose en tales momentos, forman un agradable contraste con el 
a/uloso elemento. No adquiere el macho toda su hermosura sino al cabo 
de muchas mudas. 

Gen. arenaria, Bechst. 
Difieren de las Tringas solamente por la falta del dedo posterior. 



ZANCUDAS. 



101 



66. ARENARIA CALIDRIS, Bechst 
SARAPICO BLANCO. 



Rudáy plovcr, Charadrius ruhidus, Wils., Amcr. Oni., vol. VII, p. 129, 
(plumaje de verano). — SandcrJiug plovcr, Charadrius Calidris, Wils., 
Amer. Orn., vol. VII, p. 68, (plumage de invierno). — Calidris arenaria 
Sanderling, Svvains and Ricli., F. Bar. A/iier., vol. II, p. 3(56. — Saii- 
derling plovcr, Calidris arenaria, Niitt., Man., vol. II, 4. — Sanderling. 
Tringa arenaria, Aiid., Orn. Biog., vol. III, p. 231; vol. V, p. 582. — 
Petife Mauheehe grise, Briss., V, t. 20, f. 2.— Viell., Gal, 234.— Col. de 
Gundl., n. 179. 

Longitud desde el pliegue del ala á su extremidad.. ,, piés. 5 pulg. lilíu. 

— de la cola. ,, 2 5 

— del pico - 1 11 



Pico mediano, derecho, flexible en toda su longitud y un poco arquea- 
do; aberturas nasales Jnuy estrechas y al principio de un surco que corre 
por toda la longitud del pico; lengua fina y puntiaguda; tres dedos sin 
membrana; alas medianas, y las primeras guias mas largas que las demás. 

Habiéndolo encontrado casi siempre con su traje de boda, le dieron 
ú conocer con el nombre de Caradrius ruhidus, denominación que solo le 
conviene en la época de sus amores, pues todo el resto del año viste una 
librea particular enteramente diversa. Temink y otros autores le llama- 
ron por esta razón variahilis como mas conveniente á sus diferentes es- 
tados. Meyer, en fin, lo separó de la familia de los Charadrius, estable- 
ciendo solo para él su género Arenaria, que espresa con una sola palabra 
las localidades á que parece dar la preferencia. 

El que sirve de tipo fué muerto en una playa de la costa de Cárde- 
nas por mi amigo D. Ramón Torrens, cpiien lo cedió al Dr. Gundlach. 
Cuando viste la librea de invierno, toda la parte superior y los costados 
del cuello son de un color ceniciento blanquecino con una mancha mas in- 
tensa en el centro de cada pluma; la frente, la garganta y la parte delan- 
tera del cuello de un precioso blanco; guias blancas en su origen y negras 
en su extremidad; pico, iris y tarsos negros. 



13 



102 



ZANCUDAS. 



CHARADRIADAE. 

La mayor parte de las aves que componen esta familia son amigas 
de internarse en los campos, sobre todo en aquellos donde la tierra remo- 
vida les permite encontrar lombrices de que gustan mucho. Otras buscan 
los moluscos marinos que cojen á lo largo de la línea de las aguas o entro 
el fango de las marismas. Todas ellas corren con velocidad y vuelan per- 
fectameate; pero solo emplean este medio para trasladarse ú lugares rauy 
distantes o que se encuentran interceptados por el agua: por lo demás se 
asemejan á las aves de la familia precedente, con las cuales se les en- 
cuentra muchas veces reunidas. 

Gen. HIMANTOPUS, Bríss. 

Pico delgado; tarsos estremadamente largos, flexibles y sin pulgar; 
tres dedos, de los cuales el del medio está reunido al esterior por una 
membrana; uñas cortas y aplastadas; alas agudas. 

67. IIIMANTOPirS NIGRICOLLIS, Vieill. 
ZANCUDO. 

Black-necked Stilt, Himantopus mgricollis, Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 
247. — American Stilt, Himantopus Mexicanus, Wils., Amer. Orn., vol. 
VIII, p. 52, pl. LVII, f. 1. — Himantopus nigricoUis, Bonap., L'Echasse 
du Mexique, Briss., vol. V, p. 36. — Vieill, Gal.229. — Col. de Gundl. n. 80. 



Longitud total 1 pies. 3 pulg. 4 lín, 

— del pliegue del ala á su extremidad. 2 2 6 

— de las biazas. . „ 9 3 

-ry de la cola.. „ 3 6 

— del pico , 2 10 



Frente, parte delantera del cuello, toda la inferior, así como una 
mancha detras del ojo, son de un blanco hermoso que resalta sobre el ne- 
gro de azabache de su cabeza; parte posterior del cuello, alas y lomo de 
un negro profundo; la cola es cenicienta y las patas rosadas. 

De todas las aves de ribera que visitan nuestras playas, ninguna pre- 
senta un tipo mas notable qu^ esta: provista dé patas larguísimas y delga- 
das parece que se sostiene sobre zancos; pero &u cuello compensa también 



ZANCUDAS. 



1B3 



aquella falta, que lejos de parecer desproporciottada, hace mas espigada 
y esbelta sü figura. 

Suele encontrarse por la riiañana y por la tarde en las mas solitarias 
lagunas, o' en los afluentes que se deslizan por los parages menos frecuen- 
tados de las haciendas, donde en armonía con la alegre multitud de Sara- 
picos y Gallaretas, busca entre el fango los moluscos y gusanillos de que 
se alimenta. Si se establece en una comarca, acostumbra visitar una tras 
otra todas las aguadas, siendo lo mas notable, que siempre se les encuen- 
tra á las mismas horas reunidos eii pequeños pelotones compuestos del pa- 
dre, madre y cinco d seis polluelos. 

En las lagunas vadeables se vé pasear á los Zancudos en silencio y 
pei'fectamente alineados detras de los viejos que los conducen en todas 
sus escursiones, velando por su seguridad, y apartándolos de los senderos 
que su esperiencia les hizo conocer como peligrosos. Al distinguir algún 
objeto capaz de infundir sospechas alarmantes, manifiestan su recelo con 
unos gritos estraños, que se escuchan con cierta sensación agradable en 
medio de aquellas mudas soledades. 

Si alguno se les aproxima levantan el vuelo, dan vuelta al rededor 
pasando y repasando sobre la persona á quien temen para conocer me- 
jor sus intenciones, y después bajan á posarse á cierta distancia, balan- 
ceándose como si les fueia difícil sostener su cuerpo en equilibrio. 

El cazador aprovecha esta medida precautoria para tirarles, y lejos 
de tratar de sorprenderlos, se adelanta determinado hácia la punta mas 
saliente con la escopeta bien cargada, la llave sobre el disparador y el 
dedo apoyado sobre el guarda-monte. Pronto distingue la bandada que se 
le dirige, pero no calculo la rapidez de su vuelo, y los dejo' cruzar sin ha- 
ber podido encañonarlos. Sigúelos con la A'ista, forma el proyecto de estar 
bien sobre sí, mas esta vez no supo por cual decidirse, deseoso de aprove- 
char bien su tiro, y cuando pensó hacer fuego estaban lejos de su alcance; 
reniega entonces de su indecisión al paso que contempla sobresaltado la 
estension de su huida; pero vuelve á renacer su esperanza al verlos dar la 
vuelta: ya empieza á oir claros sus gritos y al momento pasan unos tras 
otros en línea horizontal con el cuello recto y las patas tendidas hácia 
atrás que sobresalen bajo la cola como dos varillas de coral. El tiro parte 
y á la detonación, aquellos á quienes no alcanzo el plomo, encorvan su lí- 
nea remontándose mas y mas, hasta que mirándose ya bien elevados se 
dirigen á otra laguna, mientras las pobres víctimas, luchando con las bas- 
cas de la muerte, voltean ensangrentadas sobre las superficies de las 
aguas. 

Gen. HAEMATOPUS, Linn. 

Pico largo, fuerte, robusto y terminado á modo de cuña; narices lon- 
gitudinales; la guia mayor es la primera; palas sin pulgar. 



1104 



ZANCUDAS. 



68. HAEMATOPUS PALLIATUS, Temm. 

LAM. XIV. 

OSTRERO AMERICANO. 

American Oi/sfcr-cafcher, Hfematopus palliatus, Aud., Orn. Biog.,vo\. III, 
p. 181, pl. CCXXIII. — Hamatopus palliatus, Temm., Man. d^OmUIi. 
■^Hoematopus ])alliatus, Nutt., Man., vol. II, p. 15. 

La cabeza, alto del pecho, lomo, alas y extremidad de la cola de un 
negro profundo, á escepcion de una banda transversal blanca sobre las 
alas, y de un collar del mismo color; la rabadilla, nacimiento de las reme- 
ras y timoneles, vientre y partes inferiores de un blanco puro; pico y pár- 
jtados de un rojo anaranjado; una mancha blanca bajo del ojo; iris car- 
mesí; pies i'ojos. 

Jamás tuve ocasión de encontrarlo en el tiempo de mis escursiones. 
No hace mucho tiempo que me anuncio el Sr. Gundlach haberle descii- 
bierto en los cayos de la costa de Cárdenas, y aunque no lo pudo exami- 
nar de cerca, distinguió con un anteojo el color de suspliunas y pico y no 
le quedó duda que era el Ha3matopus palliatus. En efecto, pocos dias des- 
pués del huracán de 1846 conseguí ver esta especie tan deseada, pero su 
nial estado no me permitió conservarla. 

Careciendo de noticias locales insertaremos las que observó Audu- 
bon en los Estados-Unidos. 

"Pocas veces se encuentran mas de dos ó cuatro parejas que parece 
se quedan con los padres hasta la primavera siguiente, pero en tiempo de 
invierno se juntan en bandadas de veinte y cinco á treinta. 

"Nunca se les vé en el interior, ni aun á orillas de nuestros grandes 
nos, si no que les gusta estar en todas las estaciones en las orillas areno- 
sas, en los arrecifes de nuestras bahías ó marismas de agua salada. 

"Ariscos, vigilantes y siempre alerta, caminan los Ostreros con cierta 
dignidad realzada por sus plumas y estraño pico. Si nos paramos á obser- 
varlos, despiden al momento un grito, y al dar un paso mas hácia ellos 
echan á volar hasta perderse de vista. 

"A pocos pájaros es tan difícil el acercarse, y el línico medio que 
tuve de estudiar sus hábitos fué valiéndome de un famoso telescopio, con 
el que pude seguir sus movimientos á la distancia de un cuarto de milla, 
mientras que seguían sus ocupaciones sin sospechar el peligro. 

"De este modo les he visto meter el pico en la arena, arrancar conchas 
de las rocas, valiéndose del pico como de una trincha. Cuandí» el Ostrero 



ZANCUDAS. 



105 



coje una almeja, la golpea contra el suelo hasta lograr hacerla pedazos. 
Su vuelo es poderoso, rápido y á veces elegante y continuo, y cuando lo 
emprende desplega toda su hermosura, lo mismo que le sucede al Car- 
pintero real, al que se dá cierto aire. El blanco transparente de sus alas 
contrasta con el color oscuro, enriquecido con el coral de su pico, mien- 
tras su argentado vientre produce un efecto muy agradable; sus altos gri- 
tos de huip, huip son diferentes de los que despide, mientras vuela de una 
parte á otra. 

"Muchas veces pasan tocando la superficie del agua, se detienen de 
repente, y retornan elevadísimos formando filas que presentan un ancho 
frente; y otras, como si les asustase el estampido de un rayo, se cierran v 
precipitan luicia la arena ó las aguas. La glo'tis dá muchísimo de sí, y si 
se introduce el dedo, se tienta un deposito para preparar el alimento an- 
tes de entrar en el estomago." 

Gen. CHARADRIUS, Linn. 

Pico mas corto que la cabeza, derecho, comprimido y abovedado en 
la punta; frente alta; pies mas cortos que los del Totanus, y faltos de pul- 
gar; la pluma mayor del ala es la segunda. 



tí9. CHARADRIUS MARMORATUS, Temm. 
FRAILECILLO JASPEADO. 

Charadrius marmoratus, Wagler, Syst. aviim, n. 42. — Golden plover, Cha- 
7-adn'us pluvialis, Wiis., Ainer. Orn., vol. VII, p. 71 ( plumage de in- 
vierno). — Charadrius i}luviaUs, Bonap., Syn., p. 297. — Charadrius plu- 
vialis, Golden ¡llover, Swains and Ridch., F. Bor. Amer., vol. II, p. 623. 
— American Golden plover, Charadrius marmoratus, Aud., Orn. Biog., 
vol. V, p. 575.— Col. de Gundl., n. 135. 

Longitud total pié 11 pulg. ,, lín. 

— de las bi'azas 2 „ „ 

— del pliegae del ala á su extremidad , 7 „ 

— de la cola ,,3 5 

— del pico ,, 11 

Tapadas inferiores del ala cenicientas; teetriees mas oscuras con 
fajas; rabadilla, tapadas superiores de la cola, lomo, corona y plumas es- 
capulares pardo-morenas con orilla amarillosa ; remeras pardas con la 
mitad del mástil blanco, terminado en pardo; una faja blanca pasa sobre 
el ojo y oido y acaba en el pescuezo; costados de la cabeza, garganta 



106 



ZANCUDAS. 



y parte delantera del cuello, pecho y vientre negros; parte póstefiór blan* 
ca con algunas plumas parduscas. 

"Vive en Paraguay, Brasil y la Guayana. Aquí habita en las playas. 

"Este pájaro, dice Audubon, se mueve en tierra con viveza, y cuando 
le atisban, corre con velocidad á alguna distancia, se para de repente, 
alza y baja la cabeza una o dos veces vibrando el cuerpo al mismo tiem- 
po, y si cree que no le han visto, se acuesta y queda agachado hasta pasar 
el peligro. 

"Al tiemijo de su salida y mientras está en las barras de arena o de 
fango en la costa del mar, abre las alas como si tratase de ventilarlas por 
algunos momentos. 

"Cuando busca alimento se mueve directamente, mirando á menudo 
«■1 suelo á un lado y otro, y recoge el objeto de sus escursiones con un 
movimiento de oscilación peculiar á la especie. Con frecuencia se le ha 
visto hacer hoyos en la tierra húmeda con sus patas para obligar á los 
insectos á salir de sus escondrijos. En otoño se retira á las tierras mas 
altas donde añade semillas á su común alimento. 

"Para viajar se eleva velozmente á treinta o sesenta pies de un mo- 
do regular, y si su bandada es numerosa forma un frente apiñado que 
se mueve á empujes regulares , despidiendo uno de ellos de vez en cuan- 
do una nota suave. Antes de descender egecutan repetidas evoluciones: ya 
vuelan rápidamente á la superficie del suelo, ya se inclinan hácia arri- 
ba o hácia un lado, apiñándose y estendiendo las patitas, y cuando menos 
se cree cambian de resolución, se remontan de momento y van á caer á 
gran distancia. 

CO. CHARADRIUS WÍLSONIUS, Ord. 
FRAILECILLO CABEZON. 

Wilson^s plovcr, CItamdrius WUsonius, Ord., Amer. Orn., vol. IX, p. 17. 
— Ckaradrim WUsonius, Bonap., Syn., p. 296. — TVi!soíi''s plover. Nutt.. 
Man., vol. II, p. 21. — WíJsoh''s plover, Charadrius WUsonius, Aud., Orn. 
Biog., vol. III, p. 7-3; vol. V, p. 577.— Vieill., N. D., 27, p. 48.— Cha- 
radrius crassirostris, Spix. Av. Bras., t. 94. — Col. de Gimdl., n. 110. 



Longitud total ,, jiies 8 pulg. 4 lín. 

— de las brazas 1 4 7 

— del pliegiie del ala á su extremidad ,, 5 2i 

— de la cola „ 2 6 

— del pico ,, „ 11 



Vértex, occipucio, espaldas y costados del ala cubiertos de plumas 
de un pardo negrusco orilladas de color ceniciento; en la frente una man- 
cha blanca perfectamente recortada que pasa por los ojos; horquilla, gar- 



ZANCUDAS. 



107 



ganta y partes iirferiores cubiertas de plumas Wancas; por el pecho cruza 
una faja de seis líneas de ancho que campéa graciosamente en forma de 
collar; guias del ala muy oscuras, lo mismo que las timoneles, que solo 
son blancas en la parte inferior; iris grande negro; párpados anaranjados; 
pico negro, robusto y algo crecido para el tamaño del jDÚjaro; patas color 
de carne tostada, y una membrana muy desarrollada entre los dedos ex- 
teriores. 

Anidan en los cayos, donde se les vé volar de una parte á otra con ra- 
pidez y elegancia, llenando el aire con sus gritos claros y suaves. Des- 
pués de la cria so forman en bandadas de veinte á treinta, ejecutan va- 
rias evoluciones en el aire hácia atrás yhácia adelante, como si inspeccio- 
náran el sitio en que desean posarse, y bajan de repente á orillas del mar 
o á los arenales mas elevados. 

No son tan ariscos como los demás pluviales; se juntan raras veces 
á otras especies, y prefieren sobremanera los puutos mas solitarios. Nun- 
ca se les vé en las aguas dulces. 

71. CHARADRIUS SEJNUPALMATUS, Kaup. 
FRAILECILLO PLAYERO. 

Charadrius scmipalmatus, Kaup., Isis, 12, 1825, p. 1375, t. 14, (cabeza y 
pié). — lling-plover, Tringa Hiaticida, Wiis., Amer. Orn., vol. VII, p. 
65. — Charadrius scmipalmaliis, Bonap., Syn.^ p. 296. — American Ring 
j)lovcr, Charadrius scniipahnatus, Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 256; vol. 
V, p. 579. 



Longitud total „ pie 7 pulg. C lín. 

de las brazas 1 3 9 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, 4 8 

— de la cola ,, 2 6 

— del pico ,, ,, 7 



Parte superior cenicienta; sobre la base del pico se dibuja una lista 
negra que termina junto al ojo; otra sobre la frente muy blanca que ter- 
mina detras del párpado; garganta, costados del cuello y cogote muy blan- 
cos, lo mismo que toda la parte inferior; una mancha negra muy ancha 
sobre el pecho y al rededor del cuello forma un gracioso collar; párpados 
de un color amarillo anaranjado; patas color de avellana; pico amarillo 
en su base y negro en su extremo; iris pardo oscuro. 

Las costumbres de este lindo Chorlito se diferencian tan poco de las 
del Totanus macularias, que con dificultad podremos describirlas sin re- 
petirnos á cada momento: frecuentan los mismos paxages, se valen de 
iguales medios para proveer á su subsistencia, y están dotados del mismo 



108 



ZANCUDAS. 



instinto de familiaridad. Solo una cualidad disiente entre inclinaciones 
tan iguales. Al Sarapico punteado le gusta vivir aislado, mientras á éste 
se le vé mezclado las mas veces con otras aves de iguales costumbres. 
Amantes de una primavera continua, son casi los primeros que abando- 
nan su patria para disfrutar en invierno la templanza de nuestras playas; 
así es que al finalizar el otoño empiezan á aparecer en bandadas. 

Su vuelo es rápido, sostenido, y cuando lo emprenden dejan oir unas 
notas agudas y penetrantes. Generalmente se dirigen á las ensenadas 
abrigadas y de poco fondo o á las deseivibocadurasde los rios donde á veces 
jjermanecen horas enteras sobre los troncos que acarrean las crecientes, 
tomando el sol o peinando sus plumitas, hasta que el reflujo les permite 
mariscar sobre los bancos. En este momento se les vé cruzar las aguas 
para tomar parte entre los numerosos merodeadores que de todas partes 
acuden, hasta que satisfechos ú obligados por las olas, vuelven á empren- 
der su viage hacia la costa, donde se retiran para hacer tranquilos su di- 
gestión al abrigo de las peñas o á la sombra de los matorrales. 

Frecuentan las aguas dulces y saladas. 



RALLIDAE. 

Agregamos al número de las aves cubanas pertenecientes á esta fa- 
milia, una especie cuyos caracteres, tamaño y colores convienen con los 
del Rallas minutus, presentándola como dudosa por observarse en ella 
dos líneas blancas en la parte superior é inferior del ojo, y otra de un ne- 
gro intenso colocada entre ambas, colores de que no se hace mención en 
la otra. 

Estas aves viven constantemente en las cañadas cenagosas, tÍ3rras 
inundadas y otros lugares análogos, donde pasan la mayor parte del dia 
ocultas entre los tallos de los cañizales y plantas acuáticas. En su vida 
activa se les vé acompañar cada movimiento con una trepidación de la 
cola que siempre llevan levantada, pasando con una facilidad admirable 
por los lugares mas estrechos, merced á la rara facultad que tienen de 
contraer su cuerpo. 

Gen. RALLUS, Linn. CREX, Bechst. 

Pico recto, grueso en su nacimiento, comprimido por la quilla, la 
rual se introduce un poco entre las plumas de la frente; las ventanas na- 
sales perforan la mandíbula de una parte á otra; alas co'ncavas; dedos muy 
largos. 



ZANCUDAS. 



109 



72. RALLUS MINUTUS? Linn. 
GALLINUELITA. 

Petit Rale de Cayenné, Rallus niinutus, Linn. et Lath., pl. enlum. de But- 
fon, n. 847. — Dic. des scienc. nat., vol. XLIV, p. 418. — Col. de Gundl, 
n. 192. 



Longitud total „ pie 6 pulg. 6 lín, 

— de las brazas „ 9 10 

— del pliegue del ala á su extiemidad ,, 2 H 

— de la cola „ 1 8 

— del pico ,, „ 8 



Parte superior de la cabeza y posterior del cuello oliváceo pardusco; 
plumas del lomo, las superiores de las alas y escapulares, de un color 
castaño con vetas negras y manchas longitudinales blancas; remeras pri< 
marias y secundarias oscuras; una ceja blanca y otra línea del mismo co- 
lor debajo del ojo ambas separadas por una línea negra. Garganta blan- 
ca fundiéndose en un color bayo que corre hácia la parte posterior del 
cuello; pecho bayo encendido, vientre blanco; costados y abdomen raya- 
dos con líneas negras transversales; pico olivado, y con la base de la man- 
díbula inferior verde; pies amarillosos; iris pardo. 



/ 



14 



PALMIPEDAS. 



{NATATORES, Ittig.) 



Dejamos ya descriptas en los órdenes anteriores, todas las especies 
nuevas que empleando el vuelo y locomoción recorren nuestros bosques, 
llanuras y riberas: por lo tanto sola nos quedan aquellas que dotadas del 
privilegio de la natación, surcan las aguas embelleciendo con su presen- 
••ia la superficie de los lagos y las risueñas orillas de las costas. 

Entre ellas sobresale la familia de los Anades por el crecido número 
de es]i^cies, en la que se encuentran algunas propias del continente eu- 
ropeo, y otras que llegan de la Américív meridional fijando en nuestras 
aguas el término septentrional de sus emigraciones invernales. 

Siguen las Corúas, amigas de las ensenadas y lagunas, en cuyas 
localidades se encuentra con abundancia la extraordinaria Marbella , 
afectando en su estructura las formas del reptil, del pez y del ave; y por 
ultimo, si abandonando las costas nos dirigimos luicia los cayos mas apar- 
tados, encontraremos allí multitud de seres ligeros como la brisa que vol- 
Tegean por todas partes, agrupándose arremolinados en distintos ¡)arages 
))ara arrebatar entre las olas los peces de que se alimentan. 



ANATIDAE. 

C'ompo'nese esta famifia de los géneros Anser y Anas. Las numero- 
sas bandadas que vienen á visitarnos al comenzar la estación del invierno ^ 
se reparten al momento sobre la superficie de nuestros rios y lagunas. 



PALMIPEDAS. 



111 



Nadan con soltura, y se zambullen para cojer los peces y las algas; o bien 
buscan en las orillas fangosas los gusanos registrando el limo en todas 
direcciones. Sus gritos son por lo general roncos y desagradables. 

Gen. ANSER, Briss. 

Pico mas alto que ancho, derecho y redondeado en su extremo; man- 
díbulas armadas de dientes co'nicos y punteados; la superior terminada 
en ima especie de uña, la inferior llana y mas estrecha; tarsos cortos; de- 
dos anteriores bien palmeados. Carecen de espéculum. 

73. ANSER HYPERBOREUS, Gmel 

LAM. XVI, 

GUANANA. 

¿■ínoU' Goose, Anas hi/j)erhorea, Wils,, Amer, Oni., vol. VIII, p, 76.-~Aii- 
ser hi/pcrboreus, Bonap., Si/u., p. 376. — Anscr liypcrhorcus, iSnow Goose, 
Swains and Rich., F. Bar. Amo:, vol. II, p. 467. — Snoro Goose, Anser 
hyperhoreus, Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 562. — Col. de Gundl., n. 163. 



Longitud total 2 pies. 6 pulg. 1 lín. 

— de las biazas ,, 1 5 

— del pliegue del ala á su extremidad 4 11 7 

— delacüla ,,6 8 

del pico , 2 2 



Adulto. — Enteramente blanco, con la cabeza algo amarillosa y lo.» 
«extremos de las primeras guias negros con la base aplomada; hijuela del 
íuismo color; pico y patas color de rosa. 

Joven. — Ceniciento; pico y patas de un rosado sumamente apagado. 

No llegan á la Isla estos pequeños gansos hasta no estar muy ade- 
lantada la estación del invierno. Aquellas noches en que el frió deja 
sentir mas sus intensos rigores, todo enmudece en los campos de la Isla: 
los insectos ateridos, no la alegran con su música; hasta las mismas plan- 
las parece que han olvidado el manso murmullo con que perennemente 
resuenan halagadas de la brisa, y solo el Guaibaro privado de alimento, 
se queja de tiempo en tiempo con plañideros gritos. Entonces se perciben 
ii favor del silencio los graznidos de las Guananas que pasan sumamente 
remontadas á situarse en las ciénagas y lagunas, donde se reparten en 
grupos diferentes, compuestos los unos de los adultos, y los otros de los 
jo'venes, singular costumbre que varias veces he observado en las ciéna- 
gas del departamento central. 

En medio del aspecto imponente de aquellas eternas llanuras cubier- 



112 



PALMIPEDAS. 



tas solo de yerba y cuyos horizontes no se hallan interrumpidos por el 
mas pequeño arbusto, se distinguen las diferentes manadas de Guananas, 
unas blancas como copos de nieve y otras cenicientas, caminando paso á 
paso, y ondeando su cuello flexible como el de nuestro ganso doméstico. 

Sus movimientos son mas graciosos que los de otras especies, y aun 
me atreveré á decir que es el palmípedo menos torpe de todos los de su 
género; así le miramos con tanto placer cuando va despuntando las hojas 
mas tiernas de la yerba; pero si entonces nos embelesa la armonía de su 
nítido plumage, contrastando con el alegre verdor de los campos ¡ cuánto 
no crece nuestro entusiasmo al verle flotar rodeado de espuma sobre <■! 
cristal de los rios, d sobre la adormida superficie de los lagos ! Aquí es 
donde verdaderamente desplega toda su agilidad y gentileza; ya nada es- 
trepitosamente con una rapidez admirable, ya se desliza suavemente vol- 
viendo la cabeza á uno y otro lado, d se zambulle por un momento y vii ¡i 
salir á muchas varas de distancia. 

Cuando vienen del Norte suelen posarse en las sabanas, donde los 
persiguen á caballo, pues llegan tan cansados que no tienen fuerzas para 
volver á emprender el vuelo. 

74. ANSER ALBIFRONS, Bechst. 

GUANANA PRIETA. 

Anser alhifrons, Bonap., Syn., p. 376. — White-fronted Goose, Anser albi- 
frons, Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 568. 

Longitud total 2 pié 3 pulg. .j lía. 

— de las brazas 5 „ „ 

Cabeza y cuello gris bronceado con una mancha muy blanca sobre la 
frente y base del pico; lomo gris oscuro con manchas claras á trechos; pe- 
cho, abdomen, coberteras superiores é inferiores de la cola enteramente 
blancos, pero los costados manchados de un color pardo oscuro; parte in- 
ferior del ala cenicienta; pico y patas carmesíes. 

Esta especie fue descubierta últimamente por el doctor Gundlach. 

Gen. anas, Li/m. 

Pico regularmente mas ancho que alto; lorum emplumado; dos man- 
chas esmaltadas de los mas preciosos cambiantes adornan el ala de la ma- 
yor parte de sus especies, sobre todo en los machos; dedos unidos por 
membranas; plumas impermeables. 



PALMIPEDAS. 



113 



75. ANAS ACUTA, LÍ7in. 

LAM, xvir. 

PATO PESCUECILARGO. 

Pintail Duck, Anas acuta, Wils., Amer. Orn., vol. VIII, p. 72. — Anas acu- 
ta, Bonap., Si/n,, p. 383. — Anas caudacuta, Pintail Duck, Swains and 
Rich., F. Bor. Amcr., vol. II, p. 441. — Pintail or Winter Duck, Anas 
acuta, Nutt., Man., vol. II, p. 386. — Pintail Duck, Anas acuta, Aud., 
Orn. Biog., vol. III, p. 214; vol. V, p. 615.— Col. de Giindl., n. 150. 



Longitud total 2 pié 4 pulg. 4 lín. 

— de las biazas 3 3 6 

— del pliegue del ala á su extremidad ,, II 4 

— de la cola „ 2 2 

— del pico „ 7 6 



Librea del macho. — Un blanco purísimo adorna su garganta y cuello, 
extendiéndose por las mejillas que brillan con reflejos violados y purpú- 
reos, parecidos á los cambiantes del ópalo, á la vez que una tinta negrus- 
ca varía la parte superior de la cabeza; las espaldas están gradualmente 
salpicadas de negro, y este color hace resaltar mas la blancura de su pecho; 
dos bordes, uno blanco y otro castaño realzan el verde purpúreo del es- 
pejo del ala; cola muy puntiaguda, y las dos tectrices del medio mucho 
mas largas; pico y patas azulosas. 

La hembra. — Cabeza y cuello mosqueado de manchitas longitudina- 
les sobre fondo rojizo apagado; parte superior cubierta de plumas oscu- 
ras con una mancha blanca y bordes del propio color que el fondo del 
cuello; parte superior del ala cenicienta sin especulum; tectrices termina- 
das de blanco; flancos del pecho con plumas cenicientas y una mancha 
angulosa blanca; pecho blanco sucio con manchas longitudinales hacia el 
abdo'men. 

Este palmípedo llamado por algunos autores faisán de los patos á 
causa de su larga y aguda cola, baja de las regiones septentrionales en 
tanto mayor número cuanto es mas rigurosa la estación de los frios, situán- 
dose en las lagunas cubiertas de frondosos nelúmbios, en donde magestuo- 
so como el Cisne se desliza por entre los tallos de sus flores nacaradas. 

Desconfiado y astuto evita la proximidad de la ribera, y nada en el 
centro persiguiendo los pequeños pececillos; pero así que el calor empieza 
á molestarle, suspende este ejercicio, se despereza varias veces, bate las 
alas, sacude la cabeza con un movimiento convulsivo, y después de aliñar 
un poco su plumage, dirije su rumbo hacia las plantas anegadas donde ca- 
za caracoles é insectos á que es sumamente aficionado. 

Cuando se acerca la primavera galantea á sus compañeras saludan- 



114 



PALMIPEDAS. 



riólas con un murmullo particular. Entonces se vé adornado con todo el 
lujo de su rica librea; pero poco tiempo se dejan admirar sus gracias pe- 
regrinas, desapareciendo casi instantáneamente de nuestra vista. 

El poder con que vuela y la ligereza y gracia de sus movimientos, le 
distinguen en medio de las numerosas bandadas á qua se agrega. Su agu- 
do y penetrante grito sobresale entre los de sus compañeros, especialmen- 
te en aquellas noches de tempestad en que llega á nuestro oído mezclado 
con el zumbido de las plantas que el huracán abate en las riberas. 

76. ANAS CAROLINENSIS, Steph. 
PATO SERRANO. 

(rreen-wingcd Tcal, Anas crccca, Wils., Amer. Orn., vol. Vlll, p. 101. — > 
Anas Crecca, Bonap. Si/n., p. 386. — American Teal, Anas Crecca, var., 
Nutt., Man., vol. II, p. 400. — A7ias Crecca, Green-uinged Teal, Swain.s' 
and. Rich., E Bor. Amcr., vol. II, p. 400. — Grcen-icinged Teal, Ana>¡ 
Crecca Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 219. — Col. de Gundl., n. 158. 



Longitud total. 1 pie 2 pulg. 9 líii. 

— de las brazas 2 „ 11 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 7 4 

— de la cola ,, 1 5 

— del pico „ 3 3 



Cabeza y cuello color carmelita; desde la parte posterior del ojo se 
dibuja una faja verde sin las líneas blancas que distinguen á la Crecca, 
ta cual corre reflejando luces purpúreas por detras de la cabeza, y 
termina en un color azul turquí; parte superior del cuello, costados del 
pecho y escapulares cubiertos de un precioso agateado blanco y negro 
sumamente menudo; pecho cubierto de plumas bayo-rojizas con unas man- 
fhas negras redondas en el extremo, que salpican armoniosamente to- 
da la pechuga; vientre blanco; flancos agateados; especulum verde con 
luces purpúreas; el extremo de las hileras forman sobre 61 una lista an- 
teada. Cuando tiene las alas plegadas, cubren los codos dos listas blanquí- 
simas á manera de charreteras; pico negro; pies parduscos. 

Hembra. Cabeza, cuello y mejillas cubiertas de plumas negras con 
ovilla rojiza; lomo escapulares y rabadilla con plumas negras orilladas do 
rojo bayo; parte superior del ala con los mismos matices que el macho; 
vientre blanco sucio con manchas negras en los costados mas intensas en 
f'l vientre; pico avellanado con puntos negros y extremo oscuro. 

Si esceptuamos al hermoso Huyuyo, ningún pato súrcalas aguas de 
los rios y lagunas que reúna formas mas graciosas, ni dibujos mas delica- 
ilos que la preciosa Cerceta llamada en nuestros campos Pato Serrano, y 



PALMIPEDAS. 



115 



si sus colores no resaltan con la misma fuerza que en otras especies, no 
por eso desmerecen al lado de aquellos los preciosos matices con que se 
halla esmaltado su plumage: obra primorosa reservada solo al perfecto 
pincel de la naturaleza. 

Rápido en su vuelo y ligero en sus movimientos, unas veces se le vé 
atravesar el espacio con una velocidad que apénas permite encañonarlo, 
y otras recorre las praderas interpuestas entre uno y otro lago, deslizán- 
dose entre las yerbas y esplotando de paso las semillas o los tiernos cogo- 
llos de las gramíneas que la suerte le depara. 

Al arrojarse de pecho sobre el agua, se enfrena graciosamente espon- 
jando sus escapulares como si tratase de manifestar el placer que siente 
en su elemento favorito. Cuando encuentra un parage donde las aguas es- 
tan bastante someras, revuelve el fondo con su piquito, para lo que se ha- 
lla dotado de un cuello prolongado. En este ejercicio y en todos los que tie- 
ne durante su permanencia, desplega la mayor agilidad: retírase hácia los 
bancos arenosos una vez satisfecho, y compone su vestido, mientras sus 
compañeros nadan entre las yerbas anegadas, empinándose de vez en 
cuando para alcanzar las frutillas que penden de los ramos o las orugas 
agazapadas entre los pliegues de las hojas. 

No son muy comunes en los mercados de la Isla, porque generalmen- 
te permanecen en parages poco frecuentados por nuestros cazadores. 

77. ANAS CLYPEATA, Liim. 
CUCHARETA. 

Sliovcllcr, Anas clypcata, Wils., Amer. Orn., vol. VIII, p. 45. — Anas clt/pea- 
ta, Bonap., Sijn., p. 382. — Anas cJijpcata, Sliovtller, Swains. and Rich., 
F. Bor. Amer., vol, II, p. 439. — Shovdlcr, Nutt., Man., vol. II, ]>. 383. 
— ShovvUcr Ducl-, Anas cJypcata, Aud., Orn., Biog., vol. IV,^. 241. — 
Coh de Gundl., n. 141. 



Longitud total..... 1 pies 10 pulg. 4 lín. 

— de las brazas 2 11 2 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 9 8 

— de Ja cola „ 3 6 

— del pico 2 5 



Un hermoso verde dorado cubre la cabeza y parte superior del cue- 
llo; coberteras del ala azul de cielo; las plumas medianas enteramente 
blancas; cspcculum verde bronceado; parte inferior del cuello de un blanco 
purísimo; vientre vermejo encendido; la rabadilla y coberteras superiores 
de la cola de un color oscuro con luces verdosas; las escapulares variadas 



116 



PALMIPEDAS. 



de blanco negrusco, azul celeste y verde dorado; pico oscuro; pies anaran- 
jados; iris amarillo. 

Hembra. Presenta la misma distribución de colores que la hembra de 
rarolinensis, pero la espalda es mas oscura y las orillas de las plumas son 
mas pálidas y estrechas; parte superior del ala muy parecida á la del 
macho, aunque con tintes mas apagados; pico de color anteado con puntos 
negros. 

Este pato notable por la pureza y rara combinación de colores, suele 
encontrarse las mas veces reunido en pequeños pelotones, formando á re- 
taguardia de los Labancos y Cercetas que por millares vienen á abatirse 
sobre los rios mas caudalosos, permaneciendo inseparables mientras aque- 
llos no se transportan á los esteros y marismas, cuyas aguas salobres no 
les ofrecen ningún atractivo, hallándose privadas de lombrices y otros 
animalillos que constituyen su principal alimento. 

Poco tiempo después de su llegada, se nota de dia en dia mayor es- 
casez de machos, hasta que por fin llegan á desaparecer. En vano seria 
buscarlos en aquella época por las orillas de los rios, porque presintiendo 
la postración en que los ha de poner la perio'dica enfermedad de la muda 
mas repentina en la Cuchareta, que en ninguna otra especie, marcha á in- 
ternarse en los parages mas inaccesibles donde pueda pasar tranquilo el 
corto tiempo que ha de tardar en salir engalanado con su trage nupcial. 

Pasa las noches recorriendo la ribera o sobre las vegas inundadas, 
cazando ranas, lombrices y caracoles; pero las deja al romper el alba, re- 
tirándose para hacer su digestión sobre los bancos aislados, y allí pasa 
las horas enteras sostenido sobre un pié con el cuello recogido y en una 
inmovilidad perfecta. 

Aunque menos social que muchos de sus congéneres, no están arisco 
como ellos. Se deja acercar cuando está solo, y nunca dá el ejemplo de la 
huida á sus desconfiados compañeros. 

** SuBG. FULIGULA. 

Pico mas planudo y ancho en su extremo que el de los demás patos 
y con las ventanas nasales mas estrechas; cuello corto y grueso; alas cor- 
tas y concavas; cola redonda y compuesta de timoneles fuertes y rígidas; 
pluma lustrosa é impermeable como en las especies mas zambullidoras; 
patas colocadas mas posteriorinente que en los demás patos, con los tar- 
sos mas comprimidos, los dedos mayores y las membranas mas desarro- 
lladas. 



PALMIPEDAS. 



117 



78. FÜLIGULA RaFITORQUES, Bonap. 



PATO NEGRO. 



Tufted Duck, Anas Fvligula, Wils., Amer. Orn., vol. VIII, p. 60. — Ring- 
iiecked Dtick, Anas (Fiiligula) rujirtorqucs, Swains. and Rich., F. Bor. 
Amer., vol. II, p. 453. — Ring-necked Diick, Fuligida nijitorques, Aud., 
Orn. Biog., vol. III, p. 259.— Col. de Gundl., n. 138. 



Longitud total 1 pies 6 pulg. 10 lín. 

— de las brazas 2 6 lOi 

— del pliegue del ala á su extremidad 8 ,, 

— del pico „ 1 11 

— de la cola , 3 4 



Cabeza y pecho negros con reflejos purpúreos en las mejillas, y un 
anillo castaño en el cuello; parte superior negra, y la inferior blanca; las 
plumas de los costados del vientre con labores gateados o en zig-zags; 
especulun ceniciento; patas negras; pico del mismo color y con una tinta 
azul en el medio; debajo de la mandíbula inferior una mancha blanca; 
iris amarillo. 

La hembra cambia el color negro del pecho en pardo; la cabeza y 
cuello mosqueados de pardo oscuro sobre fondo blanquecino; el pico es 
mas oscuro. 

Llegan con sus congeneres á principios de otoño; pero pasarán des- 
apercibidos si no fijamos mucho la atención en las bandadas de que for- 
man pai'te. Sumergidos como los Zaramagullones, asomándoselo la cabe- 
za, lomo y rabadilla, surcan el agua en todas direcciones, y se zabullen 
como los demás tras los peces y otros animalillos ocultos entre las 
algas. 

Examinados de cerca notamos en ellos todos los distintivos de las 
especies mas buceadoras: su pluma impermeable brilla con el lustre de la 
seda; sus patas vigorosamente palmeadas están colocadas mas atrás que 
las de sus congéneres; las alas se replegan con perfección y desaparecen 
entre las plumas de los flancos: así es que pasan la mayor parte de su vida 
en el agua, sin acercarse á tierra hasta que el sol se halle bastante bajo. 
Entonces salen del agua, sacuden y peinan sus plumas, esplotan con el 
pico bajo las raices de las plantas que crecen á la orilla, describiendo en 
el fango semicírculos á derecha e izquierda para cogerlas lombrices, con- 
formándose á falta de ellas con raices bulbosas o tallos tiernos. 

He observado que á pesar de la cortedad de sus alas vuelan y se le- 
vantan con una agilidad inesperada, y que prefieren solazarse á corta dis- 
tancia de las desembocaduras de los rios. 

15 



118 



PALMIPEDAS. 



T9. FU LIGULA RUBIDA, Wils. 
PATO ROJO. 

Ruddy Ducli, Anas rubida, Wils., Amer. Orn., vol. VIII, p. 137. — Fuligit- 
la rubida, Bonap., Syn., p. 3&0. — Fuligida rubida, lluddy Duck, Swains 
and Rich., F. Bor. Amer., vol. II, p. 455. — Ruddy Duck, Fuligula ru- 
bida, Aud., Orn. Biog., vol. IV, p. 326.— Col. de Gundl., n. 183. 



Longitud total 1 pies. 2 pulg. 9 líu. 

— de las biazas 1 9 6 

— del pliegue del ala á su extremidad „ 5 9 

— de la cola „ 3 6 

— del pico „ 1 7 



Parte superior de la cabeza y cogote de un negro muy lustroso; me- 
jillas blancas; cuello y lomo bermejos; vientre aplomado claro; pico azul 
de cielo; patas negras. 

La hembra tiene el lomo punteado menudamente de rubio y pardo 
olivado; mejilla blanca con una ancha lista oscura desde el ángulo del pico 
á la parte posterior de la cabeza; cuello, pechuga y vientre con plumas 
color de perla atravesadas de una lista negra cerca de su orilla. 

Es igualmente amigo de las aguas dulces y saladas. Se le halla en las 
costas y bahías, en la desembocadura de los rios o' en las lagunas descu- 
biertas y estensas, porque su torpeza no le permite elevarse sin grande 
espacio donde pueda impulsarse por medio de una larga carrera que da 
siempre que trata de hacerlo, batiendo la superficie con sus pies anchos 
y palmeados; pero una vez en el aire, vuela con la misma celeridad que 
la mayor parte de los patos viageros, distinguiéndose solo de aquellos en 
el silbo que produce la concavidad de sus redondas alas, ruido que sobre- 
puja al de las demás especies de cuyas bandadas forma una pequeña par- 
te; nada profundamente sumergido, lo que egecuta con admirable agili- 
dad, levantando la cola mas que ningún otro cuando no tiene nada que 
temer, y se zabulle como la Corúa á la mas leve sospecha de peligro. 



PELECANIDAE. 

Publicamos nuestros trabajos sobre las Corúas persuadidos deque no 
existe en nuestras costas la llamada Gracula, pues en ninguna de las que 
describo se nota el penacho verde distintivo de la otra especie, de cuyo 
hecho me pude convencer matándolas en todos tiempos y recibiendo noti- 
cias de mi amigo Gundlach, que no ha perdonado medio para cerciorarse 
del hecho. 



PALMIPEDAS. 



119 



Gen. PHALACROCORAX., Briss. 

Pico mas largo que la cabeza, robusto, derecho y torcido repentina- 
mente cerca de su extremo; dedos unidos por una sula membrana; faz des- 
nuda; garganta espansible;Ia uña del dedo medio endentada; alas medianas 
con la primera guia mas corta que la segunda que es la mayor de todas. 

80. PHALACROCORAX FLORIDANUS , Aud. 

LAMINA XVIII. 

CORUA. 

Phalacrocorax Floridamis, Florida Cormorant, Aud., Orn. Biog., vol. III, 
p. 387; vol. V, p. G32.— Col. de Gundl., n. 88. 

Longitud total 2 pié 4 piilg. 3 lía. 

— de las brazas 3 9 8 

Cuello, pecho y vientre cubiertos de plumas suaves de color pardo 
mas intenso por la parte ¡¡osterior del cuerpo; escapulares, hileras y tapa- 
das compuestas de plumas de un fondo pardo ceniciento con bordes ne- 
gros y una línea por el centro del mismo color; pico amarillo; lorum y pa- 
pada amarillo de ocre; ojos azules y pies negros. 

Es ave que se aleja poco de las costas, y que se encuentra siempre 
en numerosas bandadas en los lagos, rios y ensenadas. Al transportarse 
por el aire de un punto á otro, no toma la línea recta, sino que sigue las 
sinuosidades de la costa. A principios de Abril empiezan á aparearse, 
para lo cual se retiran á las ensenadas mas recónditas donde los machos 
manifiestan su pasión nadando con gracia al rededor de las hembras que 
los reciben en el agua y les prodigan mil caricias. A los doce o quince 
dias salen á buscar un árbol donde fabricar su nido, y desde ento'nces no 
se ocupan mas que de empollar y mantener su nueva prole. 



81. PHALACROCORAX RESPLENDENS, Aud.? 
CORUA CFHQUrrA. 
Col. de Gundl., n. 17G. 

Longitud total 2 pies 4 pulg. ,, líii. 

— de las brazas 3 5 6 

El plumage es negro profundo con reflejos verde-botella; unas plu- 
niitas blancas algo largas forman una especie de ceja; un borde blanco de 
dos o' tres líneas rodea la membrana gutural, corre por la garganta hasta 
el punto opuesto, alargándose un poco en el ángulo de la boca; sobre el 
cuello se ven unas plumitas delgadas de seis á nueve líneas, y una mancha 



120 



PALMIPEDAS. 



blanca sobre el oido; las tectrices tienen un brillo cobrizo, con la orilla y 
berejon negros; pico córneo mas pálido en la base de la mandíbula infe- 
rior; membrana gutural y ángulos de la boca parduscos con unos granitos 
anaranjados á manera de berruguillas; párpados con puntos azules; iris 
verde y patas negras. 

Frecuenta iguales parages y vive como la especie anterior. 

82. PHALACROCORAX TOWNSENDI, Aud. 
CUERVA. 
Col. de Gundl., n. 168. 

Longitud total 2 pies 11 pulg. ,, lín. 

Parte superior de la cabeza, cuello y alas de un color de bronce ver- 
di-pardo; parte superior del lomo y rabadilla algo mas verdoso; mejillas 
delanteras del cuello y vientre de color pardo; patas y cola negras; pico 
amarillo; película gutural color de naranja muy rojiza. Esta especie es la 
mayor de todas y la mas amiga de descansar sobre las peñas bañadas por el 
mar; vuela muy pocas veces, pero cuando lo hace, se sostiene mucho tiempo 
en el aire. 

Gen. PLOTUS, LÍ7in. 

Pico derecho, recto, fuerte y aguzado como la hoja de un puñal, con 
bordes endentados hácia atrás; lorum y garganta desnudosj ventanas na- 
sales lineales y apenas perceptibles; tarsos cortos y robustos; alas cortas; 
tercera y cuarta remeras las mayores; timoneles sumamente rígidas. 

83. PLOTUS ANHINGA, Linn. 

LAM. XIX. 

MARBELLA. 

P^lotus Anhinga, Bonap., Syn., p. 411. — Black-hellied Darter, Plotus mela- 
nagaster, Wils., Amer. Orn., vol. IX, p. 75. — 'Black-hellied Darter, Nutt., 
Man., vol. II, p. 507. — Anhinga or Snake-bird, Aud., Orn. Biog., vol. IV, 

p. 136 BuíF., Pl. enl, 959, 960.— VieilL, Gaí., 278.— Col. de Gundl., 

n. 103. 



Longitud total., , , 3 pie 2 pulg. 3 lín. 

— ' de las brazas 4 6 4 

del pliegue del ala á SU extremidad 12 6 

— de la cola...,,.. .., ,,14 

— del pico... „ 3 7 



Cabeza y cuello cubiertos de pluma sedosa de color negro con una 
especie de melena compuesta de plumas bayas por la parte superior; so- 



PALMIPEDAS. 



121 



bre la espalda y nacimiento de las escapulares se dibujan simétricamente 
unos óvalos blancos que van en aumento hacia abajo y resaltan sobre su 
fondo negro; las plumas escapulares con una mancha blanca estrecha que 
coje todo el centro; las hileras mayores teñidas de blanco perla, y las ta- 
padas con un óvalo del mismo color en su extremo; vienti^e y espalda ne- 
gros; timoneles algo rojizas; la cola de esta especíese compone de plumas 
muy rígidas y onduladas en su superficie; generalmente son negras en am- 
bos sexos, pero á veces las he encontrado de un color bermejizo. La hem- 
bra tiene todo el cuello bayo. 

Los nombres con que se la conoce en los paises donde habita, se de- 
rivan siempre de alguna de sus propiedades mas notables. El de ZabuUi- 
dor con que se le distingue en algunos paragcs, califica la evolución que 
ejecuta al descubrir un pez desde la atalaya en que se encuentra; y el de 
Pájaro-serpiente como le llaman en diferentes estados del Norte-América, 
no puede ser mejor apropiado cuando se trata de un ave cuyo cuello re- 
meda tan perfectamente las ondulaciones del reptil de quien toma nom- 
bre, y mas si después de haber perseguido su víctima bajo las aguas, la 
levanta erguido entre las algas que flotan á merced de la corriente, dila- 
tando su amarilla garganta para volver á zabullir de nuevo. 

Aquí el nombre de Marbella que le damos, nos recuerda los apacibles 
afluentes de estos preciosos rios adornados de palmas y limoneros, o la 
estensa superficie de alguna ensenada, donde los cayos coronados de ver- 
dura se levantan como las oasis en medio de los arenales del desierto; pe- 
ro aunque frecuenta estos últimos paragcs y aun elige las ramas del man- 
gle y de la yana para colocar la cuna de sus hijos, jamas busca allí su ali- 
mento. Para verla pescar y observar los graciosos movimientos que cons- 
tituyen la mayor parte de su vida, es menester dirigirse á las lagunas ro- 
deadas de arboleda, ó á los charcos mas profundos de los rios, sobre todo 
si están protegidos por las frondosas copas de los árboles. 

Cuando se halla á diez ó doce varas del agua y se le aproximan 
demasiado, no emprende el vuelo como las demás aves, sino que se pre- 
cipita de cabeza cayendo aplomo; y si la trasparencia del rio nos le 
permite distinguir allá en el fondo, la sombra de su cuerpo pasa con la 
celeridad de un relámpago, y va á salir á una distancia inmensa; pero si 
se halla encaramada á mucha altura, espera con las alas entreabiertas 
como si vacilara sobre la dirección que debe seguir, y una vez en el aire 
atraviesa horizontal y en línea recta, hasta que por la distancia se pierde 
de vista. 

Si descubre algún enemigo miéntras nada, se deja calar á pique 
sumergiéndose poco á poco según se le van aproximando: por fin des- 
aparece y vuelve á salir al poco rato á cierta distancia, nadando entre 
dos aguas, y deslizándose con el cuello mas ó menos tendido: en esta si- 
tuación se la vé volver la cabeza en todas direcciones, abriendo el pico 



122 



PALMIPEDAS. 



como para aspirar mayor cantidad de aire, y poder zabullirse mejor per- 
maneciendo por mas tiempo debajo del agua, tanto que al aparecer de 
nuevo se halla fuera de todo alcance. 



STERNIÜAE. 

La única especie que agrego á esta familia parece ser muy escasa 
en nuestras costas, donde jamas pude verla: adquirí la que figura en mi 
colección en un mercado de esta plaza. 

Gen. LAliUS., Linn. 

Pico robusto, convexo por encima y comprimido por los costados; 
mandíbula superior encorvada hacia la punta; tarsos desnudos hasta mas 
arriba de la rodilla; pulgar articulado á mucha altura; alas largas; prime- 
ra y segunda remeras iguales. 

84. LARUS MARINUS? Linn. 

LAM. XX. 

GAVIOTA DE MANTO NEGRO. 

Larus mariniis, Linn., Sijst. Nat., vol. I, p. 225. — Black-hlacked Gull or 
Cobb, Nutt., Man., vol. II, p. 308. — Great Blacked-hilled Gull, Larus 
marinus, Aud., Orn. Biog., vol. III, p. 305; vol. V, p. G36. 



Longitud total 2 pies 5 pulg. 3 lín. 

— de las brazas 5 9 2 

— del pliegue del ala á su extremidad 1 1 8 

- — de la cola ,, 5 „ 

— del pico „ 3 5 



Adulto. — Parte superior de las alas y lomo teñida de un color de 
pizarra muy oscuro; cabeza, cuello y parte inferior blancas. 

Joven. — Cabeza y pescuezo gris blanco rayado con gris oscuro pálido; 
partes superiores manchadas con gris oscuro y blanco; partes inferiores 
cubiertas de {)lumas ceniciento aplomado; tarsos rosados; iris pardo. 

Esta Gaviota con su estenso y poderoso vuelo pasa la vida espacián- 
dose sobre las costas de nuestro hemisferio. Destinada á egercer las mis- 
mas funciones sobre el mar que los Buitres en tierra, la naturaleza la ha 
dotado de un apetito insaciable que trata siempre de satisfacer sin em- 
plear la menor cautela. 



PALMIPEDAS. 



123 



Se remontan hasta las playas mas septentrionales para criar sus 
hijos que tardan mucho en adquirir la librea de los padres. 

Gen. STERNA., Linn, 

Pico mas largo que la cabeza, comprimido, casi derecho y ligera- 
mente encorvado hácia la punta; bordes cortantes; cola ahorquillada; alas 
largas y puntiagudas. 

85. STERNA MINUTA, Wils. 

GAVIOTA CHIQUITA. 

Least-tern, Sferna mimita, Wils., Amcr. Orn., vol. VII, p. 84, pl. LX, fig. 2. 
— La petite Hírnndelle de mer, BuíF., VIII, pl. enl., 996. — Bewick, II, 
183.— Briss., VI, p. 206, pl. 19, fig. 2.— Temin., Man. d' Orn., p. 752. 
— Sferna minuta, Bonap., Si/n., p. 355 — Lcasf Tern, Stcrna minuta, Aud., 
Orn. Biog., vol. IV, p. 175.— Col. de Gundl., n. 66. 

Longitud tota! , piés. lOpulg. ,, líu. 

— de las brazas 1 9 4 

Pico anaranjado y negro en la punta; pies del mismo color; tarsos de 
siete líneas de largo; cola muy ahorquillada; frente blanca; una raya lon- 
gitudinal entre el ojo y el pico; el alto de la cabeza y la nuca de un negro 
profundo; la espalda y las alas de un ceniciento cerúleo; las partes inferio- 
res y la cola blancas. 

Librea del joven y la hembra. — Frente blanca; parte superior de la 
cabeza cubierta de plumas blancas con centro negro; una mancha oscura 
detras del ojo; lomo gris ceniciento con algunas plumas orilladas de color 
mas oscuro; remeras aplomadas; el resto del plumage blanco; pico negro 
verdoso en su base; patas olivado pardusco; iris pardo oscuro. 

En el mes de Junio ponen sin nido dos huevos sobre los arrecifes. Su 
color es blanco azuloso con manchitas pálidas color de lila aplomadas y 
morenas. 

El polluelo tiene el pico rosado con el extremo negro; las patas tam- 
bién rosadas. El plumón de la parte superior pardusco con vetas oscuras, 
y sobre la cabeza dos fajas negruscas; la parte inferior blanca; anidan en 
Cayo-Piedras y Cayo-GaUndo, ambos en las cercanías de Cárdenas. 



124 



PALMIPEDAS. 



8tí. STERNA NIGRA, Linn. 
GAVIOTA NEGRA. 

Sterna nigra, Bonap., Syn., p. 355. — Sterna nigra, Blach Tern, Swains. 
and Rich., F. Bor. Amer., vol. II, p. 415. — Black Tern or Stern, Nutt., 
JSlan., vol. II, p. 282. — Black Tern, Sterna nigra, Aiid., Orn. Bioh., vol. 
III, p. 535; vol. V, p. 642. — Sterna plúmbea, Wils., eljo'ven. — Col. de 
Gundl., 11.114 

Longitud total „ pies. 10 pulg. lOlín. 

— de las brazas 2 2 4 

Librea del macho viejo. — Cabeza, pecho y cuello de un negro intenso; 
parte superior de las alas, lomo y vientre de un color aplomado pizarroso; 
márgen superior del ala blancusco; abdo'men y tapadas de la cola blan- 
cos; pico negro; patas del mismo color con un viso rojizo; ojos pardos. 

Eljóxien. — Frente blanca; una mancha negra recortada en la parte 
posterior de la cabeza sube hasta la frente, cambiándose en u'n color pi- 
zarroso, se funde suavemente en el color blanco de ella, baja por detras 
del ojo, lo rodea por delante y se prolonga sobre los oidos; garganta, cue- 
llo y todas las partes inferiores de un blanco purísimo; lomo, cobijas re- 
meras y timoneles pizarrozas orilladas de pardo en el lomo; pico negro; 
ángulos de la boca anaranjados; patas y ojos pardos. 

Esta ligera Gaviota vive de insectos y gusanos de mar mas bien que 
de peces; por eso se la vé girar como las golondrinas sobre la superficie 
de las olas, y cuando el mal tiempo no le permite mantenerse allí, se diri- 
ge á las lagunas de agua dulce d al abrigo de los cayos. 

En tiempo de cria deposita en la arena dos d tres huevos de un verde 
claro con manchas cenicientas. 



FIN. 



SUPLEMENTO. 



NISUS PILEATUS, Pr, Max. 
GAVILAN. 

Parte superior de la cabeza de un color pizarroso oscuro; mejillas y 
pechuga ceniciento pálido; garganta compuesta de plumas blancas con un 
ligero tinte ferruginoso y mástil negro; parte superior del lomo, escapu- 
lares, remeras y timoneles de color azul pizarroso con el mástil de cada 
pluma mas oscuro; plumas del vientre blancas con bandas ferruginosas; 
tapadas de la cola blancas; timoneles con el remate blanco; la parte infe- 
rior del mismo color y cuatro manchas oscuras que forman otras tantas 
fajas; pico azulóse; patas amarillas; iris rojo. 

CYMINDIS UNCINATUS. Illig. 
FALCON SONSO. 

Véase la descripción que hago en la nota de la página 20, añadiendo 
tan solo una faja mas en la cola. Esta especie y la anterior han sido ca- 
zadas últimamente en las ciénagas de Zapata por el Dr. Gundlach. 

LIMOSA HUDSONICA, Lath. 

GARZA DE RABADILLA BLANCA. 

Parte superior de la cabeza j posterior del cuerpo cubiertas de plu- 
mas negras con bordes blancos; parte delantera del cuello, todo el pecho 

16 



126 



SUPLEMENTO. 



y vientre con plumas bermejizas manchadas de negro; lomo y escapulares 
con plumas negras estriadas de bermejo pálido en los costados; plumas 
de la rabadilla blancas; timoneles exteriores blancas en la base y en el 
extremo y negras en lo demás; las dos medianas enteramente negras. 

A la bondad y celo de mi joven amigo D. Andrés Poey debo el cono- 
cimiento de esta especie. 

SINSONTE PRIETO. 

Colee, de Gundl., núia. 21G. 

Con fecha muy reciente me comunica el Dr. Gundlach la adquisi- 
ción de esta especie, que se distingue del Polyglottus por su color oscuro, 
mayor tamaño y falta de mancha blanca en el ala. Vive en algunos ca- 
yos situados frente la costa de San Juan de los Remedios. Se dice que 
canta mucho mejor que la otra especie, conocida allí con el nombre de 
Sinsonte blanco. 

Las frecuentes visitas practicadas en algunos inviernos á los merca- 
dos de esta ciudad, me proporcionaron entre otras aves una hembra del 
Anas hoschas de Linn. y otra del Mergus cucuUatus del mismo autor. 



ADVERTENCIA. 

Finalizada la descripción de las aves observadas hasta hoy en la isla 
de Cuba, debo advertir á mis lectores que la mayor parte de las láminas 
han sido fielmente copiadas de* la obra de Audubon como ofrecí en mi 
prospecto, presentando solo originales las que publico como especies nue- 
vas para la ciencia. También he introducido una innovación en nuestra 
ornitología dando nombre vulgar á muchas especies que no lo tienen en 
el pais, y para distinguir los mios de los que están autorizados por el uso, 
marco los primeros con una estrella en el catálogo que á continuación se 
espresa. 



/ 



CATALOGO 

DE LAS 

AVES OBSERVADAS EN LA ISLA DE CUBA 

HASTA OCTUBRE DE 1850. 

CLASIFICADAS SEGUN EL SISTEMA ADOPTADO POR M. ALCIDES d'oRBIGNY 

EN LA HISTORIA FISICA, POLITICA Y NATURAL DE CUBA 

DE DON RAMON DE LA SAGRA. 



OBBEN I.— ACCIPITRES. 

FAMILIA I.— VULTURID^. 



Géii. I. Cathartes, Illig. 

C. Aura, (Vultur Aura, Linn.) Aura tinosa. 

FAMILIA II.— FALCONID^. 
Gén. I. PoLYBORus, Vicill. 

P. vulgaris, Vieill. (Falco brasiliensis, Linn.) . . . Caraira. 

Gén. II. Cymindis, Cuv. 

C. unciiiatus, Illig Falco sonso. . 

Gén. III. RosTRAMUs. 

R. sociabilis, D'Orh. (F. hamatus, Illig.) Caracolero. (1) 

Gén. IV. Pandion, Sav. 
/Jl^ O P. Haliaétus, Sav. (F. Haliaétus, Linn.) Guincho. 

Gén. V. MoRPiiNus, Ciiv. 
/4t M, Urubitinga?, Cjíü. (2) Batista. 

Gén, VI. Buteo, Beclist. 

/8 B. borealis (F. borealis), Gmel *Gavilan coli-rojo. 

B. latissimus 6 pennsylvanicus, Wils Halcón de monte. • 

Gén. VII. AsTUR, Bcchst. 



(1) D'Oibigiiy le da el nombre de Quinclio. 

(Sj Según noticias, el descripto por Lafiesnaye con la denominación de M. mcxicanvs es e 
adulto de mi especie. 



\ 



128 CATALOGO. 

Subg. ASTÜR, CU7). 

/y. A. Cooper'i, Bonap *Azor americano. ~ 

A. pileatus, Pr. Wied Gavilán aplomado. 

Subg. Nisus, Cuv. 

A. fringilloides, V{g.{l) 

l(¡. A. fuscus (F. fuscus), Gniel. *Cernícalo morado. - 

Gen. VIII. CiRcus, Bechst. 

C. cyaiieiis (F. cyaiieus), Linn. , Gavilán sabanero. 

Gén. IX. Falco, Linn. 

¡I ^ F. communis ó peregrinus, Gmel *Halcon. 

F. cokinibarius, Lmn Falconcito. 

F. sparverius, Linn., y su variedad "^parverioi- 

des, Víg Cernícalo. 

FAMILIA III.— STRIGIDiE. 

Gén. I. Otus, Cuv. 

O. Siguapa, D^Orb Siguapa. 

^/ O. bracliyotus (Strix brachyotus), Linn. ...... *Cárabo» 

Gén. II. NocTUA, Sao. 

N. Sijú, i>'0/ 6 Sijú. 

23 N. nudipes, Daud Sijú cuco ó Cotunto. 

Gén. III. Strix, Sav. 

St. furcata, Tcmm Lechuza. 

ORDEN II.— PASSEHES. 

FAMILIA L— LANIADiE. 

Gén. I. Víreo, Vieill. 

V. olivaceus (Muscícapa olivácea), Wils. (3). . . Bien-te-veo. 

V. flavifrons, Vieill *Vireo de garganta amarilla. 

V. solitarius, Vieill *Vireo solitario. 

V. noveboraceiisis (Muse, noveboracens.), Gmel. *Vireo cantarín. 
V. Gundiachii, Zie»i6 *Petibobo, 

FAMILIA IL— TURDIDvE. 

Gén. I. TüRDus, Linn. 

T. rubripes , Tcmm Zorzal de patas coloradas. 

T. minor, Linn *Malvis chico. 

T. mustelinus, Lirm *Zorzalito. 

T. caroliiiensis, Licht Zorzal gato. 

Gén. II. Orpheus, Swains. 

O. polyglottus (Turdus polyglottus), Ziirtíí Sinsonte. 

O. Sinsonte prieto. 

Gén. III. Seiurus, Sivains. (3) 

S. aurocapillus, Laí/í *Motolita coronada.. ^ 

S. sulfurascens, D'Orb *Pizpita. 

FAMILIA III.— SYLVIDiE. 

Gén. I. Sylvia, Latli. 

S. coronata, Lath *Bijirita coronada. 

(1) Hasta ahora no hemos encontrado esta especie m ^ncionada solo por Vigors. 

(2) Las costumbres y distribución de colores observaJas eii nuestro iJ¿?re-íe-t)eci pertenecen al 
Yireo olivaceus descrito en la obra de Audubou. 

(3) Eu la obra de la Sagra se lee Seiurus. 



CATALOGO. 



129 



S. petechia, jL«</í. (1) *B¡jirita de manigua. 

S. cserulesceiis, Lath *Bijirita aplomada. 

S. pensilis , Lath *Bijirita de garganta amarilla. 

S. Trichas, Lath *Bijirita de frente negra. 

S. americana, Lath Ciiinchilita. 

S. marítima, Wils *Bijirita de costa. 

S. macnlosa, Lath *Bijirita manchada. 

S. sestiva, Ginel Canario de manglar. 

S. discolor, Vieill Mariposa galana. 

S. striata, Wils *Monjita americana. 

Gén. II. Helinaia, Aiid. 

H. vermivora, Lath *Gusanero. 

H. Bachmanii, Aud *Gorgincgra. 

FAMILIA IV.— TANAGRIDiE. 
Gén. I. EupnoNE, Desm. 

E. música (Pipra música), Gmel Organista. * 

Gén. II. Tanagua, Linn. 

T. Pretrei, Less. (2) Cabrero. 

Gén. III. Pyranga, Vieill. 

P. sestiva (Taiiagra festiva), Gmel *Cardenal acarminado. 

P. rubra (Tauagra rubra), Liiui *Cardenal de alas negras. 

FAMILIA V.— MUSCICAPIDiE. 
Gén. I. Tyrannus, Ciiv. 

T. magiiirostris, Z>'0/-6 Pitirre real. 

T. caudifosciatus, D''Orh Pitirre guatíbere. 

T. matiitinus, F¿eí7/.(;3) Pitirre. 

T. Pluiíbc (Muscicapa Flioebe), Linn. (4) *Pitirre bobito. 

Gén. II. Muscícapa, Linn., Cuv. 

M. Elizabeth, Lc7nb Ruiseñor. 

M. fusca, Gmel .> *Moscareta parda. 

M. virens, Gmel. Bombito. 

M. pusilla, Swains *Moscareta olivada. 

M. ruticilla, Gmel *Coli-rubio. 

Gén. III. Setophaga, Swaiiis. 

S. mitrata (Mutacilla niitrata), Liniu *Bijirita mitrada. 

S. forinosa (Sylvia formosa), Wils *Bijirita agostera. 

Cén. IV. CuLicivoRA, Sivains. 

C. cEerulea (Motacilla caerulea)', Linn.... *Bijirita azul, 

Gén. V. MusciPETA, Cuv. 

M. cariboba, D'Orb Bobito. 

FAMILIA VI.— HIRUNDIDiE. 
Gén. I. HiRUNDO, Linn., Cuv. 

H. purpurea, Linn Golondrina grande. 

H. americana, Wils *Golondrina bifurcada. 

H. coronata, il/«s. ¿er *Golondrina coronada. 



(1) Véase la obra de las Aves de los Estados-Unidos \iov M. Aiulabou, vol. II, p. 55, látri. 90. 

(2) Esta especie descvipta porLesson fué reconociila por Lafresuayey su observación publica- 
da en la Revista Zoológica, de Gueriii, según noticias del Sr. D. Felipe Poey. 

(3) El mismo que Audubon designa con el nombre de Muscicapa dominicensis de Briss. 

(4) Respetándola autoridad de Mr. D'Orbiguy dejamos el nombre de Phabe, aunque varias ra- 
zones fundadas en su« costumbres nos inclinan á creerla especie nueva. 



130 



CATALOGO. 



H. bicolor, Vieill *GoloncInna verdosa. 

H. riparia, Linn *Goloiidrina ribariega. 

Gén. II. Cypselus, Illig. 

C. Iradii, Lemb *Vencejo cubano. 

FAMILIA VIL— CAPRIMULGIDiE. 
Gén. I. Caprimulgüs, Litm. - 

C. carolinensis, Br Guabairo grande. 

C. vociferus, Wils Guaraiba ó guabairo chico. 

Gén. II. Chordeiles, Swains. 

Ch. virginianus, Briss Berequetec ó Caracatey. 

FAMILIA VIII.— FRINGILLIDiE. 
Gén. I. Passerina, Vieill. 

P. cyanea (Emberiza cyanea), Linn Azulejo. 

P, ciris (Emberiza ciris), Linn, Mariposa. 

P. olivácea (Emberiza olivácea), Z,in7i Tomeguin. 

P. collaris (Pyrrhula collaris), Vig Tomeguin del Pinar. 

Gén. 11. Carduelis, Cuv. 

C. pinus, Sioains. (1) Tomeguin. 

Gén. III. Linaria, Ucchst. 

L. caniceps, Z)'Or6 Tomeguin. 

Gén. IV. Pyrrhula, Briss. 

P. nigra (Loxia nigra), Linn Negrito. 

Gén. V. Fringilla, Linn., Cuv. 

F. Cübae, Gerv. (2) *Pinzon cubano. 

Gén. VI. Emberiza, Linn. 

E. pallida, ^wrf *Pardalillo. 

E. savanna (Fringilla savanna), Wi/s *Graminero. 

E. passerina (Fringilla passerina), Wils Chamberguito. 

Gén. VIL DoLicHONYX, Swains. 

D. oryzivora (Emberiza oryzivora), Linn Chambergo. 

FAMILIA IX.— LOXIADiE. 
Gén. I. CoccoBORUS, Swains. 

C. ludovicianus (Fring. ludoviciana), ZiiwK Degollado. 

C. cajruleus (Fringilla cajrulea), Linii Azulejo real. 

FAMILIA X.— STURNIDiE. 
Gén. I. Sturnella, Vieill. 

St. ludoviciana (Sturnus ludovicianus), Linn. . . Sabanero. 

Gén. 11. Icterus, Cuv. 

L humeralis, l>'0/-6 Mayito. (3) 

I. assimilis, Gmidl. (á) Chirriador. 

Gén. III. Xanthornus, Briss. 

X. Baltimore (Oriolus Baltimore), Linn Trupial. 

X. dominicensis (Oriolus dominicensis), Linn.. Solibio. (5) 

^1) Nunca liemos visto esta especie en nuestros campos. 

(2) Observado por Gervais en Santiago de Cuba. 

(3) Tal es su nombre vulgar, y no el de Tordo como está escrito en la obra de la Sagra. 

(4) Para que las especies de este Catálogo coincidan cou las de D'Orbigny, aparecen aquí el 
humeralis y assimilis en el género Icterus. 

(5) D'Orbiguy le llama Mayito por equivocación. 



CATALOGO. 131 

Géu. IV. Q.UISCALUS, Vifíill. 

Q. versicolor, Vicill. (Grac. Qiiiscala, Linn.) (1) . Totí. 

Q. Barytus, Vicill. (Gracula Barita, Gmel.) Cliichinguaco. 

Q. atroviolaceus, ü'Orh Totí. 

FAMILIA XI.— CORVIDiE. 

Gén. I. CoRvus, Linn. 

C. jamaicensis, Gmell (C. .imericanus, Aud.). . . Cao. 
C Cuerva. 

FAMILIA XIL-CiEREBIDyE. 
Gén. I. Cjereba, Vicill. 

C. cyaiiea (Certliia cjanea), Linn Aparecido de San Diego. 

FAMILIA Xni.— SITTAD^. 
Gén. I. Anabates, Temm. 

A. Fernandiiiaj, Lcmb Cliillina. 

FAMILIA XIV.— CERTHIAD^. 
Gén. I. Mniotilta, Vicill. 

M. varia (Motacilla varia), Linn Bijirita trepadora. 

FARIILÍA XV.— TROCIIILIDiE. - 
Gén. I. Orthoriiynchus, Laccp. 

O. colubris (Trocliilus colubris), Linn Colibrí. 

O. Ricordii, Gerv Ziinziin. 

O. Helenae, Gundl *Ziinzuncito. 

FAMILIA XVI.— ALCYONID^. 

Gén. I. Alcedo, Linn. 

A. Alcyon, Gmel Martin pescador. 

FAMILIA XVII.— TODID/E. 

Gén. I. ToDus, Linn. 

T. Portoricensis, Acl. Lcss.(2) Pedorrera. 

OKJ>i:\ III,— se ATESORES. 

FAMILIA I.— PICIDiE. 

Gén. I. Picus, Linn. 

P. principalis, Linn Carpintero real. 

P. varius, Linn Carpintero roan. 

P. percussus, Temm Carpintero verde. 

Gén. II. CoLAPTEs, ^7^^. 

C. auratiis (Cuculiis auratiis), Linn Carpintero escapulario. 

C. superciliaris (Picus superciliaris), Temm... Carpintero jabado. 

C. Fernandina; , Vig Carpintero cluirroso. 

FAMILIA II.— CUCULIDiE. 
Gén. I. CoccYZüs, Vielll, 

C. carolinensis , Wils Arriero agostero. 

C. erythrophthalniiis, TF¿7s *Arriero de costa. 

C. seniculus? Latli *Arriero de manglar. 

(1) Es muy probable que el versicolor observado por Mr. Vigora, haya sido el Toít clasificado 
después con el nombre de atroviotacciis por M. D'Orbigii)'. 

(2) Rcvue zoolngique Octobre, 1847, pág. 332, donde la describe Mr. Lafresnaye con la siguien- 
te sinonimia: — "Todus Portoricensis, Ad. Lesson, 1838 ( Todus Portoricensis, Less., compl: á BufF., 
p. 268).— r. multicolor, Gould, Icones aviura, 1839.— multicolor, D'Orb., Oís. de Cuba, pl. 22." 



132 CATALOGO. 

Gen. II. Saurothera, Vieill. 

S. Merlini,2>'Or6 Arriero . 

FAMILIA III.— CROTOPHAGID^. 
Géii. I. Crotophaga, Linn. 

C. ani, Linn Judío. 

FAMILIA IV.— PSITTACID^. 

Gen. I. PsiTTACUS, Linn. 

Ps. leucocephalus, Aldr., Linn Cotorra. 

Gén. II. Macroceucus, Vieill. 

M. tricolor, Vieill. Guacamaya. 

Gén. III. CoNURUs , Kuhl. 

C. guyauensis (Psittacus guyaneusis) Linn... Periquito. 

FAMILIA V.— TROGONIDiE. 

Gén. I. Trogon, Linn. 

T. Temnurus, Temm Tocoloro. 

ORDEN IV,— OAtlilN^. 

FAMILIA I.— COLUMBID^. 
Gén. I. Columba, Linn. 

C. (1) Torcaza salvaje. 

C. leucocephala, Gmel Torcaza de cabeza blanca. 

C. portoricensis, Temm Torcaza morada. 

C. inornata, Vig Torcaza cenizosa. 

C. cyanocephala, Gmel. Perdiz. 

C. carolinensis, Gmel. Rabiclie. 

C, Zenaida, Bonap Sanjuanera. 

C. mystacea, Temm Barbequejo. 

C. montana, Gmel. (2) Boyero. 

C. Camao. 

C. passerina, Gmel Tojosita. 

FAMILIA II.— TETRAODID^. 

Gén. I. Ortyx. 

O. virginiana. (Tetrao virginianus), Linn Codorniz. 

ORDETV V.— ORAEtATORES. 

FAMILIA I.— GRUIDiE. 

Gén. I. Grus, Li?m. 

G. poliophaja, Wagl. (3) Grulla. 

FAMILIA II.— ARDEID.E. 

Gén. I. Ardea, Linn. 

A. Herodias, Linn Garcilote ceniciento. 

A. occidentalis, Aucl Garcilote blanco. 

(1) No podemos dar la descripción de esta especie, que según noticias es la mayor de todas. 

(2) En la obra del Sr. de la Sagra tiene por nombre vulgar Tórtola, denominación que damos 
aquí á la Colnmharisoria. 

(3) Mr. D'Orbigny cita en la pág. 15G una nota referente á la Grulla, sin sospechar que se en 
cuentra en esta Isla. 



CATALOGO. 133 

A. Egretta, Gmel. (1) Garzón. 

A. cubensis, Gundl *Garza cubana. 

A. rufescens, Gmel *Garza cuelli-roja. 

A. candidissima, Gincl Garza blanca. 

A. leucogaster, Gmel *Garza pechi-blanca. 

A. cserulea, Catcsh Garza azul. 

A. lentigiiiosa, Swains *Alcaraban. 

A. virescens, Linn Aguaita-caimán. 

A. brunnescens, Gundl *Aguaita-caiman oscuro. 

A. exilis, Gmel Garcita. 

Gén. II. Nycticorax. 

N. vulgaris (Ardea nycticorax), Lin7i Guanabá lomi-negro. 

N. violaceus (Ardea violácea), Zi/íw Guanabá. 

Gén. III. Platalea, Linn. 

P. Ajaja.Zinn Sevilla. 

<rén. IV. Tantalus, Linn. 

T. loculator, Linn. [2) Cayamá. 

FAMILIA III.— PHCENICOPTERID/E. 
Gén. I. Phosnicopterus, Linn. 

Ph. americanas, iS'£6a Flamenco. 

FAMILIA IV.— SCOLOPACID^. 

Gén. I. Ibis, Cuv. 

I. rubra (Scolopax rubra), Lin7i *Coco colorado. 

I. alba, (Tantalus albus), Gmel Coco blanco. 

I. Falcinellus (Tantalus falcinellus), Gmel... Coco prieto. 

Gén. II. NuMENius, Briss. 

N. longirostris, Wils *Chorlito. 

Gén. III. Limosa, Briss. 

L. hudsonica, Lath *Barga de rabadilla blanca. 

L. fedoa, (Scolopax fedoa, Linn.) *Barga parda. 

Gén. IV. Scolopax, Liim. 

Se. Wilsonii, Temm. (3) Becasina. 

Gén. V. LiMNODROMüs, Wagl. 

L. noveboracensis (Scolopax noveborac),G»zeZ. *Lagunera, 

Gén. VI. ToTANus, Briss. 

T. semipalmatus, Wils ) • i 

,r ^ ,.f /-f / Sarapico real. 

Var. speculiierus, Cuv } ^ 

T. vociferus, Wils *Sarapico gritón. 

T. flavipcs, Wils. (Scolopax flavipes, Gmel.).. *Sarapico pati-amarillo. 

T. solitarius, Wils *Sarapico solitario. 

T. macularias, Wils *Sarapico mosqueado, 

T. longicaudus (Tringa longicauda), -Bec/í. (4). *Sarapico sabanero. 

T. Himantopus (Tringa Himantopus), Bonap.. *Sarapico zancudo. 

(1) Adoptamos el nombi'e de Egretta persuadidos de que Mr. D'Orbigny reunió dos especies 
distintas bajo el nombre de la Garza europea A. alba, y colocamos la Hcrodias en primer lugar pa- 
ra bajar sin interrupción de la occidcntalis á XtícceruUa. 

(2) Mr. D'Orbigny atribuyó el nombre de Coro á esta especie, equivocado por el blanco y ne- 
gro del plumage, pues solo de este modo se comprende que haya dejado de mencionar el Coco 
blanco, tan común en la Isla. 

(3) Mudamos su nombre específico persuadidos de que este es el que pertenece á la especie 
cubana. 

(4) Aud. pone el T. longicauda, Himantopus, Semipalmata y A. caUdris en el género Tringa. 



134 CATALOGO. 

Gén. VII. Hemipalama, Bonap. 

H. semipalmata (Tringa semipairaata), Wils.. *Sarapico pechi-blanco. 
H. minor, Gundl *Sarapiqu¡to. 

Gén. VIII. Tringa, Temm. 

T. pectoralis, Bonap. , . . . . *Sarap¡cQ de rabadilla negra. 

T. Scliinzii, Bonap , *Sarapico de rabadilla blaiicíi. 

T. rufescens, Vieill *Sarapico pajizo. 

T. pusilla, Wils. {l) *Sarapico galano. 

Gén. IX. Strepsilas, Illig. 

St. liiterpres (Tringa Interpres), Linn. ... *SarapicQ escapulario. 

Gén. X. Ariínaria, Bechst. 

A.calidris *Sarapico blanquecino. 

Gén. XI. HiMANTOPUS, Briss. 

H. nigricollis, Vieill *Zancudo. 

FAMILIA V. — CHARADRID^. 

Gén. I. HyEMATOPUs, Linn. 

H. palliatus, Temm -Ostrero americano. 

Gén. II. Vanellus, Briss. 

V. squataroius (Tringa squatarola), Zinra *Pluviai' grande. 

Gén. III. Charadrius, Linn. 

Ch. marmoratus, Temm *Frailecillo jaspeado. 

Clí. vociferas, Linn Frailecillo. 

Ch. Wilsunius, Ord *Frailecillo cabezón. 

Cli. semipalmatus, Kaup *Frailecillo chico. 

FAMILIA VI.— RALLIDiE. 

Gén. I. Parra, Linn. 

P. jacana, Linn , Gallito. 

Gén. II. Aramus, Vieill. 

A. Guarauna (Scolopax Guarauna), Gmel. . . Guareno. 

Gén. III. Rallus, Linn. 

R. longirostris, Gmel , *Gallinuela parda, 

R. variegatiis, Gmel - - - Escribano. 

R. carolinus, Linn *Gallinuela gorginegra. 

R. minutus *Gallinuela chiquita. 

Gén. IV. PoRPHVRio, Briss. 

P. martinica (Fúlica martinica), Línw . Gallareta azuK 

Gén. V. Gallínula, Lafh. 

G. gaieata, Pr. Wied. (2) ^ Gallareta de pico colorado. 

Gén. VI. Fúlica, Linn. 

F. americana, Gmel. (3) Gallareta de pico blanca. 



(1) Es la especie que Mr. D'Oibigny menciona bajo la denominación de Tringa Temminckii; 
pero como Mr. Audubon pone en duda que la pusilla sea igual á la Temm,Í7hckii, hemos suprimido 
este último nombre en la duda de que ambos sean sinónimos. 

(2) Persuadidos de que hay alguna diferencia entre la chloropus de Linn^ y la gaieata del l'r. 
Wied., preferimos el último nombre, adoptado tamjiien por Wilsoji. 

(3) Parece que Mr. D'Qrbigny no reconoció nuestra especie, quo difiere déla atra en el color 
del pico. 



CATALOGO. 



135 



OR]>£T¥ VI,— WATATORES. 

FAMILIA I.— COLYMBIDiE. 

Gén. I. CoLYMBUs, Briss. (Podiceps, Lath.) 

C. dominicensis, Briss Saramagullon chico. 

C. carolinensis, Briss Saramagullon grande. 

FAMILIA II.— ANATIDiE. 

Gén. I. Anser, Briss. 

A. hyperboreus (Anas hyperborea), Linn Guanana blanca. 

A. albifrons, Bechst Guanana prieta. 

Gén. 11. Anas, Linn. 
Subg. Anas, Bechst. 

A. sponsa, Linn Huyuyo. 

A. arbórea, Linn Yaguaza. 

A. acuta, Linn Pato pescueci-Iargo. 

A. americana, Zia¿/t Labarico. 

A. clypeata, Linn. (1) Cuchareta. 

A. discors, Linn Pato de Florida. 

A. carohnensis, Linn . Pato serrano. 

A boschas, Linn Pato ingles. 

Subg. FüLiGüLA, Lcach. 

A. mariloides, Vig. (2) Pato morisco. 

A. rufitorques, Bonap *Pato negro. 

A. rubida, Wils *Pato rojo. 

A. spinosa, Zriíiw *Palo espinoso. 

Gén. III. Mergus, Linn. 

M. cucullatus, Ziínw *Mergeo. 

FAMILIA IIL— PELE CANIDA. 

Gén. I. Pelecanus, Linn. 

P. fuscus, Linn . i. Alcatraz. 

Gén. II. Phalacuocorax, Briss. 

Ph. floridanus, Aud. (3) Corúa. 

Ph. Townsendi, Aud Cuerva. 

Ph. resplendens, Aud *Corua chiquita^ 

Gén. III. Plotus, Linn. 

PI. Anhinga, Lijui Marbella. 

Gén. IV. SuLA, Briss. 

S. fusca, Vieill ^ Pájaro bobo. 

Gén. V. Fregata, Briss. 

F. aquila (Pelecanus aquila), Liníi Rabihorcado. 

Gén. VI. Phaeton, Linn. 

Ph. tethereus, Linn Rabijunco. 

(1) Mr. D'Oibigny la publicó con el nombre de^. mexicana Ginel. que también le pei tcuecé. 

(2) Mr. Vigors distingue con el nombre de jnarífoíJcs una especie enteramente igual al mari/a 
pero de menoi'es dimensiones. Nuestro amigo Gundiacb ba observado la primera, y como ambas so 
encuentran en N. -América suponemos que la mencionada por D'Orbigny habrá sido esta marUoules. 

(3) Suprimimos elgraculits de Bonap. por las razones espuestas eu la pág. 119. 



136 



CATALOGO. 



FAMILIA IV.— STERNIDiE. 

Gén. I. Larüs, 

L. mariaus? "Linn * Gaviota de manto negro. 

L. atricilla Gallego. 

Gén. II. Sterna, Linn. 

Su stolida, Linn Gaviota boba. 

St. cayennensis, Gmel *Gaviota de pico rojo. 

St. fuliginosa, Gmel G. monja. 

St. anglica, itfoní Gaviota de pico grueso. 

St. nigra, Linn. , Gaviota negra. 

St. minuta, Linn — ............ Gaviota chiquita. 



INDICE DE LAS AVES DESCRIPTAS. 



Nombres vulgares. Nombres científicos. Fág. 

Aguaita-cairaan ose?. Ardea bninneBcens. .. 84 

Alcarabaii Ardea lentiginosa- - .- 8-! 

Arriero do manglar... Coccyzus seiiiculus. . . 74 

Arriero de costa Coc. erytiii'oplitalnms. 73 

Azor americano Astur Coopcrii 17 

Azulejo real Ooccoborus ctt^riileus.. 61 

Barbequejo Columba mystacea. .. 70 

Barga Limosa fedoa 90 

Batista Morphnns urubitinga. 14 

Berequetec Ohordeiies virgiiiiauus 51 

Bijirita agostera Myiodioctes formosus. 37 

Bijirita trepadora. Muiotilta valia 68 

Canario de manglar. . Sylvia aestiva. ...... . 31 

Cárabo Otus bracliyotus 21 

Cernícalo morado Astur ñiscus, 16 

Chambergo Dolichonyxoryzibora. 57 

Chamberguito Emberiza passerina. . 5C 

Chillina Anabates Feriiandiua?. 66 

Chirriador Agelaius assimilis 64 

Chorlito Numeniuslongirostiis. 88 

Coco Ibis alba 86 

Coco negro Ibis falciiiellus 87 

Corúa Phalacrocorax florid.. 119 

Corúa chiquita Phalricr. respleudens. 119 

Cuerva Phalacr. Towusendi.. 120 

Cotunto Noctni nudipes 23 

Cuchareta Anas clypeata 11.5 

Degollado Coccob. ludoviciunus. 59 

Frailecillo jaspeado. . Charadr. niarmoratus. i05 
Frailecillo cabezón.. Charadrios Wilsonius. l06 
Frailecillo playero... Char. semipalmatus.. i07 

Gavilán coli-rojo Buteo borealis 18 

Gaviota de manto neg Larus marinus 122 

Gaviota negra Sterna uigra 121 

Gaviota chiquita Sterna minuta 133 

Gallinuelita Rallus minutus i09 

Garzón Ardea occidenlalis. . . 82 

Garza cuelli-roja Ardea rufescens 83 

Garza cubana Ardea cubensis 84 

Golondrina bifurcada Hirundo americana . . 44 
Golondrina coi-onada. Hirundo corónala. . . . 45 

Golondrina verdosa. . Hirundo bicolor 46 

Golondrina ribariega. Hirundo riparia. . . 47 



Nombres vulgares. Nombres científicos. PSg. 

Gorginegra Heliuaia Bachmanii.. 36 

Gramiuero Emberiza savanna — 55 

Grulla Grus poliophoea 80 

Guanana Anser hyperbGreus. . .111 

Guanana prieta Anser albifrons 112 

Guincho Pandion balite tus 12 

Gusanero Heliuaia veimivora.. 35 

Halcón Falco peregrinus 11 

Halcón de monte Buteo latissimus 19 

Lagunera Limnodromus griseus. 91 

Maibclla Plotiis anhinga 120 

Mariposa galana Sylvia discolor 32 

Monjila americana. . . Sylvia striata 33 

Moscareta Rluscicapa fusca 41 

Moscareta olivada Muscícapa pusilla.. .. 40 

Organista Euphone música 42 

Ostrero americano. .. ILematopuspalliatus.lOi 

Pardalillo Emberiza pallida 54 

Pato pescuecilargo.. Anas acuta 113 

Pato serrano Anas carolinensis 114 

Pato negro Fuligula rufitorques. . 117 

Pato rojo Fuligula rubida 118 

Petibobo Vireo Gundlacbii 29 

Buiseííor Muscícapa Elizabeth. 39 

Sarapico gritón. Totanus vociferus.. .. 93 

Sarapico real Totan. semipahnatus. 92 

Sarapico mosqueado. Totanus macutarius... 'J i 
Sarapico zancudo... . Totanus himantopus.. 95 
Sarapico peclii-blanco Hemip. semipalmata.. 96 

Sar. de rabadilla neg. Tringa pectoralis 98 

Sar. de rabad. blanca Tringa Ócbinzii 98 

Sarapiquito Hemipalama minor.. 97 

Sarapico pajizo Tringa rufescens 9!) 

Sarapico Strepsilas interpres — 100 

Sarapico blanco Ai-enaria calidris 101 

Tomeguin del pinar.. Passerina coUaris.. .. 53 

Trupial Icterus Baltimore 63 

Vencejo cubano Cypselus Iradii 50 

Vireo cantarin Vireo noveboracensis. 28 

Vir. de garg. amarilla Vireo flavifrons 25 

Vireo solitario Vireo solitarius 27 

Zancudo Himantop. negricollis.102 

1 Zunzuncito . Orthorhynch. HeleuiB. 70 



LISTA DE LOS SEÑORES SUSCRITORES. 



Alcoy 


Exmo. Sr. Conde de 


Galán 


Sra. D 


? Dol. Barreto de 


Aenlle 


Sr. D. José 


GandulI 


Sr. D. Manuel 


Aguilera 


>» 


„ Cayetano 


García 


»5 


11 


Félix 


Alegría 


i> 


„ J. Galceran y 


Gayoso 


5» 


11 


Justo 


Alvarez 


n 


„ Manuel 


Goyenechea 


>) 


11 


Juan Angel 


Anoya 


»» 


„ Andrés E. 


Gundlach 


)1 


11 


Juan 


Aparicio 


5) 


,, Fernando 


Gutiérrez 


1» 


11 


Sabas 


Argudin 


»> 


,, José 


Hernández 


1J 


11 


Juan 


Arismendi 


1> 


„ Manuel 


Herrera 


Sra. Leonor 


Arozarena 


)) 


„ Cristóbaí 


Iradi 


Sr. D. Martin 


Aspiazu 




„ Eusebio 


Iturralde 


i> 


11 


Manuel 


Avendaño 




„ J. 


Jean 


j» 


11 


Eugenio 


Barlow 


Srita. Emilia 


Junco 


i> 


11 


Francisco 


Beguerie 


Sr. D. Bernardo 


Lacazette 


i> 


11 


Gustavo 


Bernet 




„ Gavino 


Lacazette 


n 


11 


Celestino 


Booth 


5» 


„ Cárlos 


Leclair 


1> 


11 


Juan Bautista 


Bourcier 


U 


„ Julio 


León 


11 


11 


Nicolás 


Cabello 


>» 


,, Ramón 


Le-Riverend 


II 


n 


Luis 


Campos 


5> 


„ Lino 


Lira 


»l 


11 


I. Araujo de 


Carbonell 


ÍJ 


,, José Ramón 


Loysel 


»l 


11 


José G. Aguiary 


Cárdenas 


JJ 


,, José María de 


Llames 


11 


11 


Antonio 


Coceo 


U 


„ José 


Manjarres 


11 


11 


Manuel Sainz de 


Consuegra 


») 


„ Pedro 


Marti 


»1 


11 


Cárlos 


Crespo 


>) 


,, Juan 


Martin 


11 


11 


Félix 


Diaz 


1) 


,, Manuet 


Martínez 


11 


11 


Juan José 


Dubois 


»» 


„ Gustavo 


Martínez 


11 


11 


Basilio 


Egaña 


» 


„ José María 


Martínez 


11 


11 


Juan P. 


Entenza 




„ Andrés 


Martínez 


11 


11 


Atanasio 


Escosura 


»> 


„ Francisco de la 


Mandía 


11 


11 


Manuel 


Fandiño 


>> 


„ Ramón 


Mazorra 


1» 


11 


Antonio 


Fernandez 


5» 


„ Juan Antonio 


Mazorra 


11 


11 


Andrés 


Fernandina 


Exmo. Sr. Conde de la 


Mendoza 


11 


11 


J. de la Cruz 


Ferrer 


Sr. 


D. Juan 


Mialhe 


11 


11 


Federico 


Forbes 




„ Juan 


Mojarrieta 


11 


11 


Francisco 


Forns 


n 


„ Ramón 


Mollíea 


II 




Gaspar 



Morales 


Sr. Marques 


Sta. Marina 


Sr. D. Robustiano 


Morales 




D. Manuel Yorvas y 


Sarabia 


„ ,, Luis 


Morales 




,, A. Bachiller y 


Sola 


,, „ Francisco 


Merejo n 




,, R. de la Paz y 


Solano 


Sra. Mercedes G. 


Mutiozabal 




„ José Rodrigo 


Sorbé 


Sr. D. Luis 


Noa 


Í5 


,, José 


Sotolongo 


,, „ Estéban 


Olivares 




,, Ignacio 


Sotomayor 


Sra. J. de Torres 


Ortiz 


f 9 


,, Manuel 


Steffanone 


,, „ Balbina 


Palma 




„ Joaquín 


Suances 


Sr. D. Victoriano 


Pastor 


9 ) 


„ José 


Suarez 


„ „ Pedro 


Paz 




,, Manuel 


Suazo 


„ „ Ignacio 


Pequeño 


1) 


,, Cándido 


Susini 


55 55 José 


Pequeño 




,, Juan Ventura 


Tajonera 
Tajonera 
Tcrry 


„ „ Pedro 


Piedra 




Luis 


,, ,, Federico 


Pizarro 




,, A. Valenzuela y 


,, ,, Antonio 


Poey 




,, Felipe 


Toca 


,, ,, Rafael 


Poey 




,, Andrés 


Torre 


,, ,, José M. de la 


Pru lies 




,, Juan 


Torrens 


,, ,, Ramón 


Regajo 




,, José 


Trujillo 


55 51 


Regueira 




,, Francisco 


ligarte 


Sra. Mercedes 


Reguera 




,, José Fernandez 


Verdaguer 


Sr. D. José J. 


Reguera 




,, Clemente 


Vergara 
Viejo 


„ ., Ramón 


Rendon 




,, José 


,, 1, Eduardo 


Ribero 




,, José María 


Vidal 


„ „ Benito 


Rionda 


1i 


,, Manuel de la 


Vila 


„ ,, Joaquín 


Riquelnie 


T5 


,, José 


Villegas 


55 55 Juan 


Riverol 


1> 


José 


Wortman 


,5 55 Luis 


Rodríguez 


55 


,, Francisco 


Yañez 


55 51 José 


Romero 


55 


,, Luis 


Zabarte 


„ „ Cándido 


Ruiz 


55 


„ Francisco 


Z abarte 


55 5 5 José 


San Miguel 


55 


„ Andrés Garcia 


Zambrana 


„ ,, Ramón 


Sanjurjo 


55 


,, Manuel 


Zunzunegui 


„ „ Vicente 



LAM.X° 2. 




Paiidion haliaélus, Scuy. 
Vu/^ GUINCHO. 



i 




1 Aslur fuscus. ;< G^. CEROTCALO MORADO. 

2 Buloo Mssuiius. Wi^. VuZ^. HALCON DE MONTE. 

3 JVLorphnus urubilingai. Cum. J^x¿^. BATISTA. 




1 Otus bracMotus. lui^ Vul^ CAMBO. 

2 ííoctuamdipes. DomcL. Vti^. COTTJNTO. 

o CliorieiLes virgimanus. £rié-s. Vzz^ BEREQTIETÉc. 



I 



LAM.ÍÍ°5 




1. Tire o Gundlachii, Zemd 

S.Anabates í'emaiidinae, e¿¿ 
5. Muscícapa Elisabelh, . ¿e¿: 



Vzz¿^. PETI-BOBO. 
. CHILLINA. 
„ RTJISKÑOR. 




■ ' l.HelmaiaBacTmanii . Va/^. GORCtINEGTvI . 

o 2.Sylvia discolor. mWOSA GALANA . 

S.SyWaestiva. CANARIO DE JMAN^GIAR . 

..\ 4.HelmaLaverimYora. GUSANERO. 




l.Hirundo americana, 7«^. GOLOKDRÍKV BlFrRCADA . 

2 .HirundQ Mcolor, Yieül. GOLONDBINA. VERDOSA . 

5. HiruTido riparia, Imn , GOLOJNDRINA EIBAEIEGA. 

i.Cypselus Yradií, Znmó . YEN CE JO CUBANO. 



^1. 



LAM.N°8. 




1. Coccotorus ludovicianus,. -^^^' 

2. Coccoborus coeruleus, „. 



líí^. DEGOLLADO. 
,, AZULEJO REAL. 



1 . Yclerus B altimore, . Ldin.' 2 líemira Jld^ TRUPIAL . 
3. Aaelaius assimilis , Gimd¿ CHIRRIAD OR. 



s 



J JiM N° 10 




L Mniotllta varia, 2^:^ n¿¿^ BIJIRITA TRKEADOKA 



; 2. OrtKorhynchus, ^/«^^r^ ZmZUNCITO. 



«Sí- 



N 

Vi 



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OI 



ir. i 




f 



LAM.N*' 19. 




»r* 



LAM.N°2o. 




2, üo^r-'^de^X.^tarífiLUír'C^cíiíZanyjaLrUla. n.°^6. 



Larus mariiLus Imn^. 
Yui^. GAMO TA DE MANTO NEORO. 



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